¡Ah! Esos prejuicios (5) | Querétaro

¡Ah! Esos prejuicios (5)

Filiberto López Díaz

El significado de los conceptos de igualdad y no discriminación, han variado según la época, ideología, principios éticos, religiosos, morales, legales y de la ubicación geográfica de las sociedades en el mundo. Las preguntas que brotan a flor de labios son: ¿Para qué y por qué? Pretendemos buscar respuestas a estas interrogantes. Una respuesta rápida, a reserva de lo que veremos con posterioridad es: Los seres iguales, deben de ser tratados de igual manera, sin distinción alguna, “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…” (Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre) ; en otras palabras y quizá esto es parte de la conclusión, todos los seres humanos, desde que nos encontramos en el vientre de la madre, somos iguales y a pesar de ciertas reticencias de algunas sociedades o individuos de aceptar lo anterior, no debemos olvidar la esencia de igualdad humana y, así preservar un mundo de paz, sin discriminación alguna y considerando a toda la humanidad, como una sola familia. “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Artículo 1° de la Declaración citada). El derecho a la igualdad y no discriminación, ¿posibilidad o utopía? La bondad, solidaridad, auxilio, cariño al prójimo, son connaturales en el ser humano; nadie nace cruel, asesino, despiadado, malo, ladrón, criminal y aquí agregue usted, los etcéteras que quiera. Es la sociedad y modo de vida, lo que determina su manera de ser: Infancia es destino. La base, la clave para mejorar está en la educación desde pequeños. El amor también se aprende y el ejemplo es una orden en silencio. Hechos no palabras. Somos lo que somos, porque fuimos lo que fuimos y si nos encontramos en el amor, lograremos un mundo mejor para nuestros hijos. La igualdad y no discriminación mundial, por supuesto que no es una utopía, pero debemos de trabajar todos tomados de la mano, intensamente para lograr nuestro objetivo. Que no te confundan los homicidas y suicidas, el bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruyan hay millones de caricias, que alimentan la vida. (Continuará)   
Especialista en Derecho del Trabajo, 

Certificado por el Notariado de la Unión Europea. [email protected]

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