Los trabajadores del gobierno federal tuvieron un sexenio pasado generoso en prestaciones, pues al cierre de 2012 les otorgaron por ese rubro 97 mil millones de pesos, un crecimiento de 21.6% en comparación con el monto que se destinó para el mismo gasto en 2007, revelaron datos de la Secretaría de Hacienda (SHCP). De acuerdo con los informes de finanzas públicas de cierre de cada año, desde 2007 y hasta 2012, la mayoría de las dependencias del gobierno resultaron beneficiadas de este tipo de apoyos que año con año vieron crecer el monto destinado para este concepto. Tan solo en 2007 se erogaron por ese rubro 64 mil 400 millones de pesos, y con excepción de 2009, año de la crisis económica mundial, el monto de este gasto tuvo una trayectoria creciente. Muchas de las prestaciones que obtuvieron los trabajadores del gobierno federal fueron por conceptos tradicionales como aportaciones al ISSSTE, aguinaldo, prima vacacional, dominical, puntualidad, cesantía en edad avanzada y vejez, becas para hijos, principalmente. Hubo otras que, según autoridades, han sido conquistas de los trabajadores, tales como desempeño por productividad, compensación por vida cara, dote matrimonial y por maternidad, años de servicio, empleado del mes, Día de Reyes, día del trabajador institucional o seguridad de responsabilidad civil, entre otros. Una de las razones que explicó esta alza fue el mayor número de trabajadores en la administración pública federal, pues en 2007 se contabilizaron un millón 640 mil trabajadores, mientras que para 2012 esta cifra registró un millón 721 mil plazas. Las dependencias que durante ese periodo registraron el mayor crecimiento en el desembolso por prestaciones estuvieron relacionadas con el tema de seguridad, como los son las secretarías de Defensa Nacional, Seguridad Pública, Marina, la Procuraduría General de la República (PGR). "Es claro que lo que se buscó fue recompensar a los sectores de la seguridad ofreciendo mejores salarios, prestaciones, esto por involucrarlos en la guerra contra el crimen organizado que emprendió Calderón", dijo el director del departamento de Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, José Luis de la Cruz. En el caso de la Secretaría de Seguridad Pública, los datos muestran que por ese concepto se desprendieron 599 millones de pesos en 2007, pero al 2012 la cantidad había crecido a 3 mil millones de pesos, es decir, que en ese lapso cuadruplicó el gasto. En el caso de Marina, el monto pasó de 740 millones a 3 mil 600 millones en ese mismo periodo, lo que también revela que prácticamente se cuadruplicó el gasto. El académico afirmó que durante los seis años de la administración pasada la burocracia se volvió más onerosa sin que esto se tradujera en mayor eficiencia. "Este es un problema estructural donde es claro que las prestaciones que se han otorgado, lo que se ha negociado con los sindicatos han sido aspectos que rebasan por mucho los beneficios que se ofrecen en el sector privado", explicó. Otras dependencias que también presentaron un mayor crecimiento en este concepto son aquellas donde prevalecen sindicatos de mayor fuerza como son las relacionadas con la educación y salud. "Los sindicatos despilfarran de manera importante recursos que bien podrían canalizarse a áreas de mayor prioridad como inversión en infraestructura, carretera, hospitales, el actual gobierno federal tiene ahí una gran oportunidad de obtener capital", dijo el investigador de la Universidad Anáhuac, Carlos Canfield. La SEP otorgó 6 mil 660 millones de pesos por prestaciones a sus empleados en 2007 para terminar en 13 mil 951 millones en 2012, un alza de 69%. Mientras que en el IMSS y el ISSSTE tuvieron aumentos de 30 y 21%, respectivamente. La presente administración El investigador de la Anáhuac dijo que antes de pensar en una reforma fiscal que solo contemple cómo incrementar los ingresos del sector público es necesario transformar el gasto del gobierno. José Luis de la Cruz dijo que la administración en Peña Nieto tiene la oportunidad de generar un gobierno más eficiente, reducir la plantilla laboral y disminuir el gasto que se destina a prestaciones. "Para ello tiene que estar dispuesto a una negociación con los sindicados y a comprometerse con una reforma estructural de la administración pública, que puede darse en la reforma hacendaria".