Acontecimientos sociales y elecciones

Jesús Rodríguez Hernández

Como ya lo sabemos, a partir de septiembre de 2020 inició el Proceso Electoral para renovar la Cámara de Diputados y diversos cargos en los 32 estados del país el 6 de junio de 2021.

Una gran cantidad de personas y organizaciones que creen y tienen la esperanza de mejorar a nuestro país, están convencidos de que la participación ciudadana es el mejor camino que tenemos para lograr el cambio en México.

La mayoría de los ciudadanos conocemos la importancia de las elecciones pues es el método democrático para designar a los representantes del pueblo. Para ejercer realmente el sufragio, el elector debe tener oportunidad de elegir y tener la libertad de elección.

Sin embargo, en los días anteriores se han desatado una serie de acontecimientos que modifican una transición de poderes tranquila. Y ocurrió en una democracia que lleva más de 200 años de vida, la de EU. Algunos articulistas llamaron “un golpe de Estado estimulado desde el poder”, en el intento, desde la cima del poder, de apelar a la rebelión para impedir el funcionamiento de la democracia porque afecta intereses particulares.

En 1981 ocurrió algo similar, que no igual pues España es una democracia incipiente: el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en Las Cortes a tiros, donde se estaba votando la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del gobierno español.

Volviendo a EU lo más grave es que fue promovida y alentada por Trump, quien además de convocar a sus simpatizantes, los animó: “Nunca nos rendiremos, nunca concederemos”, dijo en un mítin afuera de la Casa Blanca. “Nuestro país ya ha tenido suficiente. No aguantaremos más”. Era un llamado a la violencia.

Lo acontecido en Washington era previsible. A un gobierno populista no le interesa la democracia, dice aceptar las reglas de la democracia sólo cuando le favorecen, pero si pierde destruye a la democracia y sus instituciones. Cuando un presidente fanatiza a sus seguidores, éstos tarde o temprano atacan a los aludidos. Los discursos incendiarios de los presidentes provocan polarización y violencia.

El Presidente acusa que conspiran contra él para hacerlo fracasar, y despierta el odio del “pueblo bueno”' contra los “liberales”, “fifís” etc. Si el presidente miente todos los días, algunos le creen a pie juntillas y renuncian a pensar distinto, y actúan cegados por el fanatismo.

Esta línea discursiva afectará a las elecciones, el Ejecutivo federal puede decir que hubo “fraude electoral” en contra suya, y pueden creerle sin tener un solo elemento de prueba.

Así funcionan los liderazgos de megalómanos en cualquier país del mundo; van a tener seguidores, por eso es importante impedir, a través del voto, que se apropien de los poderes del Estado y sea imposible sacarlos por las vías legales.

Esto no ha terminado, y lo que sucedió ayer en Washington es un llamado a las democracias, en un país confrontado y polarizado, con un segmento de la sociedad que cree en las mentiras, la división puede ser irreversible.

En nuestro país, la postura del Ejecutivo federal fue criticar que le cerraran las cuentas de las redes sociales de Trump, pero no censuró la violencia ni defendió la democracia. Este año en México es muy importante que exista una ciudadanía activa, que entienda la importancia de las instituciones democráticas y las sepa defender. El Presidente ha dejado ver su intención de acabar con el Instituto Nacional Electoral y cuestionar sus decisiones.

También, al estorbarle en su ejercicio de mando de manera unipersonal, intenta desaparecer los Organismos Constitucionales Autónomos como equilibrios de poder, porque le estorban en su estrategia. Por eso este año es tan importante el voto de quienes creen en la democracia.

Deseo expresar los mejores deseos de salud a todas las familias mexicanas en este 2021 y en especial para nuestros lectores.

 

 

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