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Comenzó con una maquinita de refrescos

Cartera 29/07/2013 00:20 Actualizada 09:18

Tenacidad y el compromiso para dar siempre lo mejor en su labor empresarial y social, es lo que caracterizó a don Roberto Ruiz Obregón, y que lo llevó a ser uno de los hombres más exitosos y con mayor trascendencia en Querétaro.

Don Roberto, quien nació en Amealco en 1904, tuvo la firmeza de proveerse siempre de la mejor materia prima —en todos los sentidos—, para lograr la calidad absoluta de sus productos. Buena organización, el mejor personal, y sobre todo, el mejor trato, pero también exigencia para su gente.

“Él siempre procuró tener lo mejor para dar calidad (…) siempre tuvo el mejor equipo para obtener calidad en su producto”, afirmó Roberto Ruiz Rubio, hijo de Don Roberto Ruiz Obregón.

“El manejar a la gente, manejar su producto con la absoluta calidad”, aseguró. “Y todo eso se da por lo que le añades alrededor, de tener el mejor equipo, las mejores técnicas para tratar el agua (…) nunca escatimó un centavo para producir producto”.

Ruiz Obregón se distinguió por el crecimiento y consolidación del negocio embotellador de refrescos en Querétaro.

El empresario vivió parte de su niñez en Angangueo y Erongarícuaro, Michoacán. Su padre, Don Federico Ruiz Obregón, se dedicaba a la administración de los aserraderos familiares, sin embargo, el ingreso no era suficiente, por lo que adquirió una pequeña máquina para elaborar refrescos.

Y es aquí, cuando inicia su historia en el sector. “Era un refresco casero sabor manzana, que en ese entonces se llamaba sidra, también había de naranja, limón verde, limón transparente; y luego (años después), (mi papá) probó Coca Cola un día, yendo a Guadalajara, y dijo, ‘tengo que embotellar Coca Cola en mi fábrica’”, manifestó Ruiz Rubio.

En su inicio, el pequeño negocio corría a cargo de la familia, en el cual las hermanas de Don Roberto elaboraban el jarabe, y él (Don Roberto) embotellaba y repartía el producto “a lomo de burro”. “Porque no tenían camión”, recordó el entrevistado.

Antes de dedicarse al negocio refresquero, Don Roberto trabajó en Ferrocarriles Nacionales, iniciando como boletero en Michoacán. En esos años, estudió taquigrafía y mecanografía, donde destacó por su agilidad, lo que le permitió ascender al puesto de jefe de estación.

“Llegó a terminar su carrera de ferrocarrilero aquí en Querétaro como jefe de Express, pero también fue jefe de estación del patio más grande de ese entonces en México, que era San Miguel de Allende”, destacó Roberto Ruiz Rubio.

Don Roberto tenía alrededor de 30 años de edad cuando fue jefe de estación en San Miguel de Allende, en el estado de Guanajuato, en tanto la familia continuaba con la venta de refrescos caseros.

La historia avanza así: hacia el año de 1919 se instaló el negocio familiar en Querétaro —a la par que Don Roberto trabajaba en ferrocarriles.

En el año 1938, Ruiz Obregón se establece como distribuidor autorizado de la marca Coca Cola en el estado, y en 1945 inicia como embotellador de dicho producto, a través de la empresa Embotelladora La Victoria, S. de R.L.

“Y ahí decide construir la fábrica en Avenida del Río y Allende. Terminó la fábrica y la inauguró en diciembre de 1948 el licenciado Agapito Pozo, entonces gobernador del estado, y de ahí comenzó mi papá a trabajar, adquirió equipo nuevo, camiones nuevos, en fin, lo que fuera necesario”, comentó Ruiz Rubio.

Más allá de los negocios

“Fue un ejecutivo insuperable, recio en sus convicciones, un hombre que trabajaba sin descanso y organizador excepcional”, aseguró por su parte, Ricardo Ortega Rodríguez, quien fuera gerente de Ventas de Embotelladora La Victoria, entre 1955 y 1967.

Después de que sentó las bases de la empresa, y el negocio ya comenzaba a marchar bien, Don Roberto Ruiz Obregón se avocó también a la labor social y a las relaciones públicas, además de impulsar el sector privado queretano.

Entre las acciones que emprendió, se encuentra la construcción de escuelas, el apoyo a organizaciones no gubernamentales e instituciones educativas, la creación de un cuerpo de bomberos para la ciudad, y la fundación del Club de Industriales de Querétaro, entre muchas otras.

El interés de Ruiz Obregón por apoyar a la niñez y la juventud, principalmente a través de la educación, se debe en gran medida porque: “él desde niño tuvo carencias, y compaginamos en ello porque yo también las tuve, él tenía una sensibilidad que pudo transmitir a sus hijos”, comentó Ricardo Ortega. “Lo conocí como un diamante, rudo, fuerte de carácter”, enfatizó.

Para cimentar y dar continuidad a la labor social de él y su familia, se creó en el año 2000 la Fundación Roberto Ruiz Obregón A.C., la cual está enfocada a dar impulso a la educación, el bienestar social y en la salud, así como a la actividad cultural en el estado de Querétaro.