Cine de ciencia ficción: más allá de robots y viajes espaciales

El género habla del deseo de aventura, de expandirnos, del encuentro con lo intangible, de la infinita soledad del hombre en medio de todo el universo y lo que ha hecho para sobrevivir
Cine de ciencia ficción: más allá de robots y viajes espaciales
Foto: Cortesía
26/09/2019
09:00
Jossué Román Velázquez**
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Dentro de la filmografía de la historia, existe un género en particular que llama la atención en la actualidad, por hacer alusión a grandes avances científicos o tecnológicos: la Ciencia Ficción.

Dicho género plantea la construcción de posibles realidades, basando su credibilidad a partir de los avances de la ciencia y la técnica.

Imaginar un futuro cercano, un mundo apocalíptico, otro utópico; son historias recurrentes que vemos dentro de las salas. Sí, en primera instancia el impacto visual, las mega producciones y el reparto de actores nos maravillan, pero hay que ver más allá de los reflectores: el cine de Ciencia Ficción permite indagar sobre la condición humana.

Lo logra de una manera especial, pues sólo este género puede especular con tanta certeza. Dentro de la literatura, el género de Ciencia Ficción muestra sus antecedentes con la extensa obra de Julio Verne (algunas de sus obras después fueron trasladadas al cine) y el clásico “Frankenstein”, de Mary W. Shelly.

En la Ciencia Ficción no se habla de monstruos u odiseas; se habla de la incomprensión, el encuentro con lo intangible, el deseo de aventura, de expandirnos, de la infinita soledad que siente el hombre en medio de todo el Universo y lo que ha hecho para sobrevivir.

Dentro del cine, no podemos permitirnos analizar el género sin mencionar a George Méliés; el mago cinematográfico, que con sus trucajes y efectos especiales, fue el primero en realizar un cortometraje de Ciencia Ficción y llevar a una sala entera a la luna.

Cintas comoMetropolis”, (1927) de Fritz Lang, marcan un hito en la historia del género, pues como filme del expresionismo alemán, con el uso de metáforas y simbolismos, hace una dura crítica a la sociedad europea posguerra.

Otras películas que encarnan, desde la Ciencia Ficción, la indagación sobre la naturaleza humana, son: “2001: A space odissey” (1968), de Kubrick y “Solaris” (1972), de Andréi Tarkovsky.

La comparación de estas dos películas no es por suerte, sino que ambas hablan acerca de la trascendencia del hombre, como especie e individuo. Además, bien pueden ser la representación filmográfica de la carrera espacial. Kubrick y su ‘Odisea’ en el lado Occidental Americano y Tarkovsky, con su poesía en movimiento desde la URSS. Cada una relata el viaje espacial a su manera, desde las propuestas formales (fotografía, diseño de producción, etc.) hasta las inquietudes y cuestionamientos que cada una se hace.

La elipsis de la evolución en 2001: A Space Odysey. La película de Stanley Kubrick que habla del espacio, un punto de inflexión en el género, técnica como argumentalmente hablando. En este filme, la imagen y el sonido se relacionan para hablar de la constante trascendencia del hombre.

Lo que vemos en la primera secuencia de la película son los inicios del hombre, que vive como bestia y en situaciones precarias; peleando por comida. Un monolito aparece durante el atardecer y al día siguiente el hombre ya puede manipular las herramientas. Tomando un hueso y golpeándolo contra un cadáver, el hombre prehistórico ha descubierto que puede manipular su entorno.

Utiliza violentamente su descubrimiento y se genera una elipsis a millones de años después; ese hueso se transforma en un satélite artificial que el hombre ha construido y puesto en órbita con la Tierra.

La secuencia es una metáfora al conocimiento, gracias a éste, logramos avanzar de seres primitivos a conquistadores del espacio.

Estos grandes saltos evolutivos aparecen en la película en forma de monolito (una barra negra gigante). Aparecen otro más, en momento claves de la humanidad: cuando llegamos a la Luna y en el momento en que el personaje Dave, viejo y solo, se convierte en un embrión. Saltos evolutivos. Saltos de conciencia, trascendencia humana; de simios a hombres, robots, seres místicos.

Un viaje a la mente con Solaris. “Solaris” de Andréi Tarkovski es un filme del género de ciencia ficción, que se entremezcla con la particular visión del director, quién a lo largo de su filmografía propone una estética basada en la profundización y búsqueda del ser interior, así como un Cine Nacional Ruso, que muestra el contexto de un país desgarrado, muerto y sin esperanza.

La película no podría funcionar sin la interpretación del espectador, recurso que el director utiliza en sus películas. Las secuencias largas y sin cortes sirven como código de lectura e invitan a la contemplación. Una vez que el espectador se adentra, se convierte en coautor, respondiendo y completando la película misma.

Dicho esto, se usa de pretexto —o metáfora— la exploración espacial; pero en cuanto más avanza el filme observamos cómo nos adentramos en nosotros mismos: en la mente humana.

Solaris es un planeta lejano, al cual viajan científicos en busca de descubrimientos, pero la lejanía del planeta no es física, pero la hay. Solaris está en (o es) nuestra mente.

El planeta Solaris materializa los conceptos. Los recuerdos se vuelven vida. Las personas que nacen reviven en nuestra mente. Los visitantes no están hecho de átomos, sino de neutrinos. Vivimos de —y somos—, recuerdos.

No se busca una conquista espacial, no es una exploración cósmica buscando nuevos mundos. Buscamos un espejo donde mirarnos, seres vivos igual que nosotros y con los que nos podemos comparar; queremos sentirnos comprendidos como especie, o incluso recibir respuestas.

Larga vida al Cine de Ciencia Ficción. Ambas películas, con sus particularidad intentan indagar sobre las preguntas ¿Por qué estamos aquí? y ¿hacia dónde vamos? Cada una respondiendo, o proponiendo, desde su trinchera; pues como todo análisis filosófico, este tipo de preguntas suelen generar más preguntas que respuestas; y es que, el fin último de ficcionar la realidad no es encontrar resoluciones, sino cuestionar la realidad.

Sólo la Ciencia Ficción permite imaginar los límites de la raza humana. Sólo ésta puede especular con tanta certeza. Quizás algún día descubramos que no estamos solos, encontremos a nuestros creadores o terminemos siéndolo. Sólo la Ciencia Ficción lo permite, y lo hace por una simple razón... Realmente hay posibilidades de que suceda.

 

**Cinematrografía UAQ 

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