22 / septiembre / 2021 | 04:35 hrs.

Diversión de altura

Clase 01/02/2018 06:00 Fabiola Ocampo Actualizada 15:06

El Festival del Papalote ofreció una fiesta para chicos y grandes en la Cava Bocanegra, donde los asistentes volaron sus cometas y disfrutaron de quesos y vinos de la región

Durante dos días consecutivos, la alegría fue contagiosa entre los asistentes a cada uno de los espectáculos que se presentaron desde temprano y hasta los últimos rayos de luz.

“Es excelente para todos los niños. Me parece buena la idea de hacer este tipo de festivales porque tenemos la oportunidad de integrarnos como familia y que los pequeños disfruten de actividades al aire libre”

En el área de vuelo de papalotes el espectáculo era imperdible. Decenas de familias y parejas acudían para esperar a que el viento soplara a favor y así poder dibujar el cielo de colores con cada uno de los diseños que eligieron.

Una fiesta de colores se vivió en la tercera edición del Festival del Papalote, que se celebró en la explanada de la Cava Bocanegra, ubicada en Tequisquiapan, en donde familias enteras se reunieron para ser parte de un fin de semana especial y lleno de diversión.

Durante dos días consecutivos, la alegría fue contagiosa entre los asistentes a cada uno de los espectáculos que se presentaron desde temprano y hasta los últimos rayos de luz. Conforme pasaban las horas, cada vez más visitantes se acercaban a los diferentes stands de artesanías locales.

Mientras algunos mayores degustaban los distintos platillos ofrecidos por los locatarios y los acompañaban con un buen vino o con bebidas artesanales, varios niños aprendían a elaborar papalotes con material reciclado.

“Es excelente para todos los niños. Me parece buena la idea de hacer este tipo de festivales porque tenemos la oportunidad de integrarnos como familia y que los pequeños disfruten de actividades al aire libre”, comentó Nicole, quien asistió acompañada de su pequeña Greta.

Un área de juegos inflables, La Granjita y un show de marionetas fueron de las amenidades más visitadas por los más pequeños, que no dudaron en divertirse y regalarle a sus padres un sinfín de sonrisas de emoción.

En el área de vuelo de papalotes el espectáculo era imperdible. Decenas de familias y parejas acudían para esperar a que el viento soplara a favor y así poder dibujar el cielo de colores con cada uno de los diseños que eligieron.

En punto de las cuatro de la tarde, el show de un grupo de rock logró prender aún más el ambiente en una tarde soleada que fue idónea pára todo el mundo.

“Es la primera vez que venimos y nos ha encantado; los postres, la organización, las tablas de quesos acompañadas de un buen vino y, por supuesto, el ambiente relajado y la exhibición de los papalotes en el cielo”, expresó Ana Blanco.

El evento, que logró reunir a más de 5 mil personas, sirvió como escape del estrés de la vida cotidiana y al mismo tiempo logró el objetivo de promover el turismo en el municipio, además de reunir a cientos de familias y sus mascotas en una convivencia ideal para el disfrute de todos.

 

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