10/09/2020
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Las personas nos podemos caracterizar por la importancia  que tienen para nosotros nuestros sentidos. Es decir, comúnmente nos reconocemos o identificamos a otros como visuales, auditivos o inclusive olfativos. Los sentidos nos permiten establecer vínculos y construir recuerdos a partir de imágenes, sonidos, aromas y texturas.  Recuerdo a una amiga argentina que vino a México un tiempo  y decidió vivir en Querétaro. Cuando le pregunté por qué aquí, ella me comentó que cuando recorrió el centro de la ciudad, los aromas la cautivaron y así, sin más ni más, eligió vivir un tiempo por estos rumbos. A mí me pareció bastante aventurada su decisión, pero al paso de un año me comentó que no se había equivocado. Esa idea se me hizo interesante y eventualmente, considerándome más visual, intento percibir los aromas de lugares que suelo visitar.

En la temporada de lluvia, sucede algo curioso, los aromas suelen incrementarse después de un buen aguacero. Si este ocurre por la noche, el salir al amanecer al jardín o patio de la casa, podemos percibir ese olor maravilloso de una mañana fresca. Si lo hacemos en  algún momento el campo o en la playa, es maravillosa la diferencia de los aromas, pero son olores   para renovar el espíritu.

Hace ya mucho tiempo, acudí a tomar fotografías a la Sierra Gorda para el libro de “Los caminos de Fray Junípero Serra”, y ocurrió que en el pueblo de Concá, recién había dejado de llover y se conjuntó la oportunidad de detonar los sentidos al frente de la fachada de la misión de San Miguel Concá. Fue toda una experiencia percibir ese aroma especial, el sonido tan solo de aves y el viento, así como la maravilla de observar la más pequeña de las fachadas del conjunto de misiones en una imagen que les comparto y donde no pude evitar pensar en los artesanos que construyeron esas obras y donde destaca el sincretismo de las culturas expresado en los múltiples detalles. No olvido ese aroma único, como si pudiera haber reconocido a qué huele el tiempo.

Vaya pues con los aromas. Por cierto, sería muy oportuno ver si por nuestros rumbos se venden frascos con aroma de esperanza, algo muy necesario hoy día en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

 

*Twitter: @GerardoProal

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