20/11/2014
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En este tiempo mexicano signado por la agregación de crisis de diverso origen, talante y profundidad; donde al estancamiento crónico de la economía se suma la espiral de violencia criminal, la impunidad garantizada para los beneficiarios de la corrupción y un sentimiento de radical desconfianza en las instituciones políticas por parte de amplios sectores de la ciudadanía, puede resultar interesante recuperar lo publicado en esta columna unas semanas antes de que iniciara la segunda alternancia en el Ejecutivo. Lo reproduzco tal cual, salvo algunas líneas suprimidas por razones de espacio:

Enrique Peña Nieto puede ser uno más de los presidentes de este país que han gobernado con desgano, carentes de imaginación y visión de Estado; uno más de los muchos que han abusado del poder y dejado como herencia frustración y enojo. Pero, también, puede conducir un quiebre mayúsculo que atienda rezagos estructurales y nos permita recobrar el crecimiento económico y avanzar hacia una sociedad menos injusta, que recupere la tranquilidad y fortalezca las instituciones de seguridad y procuración de justicia. Son muchos los ingredientes que reclama un liderazgo lúcido; entre ellos destaco los siguientes:

1.—Definir claramente las prioridades de su gobierno y trabajar para concretarlas.

2.—Inteligencia y equilibrio en la toma de decisiones. No permitir que las urgencias de coyuntura nublen el horizonte de largo plazo, pero tampoco que la mirada en el futuro sacrifique la ineludible atención al presente.

3.—Convertir al crecimiento económico con empleos dignos en objetivo prioritario.

4.—Hacer de la educación el punto central de su mandato.

5.—Combatir la impunidad. El desbordamiento de la violencia delincuencial se explica, en gran medida, por la corrupción y el crimen sin castigo.

6.—Integrar un equipo de gobierno de calidad irreprochable. A todos los colaboradores del titular del Poder Ejecutivo les es exigible honestidad a toda prueba, capacidad certificada en el ramo para el que serán designados, sensibilidad política y patriotismo.

7.—No convertir los cargos públicos en cuotas para las fuerzas que concurrieron a su campaña.

8.—Mantener a los suyos alejados del poder. Mucho daño le han hecho a los gobernantes la condescendencia con su parentela.

9.—Establecer una política de austeridad y racionalidad en el gasto. Que los ingresos y las prerrogativas de la alta burocracia no resulten ofensivos ante la pobreza de la mayoría.

10.—Emprender la reingeniería gubernamental. Reducir el aparato estatal, sobre todo los cargos de alto nivel que se han multiplicado en los últimos años.

11.—Darle continuidad a lo valioso. El país no puede darse el lujo de empezar de cero en cada alternancia.

12.—No perderse en los pequeños detalles. El gobernante debe tener la capacidad de mirar el conjunto y no permitir que los árboles le impidan ver el bosque.

13.—Evitar los riesgos de la “espontaneidad”. No hay mejor “improvisación” que la que se prepara concienzudamente.

14.—No pretender llevarse todos los méritos. No importa quién se cuelgue las medallas, lo importante es que las cosas se hagan —y se hagan bien—.

15.—Más allá de lo técnico-financiero, garantizar la viabilidad social de sus proyectos.

16.—Tomar las decisiones que sean necesarias aunque sean impopulares; y tener los argumentos para convencer o enriquecer la deliberación democrática.

17.—No confrontar a los grandes intereses sin contar con las herramientas jurídicas y políticas para hacerlo.

18.—No criminalizar la protesta social, pero tampoco beatificar a quienes pretenden convertir a la sociedad en rehén de sus intereses de grupo.

19.—Construir una relación fructífera y de mutuo respeto, no de sometimiento, con los otros poderes, niveles de gobierno y actores políticos relevantes.

20.—Reconocer los errores propios y ejercer, como virtud democrática, la capacidad de rectificar.

21.—No perder de vista que el año más difícil de su gobierno será el séptimo. Todo sumará o restará para el día de la evaluación final, que llega más temprano que tarde.

Hasta aquí el artículo del 23 de octubre de 2012. Aún es tiempo.

 

Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario.

@alfonsozarate

 

@alfonsozarate
Presidente de 
Grupo Consultor Interdisciplinario

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