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Día de la Educación

Día de la Educación
18/05/2015 |23:03
Redacción Querétaro
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En la celebración por el Día del Maestro, el primer mandatario señaló que “Educar es transformar y modelar el futuro. Educar es inculcar en niños y jóvenes los conocimientos y valores que los harán mujeres y hombres de bien; mexicanos libres, responsables y comprometidos”. Palabras nobles que se acumulan a las que tradicionalmente se pronuncian destacando la labor del educador abnegado y entregado a formar, pese a las condiciones, muchas veces complicadas, en las que realiza su trabajo. Sin embargo, en los últimos años ese día también es ocasión de la manifestación de la más primitiva actitud de crecientes grupos de los mal llamados trabajadores de la educación, que no merecen el título de maestro; tal pareciera que lo último que les preocupa es la enseñanza, más bien debieran llamarse “vividores de la educación”.

Ahora bien, el Presidente también señaló que toda vez que se ha avanzado en el reto de superar el analfabetismo, y lograr que la educación básica llegara a toda la geografía nacional, el nuevo reto es elevar sustancialmente la calidad de la enseñanza, meta a la que con objetividad no hemos avanzado ni al ritmo ni a la profundidad que se requiere.

El atraso y rezago educativos han sido evidenciados y cuantificados en un número de estudios, informes e índices. Uno de los más recientes es el Reporte de capital humano del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), que ubicó a la educación primaria en México como una de las de menor calidad en el mundo. En efecto, según el informe, las carencias en la educación dirigida a la población de menos de 15 años, y que impacta profundamente al crecimiento económico de México, lo sitúa en el lugar 102 de 124 países evaluados en términos de la calidad educativa de escuelas primarias, ranking en el que Finlandia ocupa el primer lugar. Para el grupo de entre 15 y 24 años de edad, la calidad del sistema de educación se ubica en el sitio 107, lo que deriva en que el país se ubique en el sitio 63 en las oportunidades para ese sector poblacional.

La reforma educativa promulgada constitucionalmente en febrero de 2013 tiene el objetivo de buscar el mejoramiento constante y el máximo logro educativo de los estudiantes, y plantea que es el Estado quien garantizará los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de docentes y directivos para el cumplimiento de tales objetivos. Así, y como planteó el Presidente en su discurso: “hoy en México la educación de calidad ya es reconocida como un derecho humano”, lo importante ahora es construir esa educación de calidad.

En este contexto, los principales aportes de la reforma son la creación del Sistema Nacional de Evaluación Educativa, coordinado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, encargado de evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del sistema educativo nacional en la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. Además, mediante la Ley General del Servicio Profesional Docente, se modificaron las reglas de ingreso y la promoción a funciones directivas o de supervisión en la educación básica y media superior, estableciendo que estas sean mediante concursos de oposición.

La reforma actual es un eslabón dentro del proceso transformador de la educación. Es entendible que se le califique de reforma laboral; empero, la selección, formación y evaluación de la planta docente es sólo el primer paso; será necesario mejorar y elevar los contenidos, programas y métodos, pero también la infraestructura. Asimismo, es necesario contar con instalaciones dignas no sólo en ámbito urbano, también en el rural. No parece ser cuestión de dinero, si consideramos que el gasto público en educación es de alrededor del 5.2 % del PIB; es más bien asunto de eficiencia.

El conocimiento, que se manifiesta en talento, inventiva, creatividad y capacidades, y que sólo se adquiere a través de un sistema educativo bien integrado y de calidad, es el elemento que dará cohesión e integralidad a la cadena educación-innovación-competitividad-progreso. En este sentido, la educación básica es la semilla del proceso de formación de conocimiento que debe transitar hacia la generación de innovación productiva con aplicaciones en el mercado y que permiten reducir la necesidad de importar tecnología, y crea las opciones viables para canalizar el potencial innovador de muchos mexicanos, labor que en México encabeza el Conacyt a través de los distintos programas y fondos de estímulos a la innovación. Tengamos visión de futuro y celebremos el Día de la Educación, una conmemoración que tiene el potencial para unificarnos como nación.

Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

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