La obediencia canina, inteligencia animal

En esta competencia no se califica la belleza o la sangre pura de la raza, sino la sumisión de los perros para cumplir las órdenes
La obediencia canina, inteligencia animal
Foto: Demian Chávez, El Universal
20/05/2019
07:44
Alma Gómez
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Aunque las pruebas de obediencia canina no suman puntos en la carrera profesional de un perro deportista, sí es el único espacio en el que los llamados perritos mestizos o criollos pueden participar. Aquí no hay diferencia entre un perro grande o chico, de raza pura o una mezcla de varias,  la única ventaja radica en su obediencia. 

En la Expo Canina 2019, realizada en el Querétaro Centro de Congresos del 16 al 19 de mayo, los adiestradores Carmen y Carlos se preparan para participar en pruebas de obediencia, primero con Orión y Nieve, y después con Simba y Cocó,  la única que ya había pisado la pista para competir. 

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Los adiestradores se preparan junto con otros competidores para realizar una rutina básica frente a los jueces calificadores. El nerviosismo y la adrenalina flotan en el aire. Y cómo no si la obediencia y concentración del animal depende no sólo del buen entrenamiento, sino de las distracciones presentes en el lugar. 

“Un perro puede hacer una perfecta rutina durante su adiestramiento, pero si cambias un poco el escenario ya no hay garantía de que lo haga igual. Aquí en la competencia, hay ruidos, olores y presencia de otros perros que  influyen en la rutina frente a los jueces”, comenta Carlos Vado Grajales, quien es adiestrador, junto con su esposa Carmen Valdez Hernández, en la escuela de adiestramiento canino Ace Mas. 

El juez calificador se pasea de un lado a otro por la pista alfombrada, con libreta en mano inspecciona a los binomios por encima de sus lentes de aumento.

¡Adelante! 

“Simba, ¡fuss!”, dice en voz alta Carmen Valdez, quien lanza distintas órdenes al pequeño perrito negro. Ambos giran a la izquierda, a la derecha, avanzan recto, se detienen a medio camino. Simba, al igual que los otros perros participantes, tiene que avanzar siempre por la izquierda, demostrar que puede quedarse quieto durante varios minutos y diferenciar entre sentado, echado y parado en cuatro patas.

Al fondo de la pista, esperando su turno, está Carlos, aguantando la respiración, mirando en silencio la participación de Carmen y Simba. La frustración es evidente en la cara de los adiestradores cada vez que se comete un error, pero de igual forma una sonrisa de oreja a oreja refleja que el ejercicio se realizó correctamente. 

“Claro que pisar la pista genera estrés y nerviosismo, pero como manejadores debemos  tranquilizarnos y animar a nuestro compañero, porque ellos perciben nuestro estado de ánimo”, comenta Carmen. 

La rutina dura apenas unos minutos y en cuanto concluye se felicita con brincos, besos y apapachos al perro participante.

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Lo importante es competir

En total, Carmen y Carlos participaron en la rutina de obediencia con cuatro cachorros; dos de ellos son alumnos de su escuela de adiestramiento Ace Mas, y los otro dos son perros propios. 

Sea cual sea el resultado final, ambos adiestradores participan año con año en la Expo Canina en Querétaro para fomentar la educación animal y la comunicación entre dueños y mascotas. 

“El proyecto de Ace Mas no es tanto formar perros competitivos, sino ir acercando a la  gente al deporte de la obediencia canina,  introducirlos al deporte, crear conciencia de que los perros tienen mucho qué dar, siempre y cuando reciban órdenes de manera correcta. Lo más gratificante es que los dueños de los perritos que son alumnos de Ace Mas también se involucran en el adiestramiento”.

Carmen celebra que en este tipo de rutinas sí tengan espacio los perritos mestizos, pues dice, no todo se trata sobre razas puras y belleza física de los caninos. 

“Tenemos clientes que se animaron a participar con rutinas más complejas, en donde se le da órdenes al perro sin correa. El adiestramiento es algo con lo que todos los dueños se pueden comprometer, no sólo es tarea de los adiestradores. En lo particular celebro que en estas rutinas pueden participar perros criollitos, porque ya hay muchas categorías dedicadas únicamente a las razas puras”.

Aseguran que cualquier animal puede aprender ordenes básicas, siempre y cuando el adiestrador sea el correcto y tenga el suficiente compromiso. 

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Aunque en la Expo Canina convergen decenas de adiestradores y participan caninos de todas partes del país, las clases de obediencia no terminan ahí. Los adiestradores de Ace Mas, por ejemplo, tienen actividades cada domingo en el parque de Jardines de la Hacienda y los sábados en la UAQ campus aeropuerto.

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