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#Cuento| Por favor, no te mueras

Siempre le dio miedo llegar a vieja, no sabe que la muerte es inevitable, pero la vejez es opcional. Y sí, tampoco creo que viva tanto, siempre está enferma.
#Cuento| Por favor, no te mueras
Cortesía: Michael Thompsett
06/10/2019
10:00
AYARI VELÁZQUEZ
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Me dijo al salir del Almorzero, siempre le dio miedo llegar a vieja, no sabe que la muerte es inevitable, pero la vejez es opcional. Y sí, tampoco creo que viva tanto, siempre está enferma.

—Buenas noches, vamos sobre Zaragoza a unos departamentos verdes que están en la esquina con Morelos, gracias.

—Buenas noches. ¿Hubo evento verdad?, preguntó el taxista. Me hablaron para que viniera por un sobrino pero al final se fue con los amigos, así que ya me hago la carrera con ustedes. Estaba en una fiesta con mis primos, ahí teníamos el desmadre puros viudos, unos más viudos que otros como mi prima Sarita que tiene ya 15 años sola. ¿Tienen hijos?, yo tengo seis, la que es abogada siempre ha sido la que se trae fintos hasta a los primos, luego me dicen: “El más tremendo de tus hijos es Adriana”. Un día la llevamos al circo de los que no tienen animales y ya cuando salimos dijo mi mujer que le había gustado mucho el espectáculo, le dije que a mí también, pero mi hija se nos quedó viendo: “Pues ese circo debería de ser para papás, vienen puras viejas encueradas”. Y así se la pasó como 15 días traumada, “Tú crees tía que nos llevaron al circo y mi papá bien feliz porque había pura vieja encuerada”, le alegaba a mis hermanas. Y decía mi mujer, “¡Ay tu hija cada comentario que hace! Parece que nomás no la hemos educado”. Pero así era mi hija: Un verdadero desmadre. Una vez se le aventó una puerca bien brava pero grandísima la puerca, medio que me le alcancé a cruzar y le metí la rodilla para tirarla pero aun así alcanzó a morderla, esos animales cuando agarran tienen los colmillos tan filosos y finitos que hasta parece que cortan mantequilla, pero mi hija aguantó como las machas ni lloró ni nada y pues como nos dedicábamos a eso, ya sabíamos cómo manejar a los animales, a mí nomás me dejó un moretonsote. ¡Ay esta muchacha tan atrabancada! Y hasta la fecha, un día agarró al marido en malos pasos y le dijo: “¿Sabes qué cabrón? ¡Cómo vas!”. Y aquel güey en lugar de solucionar las cosas, se fue con su mamá. Dijo la canción: “¿Querías estar afuera? Pues ya estás afuera”. Pero sí, cada experiencia que tiene uno con los hijos, les decía que yo tengo seis y en una tarde se nos accidentaron tres: Uno se cayó de la azotea y se abrió la cabeza, a la otra se le rompió un envase de vidrio en el pie y se le salió el tendón y al otro… al otro… al otro no sé qué madres le pasó, pero el chiste es que fueron tres. Uno se fue al Seguro a urgencias, otro al Centro de Salud y ya el tercero con un médico particular ¡No podía llegar con los tres al Seguro!, imagínense ¡Me echan al DIF! Y así fue como en una tarde tuvimos tres accidentados, apenas terminábamos con uno cuando ya estaba el otro baldado, uno no quería llegar a la casa nomás del miedo de encontrar a uno más herido, pero así es y ni modo, cuando toca, toca. ¡Ah! Les estaba contando de mi prima Sarita, la que tiene 15 años viuda, me preguntó un día: “¿Por qué no te buscas una galana?”, “¿Por qué mejor no te lo buscas tú?”, le contesté, “¡No pues es que no voy a encontrar otro como mi marido!”, “¡Pues no, porque somos seres irrepetibles!” Y ahí me estaban echando montón, también la prima esa que seguido se embaraza, le dije mira deja que te saquen del huerto y a ver si es cierto. Todo esto sucedió frente a mi mamacita. Nosotros fuimos 47 nietos, yo tengo nueve y con todos traigo un relajo, nos organizamos por grupos, porque son de diferentes edades, en uno somos “Las nenas”, en otro somos “Los cínicos”, “Los vagos”, “Los tipejos” y así con todos. Pues fue mi cumpleaños el sábado pasado y el domingo llegaron todos. Primero llegaron “Las Nenas” y me regalaron una tanga roja de mujer, toda la semana se la pasaron molestando con la chingada tanga, pero así nos llevamos, así somos. Tengo otro nietecito que tiene tres años, se me queda viendo el domingo y me dice: “¡Ay abuelito, no te vayas a morir, espérate a que sea grande!”, ¡Ah qué poca madre, ya me prendiste el cirio pascual! Sí, de veras que con los chamacos uno tiene vivencias bien bonitas, por ejemplo, el día de los abuelos nos hicieron una fiesta a todos. El abuelito paterno de uno de “Los Cínicos” ya había fallecido, se llamaba Concho, así que solo asistió la abuela y que le preguntan al niño: “¿Mijito sabes cómo se llama tu abuelita?” Y que pela los ojos porque no sabía cómo se llamaba, “¿Mijito no sabes cómo me llamo?”, le preguntó ella preocupada, “Pues si mi abuelito se llamaba Concho entonces tú te llamas Concha”, todos pegamos la carcajada. La señora se llama Ofelia, ¡nada que ver! Yo creo que lo peor que te puede pasar en la vida es que no disfrutes de esos detalles. Mi nieto el más pequeño tiene un año tres meses, le digo el guapo, no porque esté muy chulo, porque no lo está, sino porque tiene unos modos muy bonitos. Yo voy por el a la guardería cuando mi hija no puede y como es chiquito a veces se hace en el pañal y hay que cambiarlo, yo veo cómo las mamás se enojan y me da coraje con ellas. Mi mujer, mi mujer se llamaba Lucero, siempre todo lo hizo con tanto amor. Si ella pudo con seis, no entiendo como más jovencitas no pueden con uno. ¿Pa’ qué paren? Pero sí, el guapo y yo nos queremos mucho y todos lo saben, es una chulada de niño, es hijo de Adriana y me le he pegado mucho porque pues ella se divorció cuando apenas tenía siete meses de embarazo, la dejó morir sola aquel cabrón. Yo trataba de hacerle compañía pero no se dejaba, parecía como si me hubiera bañado con agua de caño, porque tantito estaba conmigo y se hacía a un lado, ya hasta ahorita como que se deja, dice ella que quedó con mucho resentimiento y no quiere rehacer su vida con nadie, yo le digo que no sea tonta, que no todos los hombres son iguales, hay hombres que sabemos serlo y hay otros que son bestias o que son machos. Mi hija nomás me mira y dice: “¡No te vayas a morir nunca!”, ¡Otra que anda levantando su chingada canasta! He disfrutado mucho a mis hijos y a mis nietos, no ando lavando culpas. Pero bueno, que descansen. A mí me dijeron que al casarme me iban a mantener pero aquí está uno trabajando. Buenas noches.

No dijimos palabra. Bajamos del taxi un poco aturdidos.

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"Me quitaron todo al nacer. Es una maldición que no le deseo a ningún hombre".
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