Asumir la responsabilidad

24/02/2020
08:54
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Un país, como México, que discrimina, humilla y mata a las mujeres, es un país sumido en el más profundo abismo de crueldad e inhumanidad. Si no salimos de este abismo, lo demás no importa para nada. No importa si Pemex produce más o menos. No importa si se construye un tren en Yucatán o no. Si no logramos evitar que se masacre a una niña y se tire su cuerpo a la basura, ¿para qué seguir? Si no podemos proteger lo más valioso, ¿para qué luchar por lo demás? 

Esta crítica es para todos. Y celebro que esta crítica se escuche hoy más fuerte que nunca. Y espero que este grito de rabia y de desesperación que hoy entonan millones de valientes mujeres no se calle hasta que en este país se erradique el corrosivo machismo que tanto sufrimiento ha causado y causa. Hasta que la vida de las mujeres, su integridad, su dignidad y su igualdad, estén plenamente garantizadas.

En esta terrible crisis, resulta muy desconcertante observar la enorme falta de empatía del presidente de la República. Misma falta de empatía que mostró ante las víctimas del brutal asesinato de la familia LeBarón. Tal parece que si una causa no es abanderada por él, se debe entender que no es una causa justa, no es una causa legítima. Nada más alejado de la realidad.
Sumada a esta falta de empatía, también resulta desconcertante la forma en que se ha tratado de escurrir el bulto: esto es culpa del pasado, de los anteriores, de un modelo económico. Los feminicidios que hoy ocurren, las humillaciones y discriminaciones que hoy sufren las mujeres, son culpa de todos menos de las autoridades que hoy gobiernan el país. Nada más alejado de la realidad.

Es cierto que las cosas no cambian de la noche a la mañana. Esto se ha dicho hasta la saciedad. Es cierto que hay tendencias que cuesta mucho trabajo revertir. Pero la pregunta es: ¿este gobierno está trabajando para revertir la tendencia de feminicidios, asaltos y agresiones que sufren las mujeres todos los días en México? En el discurso, el presidente dice que sí –de una forma maquiavélicamente abstracta–, pero los hechos dicen otra cosa.

Y para prueba la reducción de recursos federales destinados a políticas públicas para empoderar a la mujer: la desaparición de las estancias infantiles, reducción al presupuesto para atender la violencia de género, reducción al presupuesto para los refugios, reducción al presupuesto destinado a la salud de las mujeres, así como falta de presupuesto y seguimiento a denuncias de maltrato físico o acoso.  

¿Cómo se puede trabajar para revertir la tendencia de feminicidios, asaltos y agresiones que sufren las mujeres si hoy hay menos recursos, menos programas y menos esfuerzos encaminados en esa dirección? No se puede. Y en esto sí tiene responsabilidad el gobierno federal. Fue el gobierno federal en turno, y nadie más, el que determinó los recortes al presupuesto, el que ordenó de forma directa desmantelar las escasas instituciones que atendían a las mujeres de nuestro país, dejándolas aún más solas que antes.

En este sentido, vale la pena recordar la cancelación de una obra fundamental para las mujeres queretanas: La Ciudad de las Mujeres. Hace poco menos de un año, sin ningún fundamento, el gobierno federal decidió cancelar este proyecto estratégico, destinado a generar un empoderamiento de las mujeres como nunca se había hecho en la historia de Querétaro.

La Ciudad de las Mujeres era una oportunidad sin comparación para comenzar a trabajar bajo un nuevo paradigma de igualdad. De forma diaria, se iban a atender a más de 2,000 mujeres, provenientes de todos los municipios y estados de la región Bajío, en materia de salud, fortalecimiento económico, educación colectiva, atención a la salud sexual y reproductiva, y asesoría jurídica.

Ante los hechos actuales, el gobierno federal debe asumir su responsabilidad. Eludirla es despreciar a las millones de mujeres que todos los días son discriminadas, violentadas y agredidas. Es profundizar el abismo. 

 

 

Diputado federal del PAN

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