Existe la creencia de que comer y dejar pasar poco tiempo para nadar, nos puede provocar una mala sensación en el estómago o un calambre. “¡No te metas a nadar aún!”, “¡Acabas de comer, te va hacer daño!”, son algunas de las frases que hemos escuchado desde la infancia, cuando la impaciencia por sumergirnos en el agua podía más que el estómago lleno o las ganas de alimentarnos.

En nuestro cuerpo, el flujo sanguíneo es vital para su óptimo funcionamiento y cuando degustamos una buena comida, rica en grasas y en gran volumen, la sangre fluye al estómago y se ocupa de absorber los nutrientes. Sin embargo, las grasas tardan más tiempo en absorberse. Comidas como filetes asados o hamburguesas no son una buena opción, si queremos nadar tras comer.

Si quieres degustar algo antes de nadar, lo ideal es que sean alimentos ricos en hidratos de carbono, como las frutas sólidas y cereales, que se pueden acompañar con galletas sin grasa o pan con mermelada.

Rebeca Camacho Trujillo, nutrióloga de la Dirección General de Medicina del Deporte de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que “sí puedes nadar después de comer pero puedes tener un dolor en los intestinos o vómito si la comida fue mucha o muy grasosa. En cambio, si consumiste un alguna fruta, yogur o algún alimento bajo en grasas, inmediatamente puedes nadar y no pasa nada, tu cuerpo lo absorbe fácilmente”.

Sin embargo, esta regla sólo aplica si quieres nadar de manera recreativa y en cortas distancias. Si tu intención es practicar de manera profesional la natación, necesitas acudir a un nutriólogo para que te diseñe un plan de dieta.

La nutrióloga sostiene que ingerir alimentos media hora antes de realizar natación es un tiempo ideal para que lo absorba el cuerpo, siempre y cuando sean alimentos que contengan hidratos de carbono, con el fin de obtener energía suficiente para el entrenamiento.

“Este tipo de alimentos te pueden ayudar a tener una concentración de glucosa estable y no nadar con hipoglucemia (disminución de la cantidad normal de glucosa en la sangre, lo cual produce mareos y temblores)”, afirma Camacho.

Si quieres nadar de manera recreativa después de comer, no hay motivos para no hacerlo, siempre y cuando comas de manera moderada y claro, sin grasas.

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