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Economía de EU, debajo de su potencial

Cartera 04/06/2014 00:02 Actualizada 09:47

Tal como se preveía, el Departamento de Comercio de Estados Unidos hizo su segundo anuncio de revisión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). De esta manera, la cifra de avance de 0.1% en el primer trimestre, como se había anticipado, fue ajustada evidenciando un retroceso de 1.0% en términos anualizados en el periodo enero-marzo. Como sucedió, en general, en el desempeño de la economía mundial, el de Estados Unidos fue decepcionante en los primeros meses del año; varios factores influyeron en la desviación de la estimación original.

El resultado de crecimiento económico del primer trimestre de 2014 evidencia el peor desempeño desde igual periodo de 2011. El ajuste a la baja en la tasa de aumento del PIB real reflejó las contribuciones negativas derivadas de inventarios privados, exportaciones, inversión no residencial, inversión fija residencial y gasto gubernamental local y estatal, que fueron compensadas por la contribución positiva del gasto en consumo.

Así, se observó que el ritmo de acumulación de inventarios fue mucho más lento en el periodo observado, junto un déficit comercial más grande de lo estimado inicialmente (en realidad, la baja en las exportaciones no fue tan severa como el crecimiento en las importaciones). El declive de la producción también reflejó un menor gasto en estructuras no residenciales más pronunciado de lo previsto.

Sin embargo, se estima que las adversas condiciones climáticas podrían haber restado hasta 1.5 puntos porcentuales del crecimiento del PIB. Así las cosas, el estimado de crecimiento de la economía estadounidense es de 2.4% para 2014, por debajo de su potencial de 3.0% (que fue la tasa media de aumento entre 1990 y 2007).

Actualmente existen distintos indicadores que sugieren que el crecimiento se acelerará fuertemente en el segundo semestre, entre los cuales se pueden enumerar: el gasto del consumidor continuará aumentando, mientras que el sector de inversión residencial lo hará gradualmente.

Asimismo, las ganancias corporativas seguirán creciendo, los programas de reducción del déficit federal se verán reducidos, la política monetaria continuará con su fase acomodaticia y habrá cada vez más una mayor disponibilidad de energía menos onerosa.

Entre los riesgos, sin embargo, se encuentran que las deudas de los agentes privados aún siguen inhibiendo un mayor gasto de consumo, los compradores de viviendas comenzarán a enfrentar precios más altos y condiciones crediticias más astringentes, las tenencias de efectivo entre el empresariado aún siguen creciendo, los negocios estadounidenses siguen aún muy dependientes de las ganancias del extranjero y los mercados laborales permanecen rígidos, lo que representa un peligro para la inflación.

De acuerdo con los economistas de IHS, el crecimiento económico no retornará a sus niveles pre-recesión hasta 2016. Existen varios factores, incluso algunos de tipo estructural, que están inhibiendo que la economía de Estados Unidos crezca a su nivel potencial. En materia gubernamental, se pueden mencionar la disminución en los empleos de esta naturaleza y la fuerte reducción en el déficit fiscal aparejada a un gasto muy moderado.

Respecto a la construcción se puede decir que hay una pérdida de confianza en los inmuebles como inversión, mientras que en los mercados laborales destaca la caída en la participación en la fuerza laboral, desplazada por algunos avances tecnológicos y el hecho de que sólo el sector servicios está aportando las nuevas plazas, ya que el crecimiento del empleo en los sectores de construcción y manufacturas sigue estancado. Por último, se puede decir que en relación al gasto en capital los negocios se han hecho más globales, preferenciando la inversión en otras naciones, así como la liquidez.

Ante este panorama, la economía estadounidense tendrá que hacer varios ajustes estructurales sobre su proceso de globalización, sus socios y aliados; estar al tanto de las implicaciones que traerá el canal de Panamá, sobre todo en el sector transporte, y el impacto que significa para los negocios las ventas a través del comercio electrónico, sobre para todo los minoristas y, en general, sobre la dinámica de su cadena de suministro.

* Coordinadora de la maestría en Economía y Negocios y directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac en la Universidad Anáhuac, México Norte

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