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El final de la hechicera

Capítulo 8
El final de  la hechicera
Fondazione Frida Castell
26/05/2019
09:17
AYARI VELÁZQUEZ
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Capítulo 8

Voz narrativa: Elisa

Día: Viernes por la mañana

Mes: Julio 2018

Mañana será el día desértico, pero pretendo contrarrestarlo desayunando bien, para que mi estómago esté preparado para lo que tenga que suceder. Mañana Juan Carlos se irá de nuestra vida, lo dijo claramente. No me quiere cerca de Alma, él no entiende que si no me acepta, no puede quedarse.

Alma no ha pensado bien cuál es la posición que va a mantener, dice que probablemente sea desasosiego, que probablemente muera en el intento.

Hice una serie de anotaciones, una lista de pasos a seguir, una nota de supervivencia:

1.- Mirarlo a los ojos.

2.- No llorar.

3.- No preguntar si está molesto porque me ha dicho que eso lo lleva al borde del hartazgo.

4.- Sonreír, no pasa nada.

Alma tienes que entender que todo lo anterior debes guardártelo para ti, para nosotras si quieres, para eso escribes, para eso tomamos pastillas. Nadie debe ni puede comprender el infierno que es vivir en tu cabeza.

> Me dijo molesta.

No compartas tu infierno. Quédatelo. Ya hemos muerto tantas veces que ya sé cómo se siente y sé qué tenemos que hacer. Siempre podemos regresar Alma, siempre podemos volver. El Puerto va a salvarnos, siempre lo ha hecho.

 

Voz narrativa: Alma

Día: Viernes por la tarde

Mes: Julio 2018

¿Para quién seré hermosa? ¿Para qué ser bella? Tengo miedo de lo que pueda pasar, tengo miedo de que sea algo peor de lo que era antes, pero luego pienso si realmente existe algo peor que todo lo que he hecho a su lado. Lo dudo. No es posible. Así que solo queda esperar el final.

¿En qué me convertiré una vez que esto termine?, ¿qué va a pasar contigo, Elisa?, ¿en qué noble criatura renaceré una vez liberándome de todo mal? Seguro me convertiré en algo mítico, nunca antes visto por nosotras. Juan Carlos no cree en la reencarnación, porque en esta vida, no se ha equivocado, no tiene la necesidad de enmendar nada, es tan bueno. Yo erré desde el inicio, desde los ocho meses de gestación prematura, me enredé el cuello con el cordón umbilical…

 

 

 

Voz narrativa: Elisa

Día: Sábado por la noche

Mes: Julio 2018

Juan Carlos se fue. Alma está destrozada en el sillón, no quiere hablar conmigo.

...

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Voz narrativa: Alma

Día: Jueves en la madrugada

Mes: Marzo 2019

Elisa está dormida. Le di una dosis doble, a ella le gusta dormir más que a mí. Tengo un mes escribiendo a estas horas, una vez que ella no está. Ya no la quiero cerca, pero es tan grande, es inmensa, es tarántula, medusa, hechicera.

Leí la entrevista de Juan Carlos y el corazón se me salió del alma ¡Juan Carlos me quiere! Escribí en la columna en la que Elisa consiguió que pudiera escribir semanalmente, para él, ahora que sé que me lee:

He querido escribir que muero y tú te quedas, para no tener que ser yo la que cargue con nuestra ausencia. Alguna vez escribí que te dabas cuenta de la maldad que llevo dentro y que por vez primera, tu corazón se haría pedazos y no podías recuperarte, así nos vengaría a todos, a tus víctimas y a las mías porque evidentemente me dejarías y no habría manera humana ni posible de recuperarme. Escribí con todo el dolor de mi alma que regresabas con Beatriz y al mismo tiempo que lo hice, redacté un párrafo maniaco de inexistencia. Escribí un final feliz, en algún universo posible tendríamos que quedarnos juntos, pero como puedes ver, incluso en las letras, ésta opción es poco probable, porque nuestra historia no trascendería.

Hoy, después de tanto luchar, de tanto mentir y de tanto llorar, he decidido aceptar que ganaste. Como siempre, como ambos sabíamos que iba a pasar. Me entrego de una manera devota a todo lo que representas, estoy cansada de luchar en contra de mí todo el tiempo, cansada de Elisa y sus mañas, sus altibajos.

Tú ganas: toma mi corazón, mi alma, mi piel, mi cabello y mi cuerpo y guárdalos dentro de tus ojos, tus ojos a veces verdes, a veces míos. Guárdame y sálvame de todo lo que soy capaz de hacer.

Te extraño tanto que entré a la tienda donde sueles comprar tu ropa, para mirar los maniquíes y acariciar las camisas y los suéteres, sentir que de alguna manera estás físicamente conmigo. Es patético lo sé, pero vamos a llamarlo romántico. Es romántico que te busque entre las prendas, que por breves momentos sienta que eres tú, que huele a ti. Conclusión de ésta búsqueda adolescente: No quiero estar lejos de tus texturas, del color de tu voz.

Honestamente estar contigo no me brinda ningún tipo de paz, al contrario, estoy todo el tiempo a la expectativa, con la adrenalina lista para lo que pueda suceder; no existe paz ni descanso en nuestro amor y realmente no la deseo, no la necesito. Lo único que necesito para despertar, es el aroma de tu piel en las madrugadas, el olor en mis pantaletas de tu sexo, la comezón de tu barba entre mis piernas, tus labios besando mis manos.

He determinado que tienes dos tipos de miradas: Aquella que la gran mayoría ha determinado como pesada, soberbia y hasta oscura, una mirada que a otras mujeres hace sentir incómodas, vejadas, desnudas e intimidadas. Pero la mirada que tienes para mí, la que has diseñado exclusivamente para contemplarme, me ha hecho creer fervientemente que si el amor en su forma humana pudiera mirar de alguna forma, seguramente lo haría como tú me miras.

Encontrar todo lo que he perdido y conocer todo lo que siempre quise saber, tu mirada es la respuesta a todo misterio cuando me miras, siento que soy la reina, sin tu mirada, yo sería un mito, tú me vuelves real, auténtica, libre y feliz.

Ganaste, como siempre.

Te ama, Alma >>

Hoy Elisa no despierta. Hoy, Elisa se termina.

Si tengo que debatir con la muerte para librarme de ella, que así sea.

 

 

 

 

 

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