La ratificación de la calificadora Fitch sobre la deuda soberana de México se suma a las señales sobre el potencial que tiene la economía mexicana en el mediano plazo, por el impacto que tendrán las reformas estructurales, si bien en el corto plazo la recuperación económica ha sido lenta e incipiente. Se puede decir que, en general, existen mejores perspectivas de crecimiento mundial, impulsadas principalmente por las economías avanzadas.

Así, la expansión de la economía de Estados Unidos está ganando peso en la economía global, si bien su marcha fue muy moderada a principios de este año —el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa del 0.1% en el primer trimestre—, en buena medida afectada por los adversos factores climáticos experimentados; en tanto en la zona euro se esperan crecimientos positivos ya en este año. Si bien se han estabilizado dichas economías, aún persiste un desempleo alto; una fragmentación financiera significativa; y, el riesgo de deflación está presente.

En relación a la economía mexicana, el arranque ha sido muy lento, ocasionado por numerosos factores, tanto internos como externos. El freno económico originado por la aprobación de la reforma tributaria y el alza de algunos productos y servicios administrados por el gobierno, dejaron sentir sus efectos en los primeros meses del año. En este lapso, se evidenció un consumo débil, una tasa de creación de empleos formales que no logró repuntar y una elevación en la morosidad crediticia. Si bien este año luce con una mejor perspectiva, con un crecimiento esperado ligeramente inferior al 3%, las primeras cifras arrojadas en 2014 muestran un avance moderado.

La economía mexicana se irá fortaleciendo, principalmente, en la segunda mitad del año, estimulada por la recuperación de la economía de Estados Unidos y por la dilución de los efectos de carácter transitorio que han afectado a la economía.

El año pasado el adverso entorno externo impuso retos: la consolidación fiscal en varios países del orbe provocó aumentos en las tasas de interés de largo plazo y el proceso gradual de normalización de la política monetaria en Estados Unidos, provocó un alta volatilidad en los mercados cambiarios y financieros en el mundo. La economía mexicana no estuvo exenta a estos vaivenes y adicionalmente otros factores incidieron en un menor crecimiento al esperado: subejercicio del gasto público; descalabro del sector de la construcción; desabasto de gas y menores exportaciones petroleras, entre otros factores. El año pasado sin duda fue el de las grandes reformas, pero marcado por un entorno de muy bajo crecimiento. En efecto, la economía apenas creció 1.06%, el peor desempeño en cuatro años, destacándose un muy bajo avance en el sector líder de las manufacturas, de apenas 1.4%. Asimismo destaca la baja evidenciada por el sector de la construcción, el cual se contrajo 4.5% en 2013 y cuyo aporte es casi del 7.5% del PIB del país.

La información disponible sobre la marcha de la economía en los tres primeros meses del año, evidencian que el crecimiento resultó menor al esperado, sobre todo porque aún hay incertidumbre de cómo se va a dar la aprobación de las reformas. No obstante, algunos componentes de la demanda agregada, como las exportaciones y el gasto público, comenzaron a mostrar un mayor dinamismo. En este ámbito, las expectativas inflacionarias han ido mejorando. La inflación anual pasó de 3.97% en 2013 a 4.5% en enero del 2014, para llegar a un nivel de 3.8% en marzo.

Nuestro pronóstico de crecimiento para el 2014 de 2.9%, se basa en razón a que los factores que contribuyeron a la desaceleración en 2013 se han ido mitigando, y a que la demanda agregada se verá apoyada por un impulso fiscal. De igual manera, ante las reformas estructurales recientemente aprobadas, el pronóstico de crecimiento económico presenta un potencial al alza. Si bien la estimación del impacto de dichas reformas es difícil de estimar hasta no contar con la regulación secundaria, el anuncio de inversión de 7.7 billones de pesos en cinco años en infraestructura refuerza dicha expectativa. De hecho el Banco Interamericano de Desarrollo estima que México será uno de los países de América Latina que mayor inversión privada recibirá en los próximos años.

* Es coordinadora de la Maestría en Economía y Negocios y Directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac en la Universidad Anáhuac, México Norte.

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