Adiós futbol, adiós

Juan José Arreola

Plagado de artimañas, engaños, negocios turbios e intereses ajenos al balompié, el futbol mexicano se ha convertido en un escaparate de múltiples conductas reprobables que para nada forman la personalidad de la juventud para ser seres sociales responsables

Este sábado 19 de enero llegué a la conclusión de dejar de ser fan del futbol mexicano. Esta determinación la tome después de reflexionar profundamente sobre este deporte -espectáculo -negocio y el mal ejemplo que difunde entre los mexicanos.

Plagado de artimañas, engaños, negocios turbios e intereses ajenos al balompié, el futbol mexicano se ha convertido en un escaparate de múltiples conductas reprobables que para nada forman la personalidad de la juventud para ser seres sociales responsables.

Las razones

Decidí dejar de ser fan del futbol mexicano porque permite que todos los futbolistas (no he visto uno solo que no lo haga) recurran a comportamientos antideportivos para tratar de ganar o de no perder un encuentro. Hacen tiempo, fingen faltas, insultan al árbitro o a sus rivales, sin ser sancionados; es decir, esta forma de actuar se solapa e incluso, se fomenta.

Decidí dejar de ser fan porque este comportamiento que he referido, es celebrado por los narradores de los partidos políticos en radio y televisión. Cuando asoma esta acción tramposa, los “expertos” califican de una acción de experiencia o de “colmillo”.

Ningún otro deporte en el mundo, llámese futbol americano, basquetbol o volibol, es tan permisivo con este tipo de comportamiento que es contrario a la competencia leal.

El último partido en el que participó el jovencito Diego Láinez con América, vi cómo se revolcó sobre el césped fingiendo haber sido golpeado. Pero nada, absolutamente nada tenía… y apenas cuenta con 18 años.

Decidí dejar de ser fan del futbol mexicano porque en lugar de priorizar la competencia deportiva, pone por encima de todo el negocio de los propietarios de los equipos y, por ende, el de sus empresas.

Por eso, han permitido la importación casi descontrolada de jugadores extranjeros, porque su traslado a México resulta ser un gran ingreso económico a sus arcas.

Como consecuencia, han minimizado la formación de futbolistas mexicanos, lo que ha dejado como saldo muy pocos elementos nacionales que destaquen en la liga local y receptores de muchos jugadores venidos de otras latitudes que resultan ser más malos que yo para jugar este deporte… pero son negocio.

Cristian Insaurralde (paraguayo), Edwuin Stiven Setre (colombiano), Deinner Alexander Quiñones (colombiano), Cris Robert Martínez (paraguayo), Luiz Humberto Da Silva (peruano), Marcelo Javier Cabrera Rivero (uruguayo) o Gastón Adrián Lezcano (argentino) forman parte de una larga lista de “futbolistas” que estuvieron en México, fueron contratados por algún equipo, cobraron salario … pero nunca jugaron. Y me refiero al torneo que concluyó en diciembre pasado.

Decidí dejar de ser fan del futbol mexicano porque han dividido en dos el torneo anual, restándole emotividad y deportivismo en aras de contar con mejores ingresos, realizando la liguilla. Pero además, porque han determinado “hacer a un lado” a las ligas de ascenso, al truquear la regla del ascenso -descenso y cambiar la pérdida de la categoría de primera división por varios millones de dólares; han vetado a equipos para que no asciendan, poniendo como argumento el no contar con un estadio grande (como si todos los equipos del mundo lo tuvieran).

El comportamiento soez, grotesco y altanero de algunos entrenadores, como Miguel Herrera o Ricardo Ferreti; el fomento de actitud parcial a los niños “recoge-bolas”; la permisibilidad de comportamientos antisociales extra cancha de algunos jugadores sin que sean sancionados, o la firma de contratos mediante los cuales los jugadores son obligados a promover una marca comercial, complementan este círculo vicioso.

Fin de semana

Serán, pues, fines de semana sin futbol mexicano pero con diversidad de opciones deportivas. Días sin futbol local pero con la convicción de que no debemos permitir que la corrupción gane en todo, hasta en el deporte. Será un intento por ser congruente con lo que pienso y consecuente en la acción, a pesar abandonar el deporte que desde siempre he querido. Todo sea por un mejor país.

 

Periodista. Twitter: @juanjosearreola

 

 

 

 

 

 

 

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