Luigi y Trino hablan a niños de la corrupción

El escritor y el caricaturista presentaron en Cayetano Rubio, en el marco del Hay Festival, El paraíso de las ratas
Luigi y Trino hablan a niños de la corrupción
Foto: Cortesía
07/09/2019
06:09
Redacción Querétaro
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Luego de unir su humor y talento en Los calcetines solitarios, Luigi Amara y Trino crearon El paraíso de las ratas, una novela gráfica sobre la corrupción, y ambos están invitados al Hay Festival Querétaro 2019 para presentar su libro este domingo 8 de septiembre, a las 13 horas, en la explanada de la delegación Cayetano Rubio.

Luigi comenzó sus actividades en el Hay Festival visitando la Escuela Américas Unidas, de Juriquilla, en donde leyó a los niños de primaria, que llevan un programa de lectura, El paraíso de las ratas, y aprovechó el tiempo para hablar de su trayectoria y el trabajo que realiza como escritor. Además, hoy, a las 16:30 horas, en el Teatro de la Ciudad tendrá una conversación con el músico Santiago Auserón (Juan Perro), vocalista del grupo español Radio Futura.

En entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro, Luigi platicó sobre este libro que aborda la corrupción y lo complejo que es escribir para niños, porque, asegura, el público infantil es implacable y no tiene concesiones.

¿Qué tienen planeado para la presentación de El paraíso de las ratas en Querétaro, con Trino será una locura?

No sé qué va a hacer, todavía no lo planeamos (risas).

Ya habían hecho un libro antes, ¿cómo es trabajar con Trino?

Es difícil el humor de Trino en sus cartones, porque es quizá un humor, en algún sentido, adulto, y para ser un libro como El paraíso de las ratas, que es para niños, es un libro ilustrado, de algún modo es medio cómic, que toca el tema de la corrupción, el mundo de la cloaca, un especie de espejo del mundo humano, y cuando él se acercó a hacer este trabajo tuvo que cambiar de mentalidad, incluso de trazo, trabajar de otra manera, no esperen al Trino desfachatado de la Tetona Mendoza, pero sí está todo su humor, intentamos hacer un libro que habla sobre la corrupción también con su lado entretenido, hay momentos de humor, porque no puede ser como un abordaje truculento, tiene que ser de interés para que a los niños les atraiga una propuesta así.

¿Por qué abordar el tema de la corrupción en un libro de niños?

En Los calcetines solitarios, que es sobre acoso escolar, también pensamos: ¿cómo te acercas a ese tipo de problemáticas, en las que están inmiscuidos los niños, sin ahuyentarlos, sin que les parezca árido, moralista? Y luego nos quedamos con las ganas de hacer otro libro, lo planeamos antes de las elecciones, el año pasado, donde casi todo el discurso era sobre corrupción y pensamos desde antes, que si vivimos en una sociedad tan corrupta era importante tocar ese tema y acercarlo de algún modo a la discusión de los niños, era un esfuerzo por no esconder ni escatimar una parte importante de la realidad social. El libro comienza con la desaparición de ratitas en el nido y de algún modo también era hablar de la corrupción a partir de una situación que viven muchas familias mexicanas, donde hay desapariciones de sus seres queridos y lo hicimos a través de una fábula de ratas para que no fuera brutal, pero queríamos que estuviera presente esa parte de la realidad social mexicana y que eso estuviera en la mente de los lectores infantiles.

¿Cómo decidir censura y límites para una historia como esta?

Es difícil porque uno no sabe hasta dónde, pero de algún modo, tocarlo sin truculencia, sin brutalidad, tampoco se trata de que los niños tengan pesadillas mientras están leyendo tu libro, pero de algún modo sí mostrarlo, yo pensaba en la idea de ponerse en el lugar de los otros, que es como una de las cuestiones que hace la literatura, hay decenas de familias en México que han sufrido la desaparición de algún pariente, algún amigo, y entonces como lector puedes ponerte en ese lugar, ser empático con ese fenómeno si te lo plantea una historia, esa era un poco la idea. ¿Hasta dónde llegar? Siempre es resbaladizo y difícil, pero ahí está la propuesta, esperamos que no nos hayamos quedados ni cortos ni haya sido excesivo.

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Y siempre está esa idea de no decirles “ciertas” cosas a los niños, que no oigan ni vean nada sobre temas a los que, al fin de cuentas, también están expuestos.

Exacto, y creo que debemos traerle a los niños la problemática social del país en el que viven y sensibilizarlos y de algún modo, con sus recursos, empezar a reflexionar sobre lo que está pasando.

Ya encarrerados, ¿habrá un siguiente proyecto de la dupla Luigi y Trino?

Está la idea, pero todavía no aterrizamos nada.

¿Qué experiencias te deja el acercamiento con los niños, al presentarles tu obra?

Siempre ha sido una experiencia diferente, porque creo que además son de algún muy modo implacables como lectores, no hay concesiones con ellos, son lectores muy exigentes, y al mismo tiempo muy abiertos, un poco lo que más me llama la atención es que, está la narrativa que en el país se lee poco y no hay acercamiento a los libros, pero cuando se hacen buenas políticas los niños están habidos, a mí me ha tocado, por ejemplo en una Feria de Libro de Guadalajara, decidimos presentar Los calcetines solitarios en una escuela, y les dieron el libro a los niños para que ellos los presentarán y fue una experiencia fue increíble; con buenos programas que los acerquen a la lectura los niños se vuelven lectores agudos, inteligentes, imaginativos, y así por lo menos renace un poco la esperanza con respecto al futuro de la literatura y el libro de este país.

Pensando que es implacable el público infantil, al momento de escribir, ¿qué tanto piensas en esa idea?

No pienso tanto en que sean implacables, más bien en que, a la hora de escribir para niños, hay que sintonizar con cierta imaginación, un juego del lenguaje, al que están próximos los niños, a mí como escritor me parece difícil escribir para ellos, es un desafío fuerte precisamente porque me es difícil estar en esa sintonía, creo que la única manera de hacer libros para niños y que les interese, sin ser una imposición, es de algún modo jugar el tipo de juego que a ellos les gustan y no siempre, como adulto, es fácil ponerse en esa posición y en ese temperamento, no pienso que son implacables sino que son distintos y que tienen un tipo de búsqueda y una curiosidad que probablemente como adultos ya no tenemos o nos interesa menos o nos importan otras cosas, por ejemplo hay que tener cierta fascinación con el juego de lenguaje, con los trabalenguas, a cierta edad eso está muy presente en los niños, entonces, jugar con eso hay cierta fascinación, descubrir lo escatológico, lo asqueroso, te das cuenta de que esos temas les gustan, y de algún modo hay que entrar en ese terreno para que haya cierta conexión con ellos.

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