Vivario de la UAQ. Reptiles son rescatados y amados

El equipo de la universidad trabaja en crear un hábitat para los ejemplares que han sufrido abuso por sus dueños
Vivario de la UAQ. Reptiles son rescatados y amados
Foto: Mitzi Olvera
07/08/2019
06:38
Domingo Valdez
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Eva Cano toma a la pitón con serenidad. La coloca en el piso mientras Norma Hernández Camacho, coordinadora de la Licenciatura en Biología y responsable técnica del Vivario de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), observa al ofidio que llegó hace un tiempo con la boca cosida porque seguramente quiso morder a alguien, además de un golpe en la cabeza que derivó la pérdida de un ojo.

Norma, junto con su equipo en el vivario (herpetario), cuida y atiende a los reptiles que encuentran en el sitio un refugio, luego de ser abandonados y maltratados por la gente que los tenía como mascotas y que cuando vieron las dimensiones que podían alcanzar, simplemente los echan a la calle. Entre los animales que cuidan se encuentra un cocodrilo moreletti, que fue encontrado hace unos años en las calles de Querétaro.

No es el único cocodrilo. Hay tres más, de menores dimensiones. Dentro del vivario los reptiles esperan su turno para ser asoleados. Tortugas, serpientes de cascabel, pitones, boas e iguanas, en sus respectivos terrarios, esperan. Dentro del sitio la temperatura debe ser controlada. Al ser de sangre fría, los reptiles necesitan que la temperatura ambiental permanezca un tanto elevada. De hecho, se pide que las puertas permanezcan cerradas en el lugar.

Norma invita a pasar a la parte de atrás del vivario, donde los animales son sacados, con su respectiva vigilancia, pues algunos ejemplares, como las tortugas, se sienten atraídas por algunas plantas y pueden desaparecer, como ya pasó con un ejemplar que de vez en cuando es avistada, pero que no han podido capturarla.

Explica que históricamente el vivario surgió como herpetario hace más de 25 años, y su grupo principal de animales fueron anfibios y reptiles, aunque desde que están en el campus Juriquilla atienden a pequeños mamíferos que habitan en la zona natural del campus.

Añade que están por empezar a trabajar con peces originarios de Querétaro y nativos de México.

Eva, junto con otra de sus compañeras, saca a una iguana y unas tortugas. Es el momento de asolearse de los ejemplares. Norma, observa a las jóvenes, quienes con destreza y “sangre fría” toman por igual tortugas e iguanas, y las colocan el pasto, donde los animales pueden gozar de un baño de sol.

Norma dice que muchos de los huéspedes del vivario fueron abusados por humanos y llevados a las instalaciones por personal de Profepa y Semarnat, ya que trabajan de manera cercana con estas dependencias.

Actualmente, dice, tienen 80 ejemplares de serpientes de cascabel, así como un gran número de tortugas, lagartos… Norma interrumpe. Una de las iguanas, ya con su temperatura ideal, se mueve más rápido y amenaza con bajar hacia la zona del jardín botánico. “De este lado tenemos plantas comestibles, por eso se quiere bajar y empezar a mordisquear”.

Señala que hay planes de remodelar esa zona, con un estanque y un hábitat cerrado, donde las tortugas e iguanas puedan asolearse de manera segura y evitar que se salgan.

El cocodrilo se mueve hacia el agua de su jaula. Permite ver sus dimensiones. Desde hace 15 años el ejemplar habita en el vivario, donde llegó con signos de maltrato, incluso las marcas permanecen hasta la fecha, como al final de su cola, donde los escudetes tienen marcas de cortaduras.

“Este animal nos lo hicieron llegar chiquito, como de 30, 40 centímetros, era una cría. Típico, alguien lo compró como una mascota exótica. Los ha de haber mordido, no supieron qué hacer, y lo sacaron a la calle.

Avisaron que lo habían encontrado en Colinas del Cimatario. Nos dijeron que habían encontrado a un cocodrilo en la calle, cerca de una alcantarilla y que unos niños lo estaban golpeando. Cuando nos lo hicieron llegar todo el dorso estaba lleno de heridas”.

Durante mucho tiempo estuvo en un estanque pequeño, lo que limitó su crecimiento, pero en Juriquilla, con un estanque más grande, comenzó a crecer más. Agrega que entre los planes está trasladarlo a otra Unidad de Manejo Ambiental (UMA), pues sus necesidades serán otras. De concretarse este plan, al cocodrilo moreletti podrá ser trasladado al estanque de mayor tamaño, para que pase por el mismo proceso.

Norma dice el trabajo en el vivario es de tiempo completo, pues sean vacaciones o no, el personal debe de estar todos los días para alimentar a los animales. Cuenta con personal capacitado para su manejo y cuidado.

Agrega que por la presencia de serpientes, tienen protocolos para saber cómo actuar en caso de un accidente ofídico, esto es, una mordida de una cascabel, ya sea cuando se sacan a asolear, se limpian sus terrarios, o se les extrae veneno con fines de investigación, es necesario tener una ambulancia de avanzada en las inmediaciones del edificio, además tienen suero antiofídico, para una atención inmediata de primeros auxilios. También se tiene el protocolo para llegar al hospital de manera más rápida.

Norma vuelve a su trabajo, mientras Eva y sus compañeros vigilan a la iguana y las tortugas. Es un día movido en su “oficina”, la mejor del mundo, con algunos de los animales más incomprendidos, pero esenciales en la naturaleza.

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