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¡Fiesta del cacao y el chocolate!

Amantes de estas delicias disfrutaron de "Mexicacao", un festival que involucró al paladar como invitado de honor
¡Fiesta del cacao  y el chocolate!
Foto: César Gómez
12/11/2018
05:48
Donna Oliveros
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Atraídos por el aroma del cacao recién tostado, centenares de personas se aglutinaron el fin de semana en el patio principal del Museo de Arte Sacro, para deleitarse con los productos de 40 artesanos de todo el país, quienes mostraron una gran variedad de alternativas para consumir este grano ancestral, en “Mexicacao”, la primera edición del Festival de Cacao y Chocolate Mexicano.

“Pruébele, tenemos distintas presentaciones de cacao y chocolates sin azúcar”, pregonó con simpatía una artesana oaxaqueña, quien al igual que otros productores y comerciantes de Guerrero, Chiapas, Tabasco, Ciudad de México, Durango y Querétaro, explicó a los paseantes sobre los beneficios nutricionales y medicinales del consumo de esta semilla, que en otras épocas fue utilizada como moneda de cambio en América latina, de donde es originaria.

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Además de ofertarse bebidas tradicionales a base de cacao como el pozol y el pinole, los asistentes pudieron adquirir chocolate orgánico y artesanal en diferentes variedades y formas, como la barra vegana sin azúcar, y los chocolates gourmet rellenos de queso azul, aguacate, chapulines y chile, entre otros sabores poco convencionales.

También se comercializaron cremas y labiales preparados con manteca de cacao, bisutería en forma de esta semilla, mezcal y licor de cacao, chocolatadas orgánicas, repostería a base de cacao, chocomoldes y artesanías inspiradas en el chocolate y su preparación, como los tradicionales molinillos.

“La idea es promover la cultura del cacao y el consumo de chocolate artesanal mexicano”, señaló Ricardo Jiménez, creador de la marca de chocolate Kuxtal y organizador del festival, quien aseguró que otro de los objetivos es caminar hacia una economía más sostenible, que permita a los productores y artesanos vivir dignamente de su trabajo y no hacerlo “sólo por amor o para seguir la tradición familiar”.

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Cacao y artesanía mexicana.

Un grupo de personas miraba con asombro la manera en la que un artesano transformó casi por arte de magia, varios trozos de madera en molinillos, a los que grababa el nombre de sus compradores. Es Juan Alonso Rodríguez, un quincuagenario del Estado de México que sigue manteniendo viva una tradición de más de tres generaciones en su localidad.

“Santa María Rayón es un pueblo en el que todos nos dedicamos a la artesanía. Nosotros en particular nos concentramos en la producción de molinillos en diferentes presentaciones, desde el típico utensilio para batir el chocolate hasta bisutería y macro molinillos de hasta cuatro metros”, platicó el mexiquense, quien además de colaborar desde hace más de una década con la diseñadora Carla Fernández, ha colocado sus artesanías en parques turísticos como Xcaret.

Al preguntarle acerca de la razón por lo que decidió viajar con su torno a los festivales y mostrar a las personas la manera en la que se elabora este utensilio tan característico de las cocinas mexicanas, comentó que busca sensibilizar a la gente sobre el trabajo artesanal para mermar el tan acostumbrado regateo que afecta a todos los artesanos.

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“Sin chocolate no hay molinillo, y sin molinillo no hay chocolate”, expresó Juan y aseguró que con la compra de cacao y chocolate artesanal, hecho por manos mexicanas, otros artesanos como él serán beneficiados por el comercio justo y solidario.

“Así como la salsa no sabe igual en licuadora que en molcajete, así el chocolate… no hay nada como el molinillo”, decía a sus clientes con una sonrisa para motivarlos a llevarse una de sus artesanías.

Al igual que Juan, Enida Páez, una comerciante del municipio de El Márques, promueve el consumo de lo local y regional a través de la cooperativa “En la milpa no se acaba”, en la que con maíz producido en su municipio, y cacao traído desde Veracruz y Tabasco, cocina tamales, galletas, panques, así como el pozol, una bebida tradicional.

“El pozol es una bebida prehispánica, maya, que se hace con maíz nixtamalizado y cacao; una bebida refrescante y nutritiva porque el cacao contiene magnesio, antioxidantes y el maíz tiene muchos nutrientes, entonces se tiene como resultado una combinación energética perfecta”, aseguró Páez, quien junto con otros compañeros de CDMX, Guerrero, Chiapas y Estado de México se propuso desde hace tres años, ofertar a la población una alternativa de consumo donde se privilegiara lo local con miras a la soberanía alimentaria.

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“Cuando me invitaron a este festival pensé: ‘Mayrita de siete años habría sido la más feliz de asistir a una fiesta de puro chocolate, pues siempre he dicho que el cacao es mi fruto favorito”, dijo Mayra Barreto, una comerciante de Tequisquiapan, que junto a su familia promueve “Semilla Cacao”, un proyecto que desde hace cuatro generaciones se ha dedicado a transformar el cacao en delicioso chocolate.

“Estamos hablando de una industria de 180 millones de dólares al año, y México sólo participa en un 2%. Costa de Marfil es el mayor productor a nivel mundial, donde las industrias chocolateras de Suiza y Bélgica te dicen que se encuentra el mejor chocolate, cuando aquí el cultivo es excelente”, manifestó la empresaria, quien desde Chiapas, Tabasco y Veracruz exporta esta semilla para “nutrir los corazones”, pues afirmó, el cacao es bueno para el sistema inmunológico, ya que aporta fibra dietética y además es generador de dopamina.

arq

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