21 / junio / 2021 | 23:24 hrs.

¡Adiós Querétaro!

Miguel Servín del Bosque

Hace algunos años, los taxistas y los queretanos sentíamos que en esta época la ciudad se quedaba sin habitantes, se notaba la ausencia de miles de peregrinos y peregrinas que hacían la ruta de Querétaro al Tepeyac. Hoy, con el gran crecimiento, pienso yo desordenado, que ha tenido el estado y la nueva metrópoli (El Marqués, Corregidora y Huimilpan) ya no se siente la ausencia de los romeros.

No tan temprano, cinco de la mañana, se comienza a despertar a los peregrinos, la salida debe ser un poco más tarde ya que la distancia será menor. Poco a poco, como a eso de las seis de la mañana, inicia la marcha rumbo al siguiente punto: Arroyo Zarco. Todos con alegría comienzan a recibir la bendición, alistados en los grupos con el rezo del Santo Rosario y los primeros misterios.

Muy cerca de la partida se hace la primer parada en campo que se conoce como San Juan Pablo II, ahí se oficia la Santa Misa. No faltan sacerdotes para una buena confesión y un buen consejo. Se aprovecha para tomar alimentos. Es bonito ver a las familias de los peregrinos que etapa tras etapa van acompañando a sus familiares, les llevan de comer y acompañarlos en los ratos de descanso. Los chiquillos ven a sus papás, tíos y abuelos y les nace la ilusión de algún día acompañarles en esta hermosa aventura que inicia cada año.

De repente se pierden algunos conocidos, uno no sabe que les pasó y empiezan a preguntar por ellos. Son de esos miles de peregrinas y peregrinos que tienen el principio de responsabilidad bien puesto y es que entienden que, como dicen los sabios, “primero está el deber y luego la devoción”. De todos los oficios y profesiones participan en “La Pere”.

Recuerdo a “Don Gualo”, hombre que trabajó con mi familia muchos años, quien me enseñó el andar rumbo al Tepeyac a ver a la Virgencita de Guadalupe. El buen “Gualo”, como le decimos de cariño, hoy en día es un hombre de mucha experiencia acumulada y el paso de los años le ha dejado una gran carga que sus piernas ya no pueden soportar. Hoy “Gualo” con tristeza me recuerda todos los años de andar por la peregrinación, como él hay miles de queretanos que desearían andar y visitar a la reina de los mexicanos.

Llegan las doce del día, no puede faltar a esa hora el canto del Ángelus, es un gran momento para reflexionar y entender que este ejercicio debe hacernos mejores personas.

Hoy siento que el tiempo en verdad transcurre y es que los paisajes van cambiando año con año, dicen que es la modernización, yo digo que es la mala planeación y la falta de diseño en cada rincón de México, pero en lugar de quejarse hay que ponerse en acción y trabajar para que no se sigan cometiendo los errores y corregir lo que se pueda.

A estas alturas las placas de circulación de los vehículos que uno ve ya no son de Querétaro, son casi todos del Estado de México, se siente un poco diferente, lo que pasa es que se extraña el cielo y el aire de Querétaro.

Se entra a Arroyo Zarco y se encamina la fila de la peregrinación a dar gracias a la parroquia del Señor del Pasito. Somos recibidos por el párroco y cada uno va dando gracias al todo poderoso por haber llegado y cumplido con esta etapa. Hay que recordar muchos hermanos y hermanas peregrinos que han perdido la vida en esta travesía de Querétaro al Tepeyac, por ellos un Padre Nuestro por el eterno descanso de sus almas.

Se dan las últimas pláticas para las niñas y los niños. Alguno que otro adulto realizarán su primera comunión, llevan un buen rato preparándose y es un momento muy importante en la vida de cada uno de ellos. Se alistan a confesarse ellos con sus padrinos.

La gran mayoría se dedica a buscar un lugar donde pernoctar y descansar, dicen que los que van en los primeros grupos encuentran mejores lugares, los de atrás le batallan un poco. Al final todos encuentran un pequeño huequito y se disponen a descansar. 

Comentarios