Dedican altar a compositores queretanos

En reconocimiento a su legado, se montó una ofrenda en la Antigua Estación, a donde puede acudir todo público

Dedican altar a compositores queretanos
Foto: Cortesía
Vida Q 28/10/2020 06:08 Rocío G. Benítez Actualizada 11:04

En homenaje a su historia y legado musical, se dedicó la tradicional ofrenda monumental de Día de Muertos a 12 hombres que vivieron desde mediados del siglo XIX hasta los primeros años del siglo XXI. El altar, ubicado en la Antigua Estación del Ferrocarril, se abrió al público ayer y tendrá recorrido libre hoy y mañana, hasta el 3 de noviembre, solicitando previa cita y siguiendo todos los protocolos de sanidad.

José Guadalupe Velázquez, Cirilo Conejo, Julián Zúñiga, Óscar Reynoso, Sergio Solano, Gabriel Juárez, Fernando Loyola, Eduardo Loarca, Antonio Romero, Jesús Burgos Vizcaya, Agustín González y Tarcisio García, son los homenajeados en esta ofrenda, una de las tradiciones mexicanas para conmemorar Día de Muertos.

En una ceremonia íntima, Andrea Avendaño, secretaria de Cultura del municipio de Querétaro, llevó a cabo el encendido de la ofrenda monumental; un homenaje nutrido del cariño de amigos, alumnos, hijos y nietos de los compositores.

José Guadalupe Velázquez Pedraza (1856-1920). Nació el 12 de diciembre de 1856, en Huimilpan, Querétaro. Llegó a la ciudad de Querétaro durante la Reforma en 1861. Compuso muchas obras corales y para órgano; el coro que fundó, conocido como el Orfeón de Querétaro, cantó en la inauguración del monumento a la Corregidora en 1910. Fue condecorado en 1915.

Agustín González Medina (1864-1927). Fue organista y un compositor destacado tanto en lo religioso como en lo recreativo, su “Himno a Santa Cecilia” es tradicionalmente ejecutado año con año en la solemne ceremonia en honor de la Santa patrona de los músicos. El Archivo Histórico de la Escuela de Música Sacra de Querétaro lleva su nombre, institución de la cual fue su segundo director hasta su muerte, en 1927.

Cirilo Conejo Roldán (1884-1960). Funda el Conservatorio de Música en 1942. Fue compositor de una basta obra religiosa, destaca “Himno a la Divina Infantita” e innumerables piezas corales. En homenaje a su legado, el auditorio del Conservatorio lleva su nombre.

Fernando Loyola Fernández de Jáuregui (1873-1951). Nacido en la hacienda de Juriquilla, a los 11 años compuso su primera obra: “Recuerdos de Juriquilla”. Fundó junto al padre Velázquez la escuela de música Ceciliana; después, con Cirilo Conejo, el Conservatorio Libre de Música y en 1946, Escuela Oficial de Música Sacra. Junto con Germán Patiño fundó la Academia de Música, antecesora de la Facultad de Bellas Artes. Se le conoce como el Apóstol musical de Querétaro.

Jesús Burgos Vizcaya (1892-1962). Fue poeta, compositor e intérprete de una buena cantidad de obras como misas, maitines, motetes, misterios y nocturnos. Compuso muchas piezas musicales y escribió poemas inspirados en sus años de estudiante de música.

Julián Zúñiga (1893-1971). Nacido en Querétaro, a los 9 años recibía sus primeras lecciones de música de parte de Agustín González, en el Conservatorio. Desde adolescente empezó a componer música sacra, que estrenó en los templos de San Francisco y San Sebastián.

Antonio Romero (1898-1864) Estudió solfeo, canto coral y piano desde niño. Compuso valses y canciones mexicanas como “Queja de amor”, “La fiesta brava”, “Ojos negros”, “Dame un besito”, “Mi alma te di” y “Ven, divina mujer”.

Eduardo Loarca Castillo (1922-2004). Se graduó como profesor de música en 1948, después de ser alumno de Manuel M. Ponce, Cirilo Conejo, Mercedes Castillo y Arnulfo Miramontes. Realizó numerosos arreglos musicales de grandes sobras, creó villancicos y piezas corales. El Profe dirigió la Escuela Diocesana de Música Sacra y el Conservatorio de Música “José Guadalupe Velázquez” durante 25 años y fue cronista municipal.

Sergio Checo Solano (1960-1999). Nació en Veracruz, pero llegó a Querétaro a los 17 años. Integró grupos musicales, como el llamado Canto Nuestro, en 1981, y también fue solista, cantor en madrugadas de bohemia; sus canciones aún suenan en el disco Y si los años.

Óscar Reynoso (1953-2001). Desde niño tocó la flauta, la batería y el chelo. Se fue a estudiar a Los Ángeles y cuando llegó a Querétaro, a fines de los 80, ya había fundado una banda sinfónica en Quintana Roo y compuesto varias obras. Aquí creó la música institucional de la naciente Radio Querétaro y abrió un estudio de grabación. Fue, sobre todo, creador de bandas sonoras, entre las cintas que musicalizó están: El jinete de la divina providencia, Elisa antes del fin del mundo, Entre la tarde y la noche y Bonampak, la ciudad perdida, pero fue con Dulces compañías, de 1994, que ganó el Premio Ariel a la mejor canción y mejor banda sonora.

Tarsicio Ticho García Oliva (1959-2014). Fue escritor, guionista, periodista y productor de radio. Pero, sin duda, una de las mayores proezas de Ticho fue su trabajo como compositor musical para niños, pues con su grupo Tichoretes cantaba desde mediados de los años 80 letras divertidas y lúdicas. Tarsicio escribió cuentos para todas las edades y hubiera seguido componiendo divertidas canciones si el cáncer no hubiera vencido a la edad de 55 años.

Gabriel Juárez León (1933-2016). Fue alumno de Cirilo Conejo Roldán, Mercedes Castillo Castelazo, Fernando Loyola Fernández de Jáuregui, Arnulfo Miramontes, así como de Julián Zúñiga. Compuso una gran cantidad de obras musicales escolares y para el servicio litúrgico, además de villancicos y cantos que se entonan cada Navidad en los tradicionales Carros Bíblicos.

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Lo que debes saber para asistir

OFRENDA MONUMENTAL DEDICADA A LOS COMPOSITORES

  • Dónde: Antigua Estación del Ferrocarril.
  • Recorrido libre: los días  28 y 29 de octubre, 
  • 3 de noviembre.
  • Agendar lugar al  teléfono 442 2122017,  extensión 107.
  • Durante la visita es necesario usar cubrebocas. 
  • Entrada sin costo

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