México es el segundo país con mayor desigualdad, después de Chile, entre los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), debido a que después de la crisis de 2008 el ingreso medio en los hogares disminuyó en 11%.

De acuerdo con el informe Todos juntos: ¿por qué reducir la desigualdad nos beneficia?, los ingresos del 10% de la población más rica ahora son 30.5 veces mayores a los del 10% de la población más pobre.

La OCDE encontró una evolución negativa en México en términos de igualdad dejando atrás la mejora que se había registrado a mediados de la década de 2000.

“Hemos llegado a un punto de inflexión. La desigualdad en los países de la OCDE se encuentra en el nivel más alto desde que empezaron a registrarse estadísticas.

“Al no trabajar en resolver la desigualdad, los gobiernos afectan el tejido social de sus países y perjudican su crecimiento económico de largo plazo”, dijo el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, en la presentación del informe en París.

Después de la crisis de 2008, sólo se benefició la población de mayores ingresos, mientras que los ingresos de 40% más bajo disminuyeron 3%, señala el informe.

Para la OCDE, lo más preocupante es que no se trata de una situación coyuntural sino de una tendencia a largo plazo influida por factores como la desigualdad educativa, la informalidad laboral y la falta de cobertura de pensiones para gran parte de la población.

Y aunque Chile figura como el país más inequitativo dentro de la OCDE, en términos de ingresos, la brecha entre ricos y pobres es menor en el país sudamericano que entre los mexicanos.

“Los chilenos con mayores recursos tienen ingresos 26 veces más altos que los más pobres, frente a las 30.5 veces que separan a ambos extremos en México”, indica el estudio.

Además, en México la pobreza aumentó 3.5 puntos porcentuales después de la crisis financiera, que dejó a los ancianos como el grupo con mayor pobreza y a los niños mexicanos como los segundos más pobres después de los turcos dentro de la OCDE.

En términos generales, los países más desiguales en la OCDE son Chile, México, Turquía, Estados Unidos e Israel, mientras que los países más equitativos son Dinamarca, Eslovenia, la República Eslovaca y Noruega.

Entre los países que integran la OCDE, el 10% de la población con mayores ingresos ahora gana 9.6 veces más que el 10% de la población más pobre, arriba de la proporción siete a uno que prevalecía en la década de 1980 y de nueve a uno de la década de 2000.

El informe destaca la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo, ya que una creciente proporción de personas trabajan medio tiempo, con contrato temporal o son autoempleadas, factores que también contribuyen a incrementar la desigualdad.

Entre 1995 y 2013, más de 50% de los empleos creados en los países de la OCDE se ubicaron en esas categorías.

Los jóvenes son los más afectados, pues 40% tienen empleos atípicos y cerca de la mitad de los trabajadores temporales tienen menos de 30 años de edad.

Otra conclusión clave presentada en el estudio es que es necesario trabajar más en reducir la brecha de género.

“El aumento del número de mujeres que trabajan ha ayudado a contener el aumento en la desigualdad, pese a que es 16% menos probable que su trabajo sea remunerado y su ingreso es alrededor de 15% menor que el de los hombres”, detalla el estudio.

La OCDE también recomendó mejorar la redistribución mediante impuestos y transferencias, pues es necesario que las políticas garanticen que las personas más ricas, así como las empresas multinacionales, paguen la parte que les corresponde de la carga fiscal.

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