AMLO, presidente conservador

Antonio Rosas-Landa Méndez

La retórica es una herramienta de la política, pero si uno realmente quiere saber la agenda de un líder hay que ver dónde pone el dinero, pues como reza el dicho, “las acciones reflejan prioridades”. Por eso es ilustrativo que el presupuesto del gobierno de México para el 2020 concentra sus prioridades energéticas en opciones contaminantes y elimina el impulso a las tecnologías verdes. Por ejemplo, esta administración dedicará vastos recursos al uso de combustóleo, gasolina, diésel y carbón para generar energía. Miles de millones también se destinarán a privilegiar el uso de combustibles fósiles “asequibles” para tener contento al “pueblo sabio”. México se comprometió a reducir sus emisiones invernadero, no obstante bajo la dirección deLópez Obrador no se cumplirá con estos objetivos. Mientras que en América Latina el promedio global de generación de energía proveniente de fuentes renovables llega al 50 por ciento, México no logra ni el 25.

La administración anterior dejó programadas licitaciones para proyectos de energía renovable y mejoras a la interconexión de la red eléctrica que AMLO suspendió y luego canceló. La eliminación de estos contratos privó a México de 8,600 millones de dólares en inversiones que aportarían empleos, recaudación fiscal y desarrollo.

En su lugar, AMLO destinará entre 10 y 12 mil millones de dólares a la refinería de Dos Bocas, que por su modelo financiero y mala productividad de Pemex producirá gasolinas más caras que las que importamos. También, la CFE evalúa la construcción de plantas carboeléctricas (la opción más contaminante) para generar electricidad. Si se realiza esta maravilla costará otros 1,120 millones de dólares. El Presidente dice que refinar nuestras gasolinas es un asunto de soberanía. Es un punto válido, pero erra en la solución. Si López Obrador enfoca su atención en explotar el potencial nacional solar, eólico e invierte en la interconexión eléctrica garantizará el abasto energético presente y futuro. Y lo lograría con el sol y los vientos nacionales que no pasan facturas ni contaminan. ¿Qué otra mejor opción soberana hay?

Considero que AMLO es un presidente conservador en el tema energético. Ser conservador es una opción ideológica y política que no se asocia generalmente al progreso acelerado. Presidente, usted es profundamente conservador cuando se refiere a su política energética. No es insulto, pero sí constituye una descripción acertada del rumbo que ha escogido para el país.

 

 

Periodista. @ARLOpinion

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