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Delicias dulces y saladas

30/04/2014
12:00
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Especialista en repostería, la chef Cristina Becerra Sánchez, de 32 años, también se dedica a la cocina salada gracias a la experiencia adquirida en restaurantes de Puerto Vallarta, Canadá, Estados Unidos y Querétaro, lugar en el que radica actualmente tras establecer su propio negocio de food fast truck, además de una pastelería.

“Yo soy repostera pero me dedico también a la cocina salada, trabajé como chef encargada de cocina y aprendí a elaborar este tipo de menús, entre dulce y salado, después decidí independizarme y abrir mi laboratorio de repostería y posteriormente el camioncito, que es a lo que me dedico actualmente”, explica Cristina Becerra.

En cuanto al negocio de recetas dulces, elabora repostería de diseño sobre pedido para diferentes tipos de eventos, especialmente bodas, XV años y bautizos. Entre sus productos más solicitados destaca el crambulle de maracuyá con mango y el de queso azul.

“Lo que hacemos es acoplamos tanto al presupuesto de nuestros clientes como al tipo de evento a realizarse. En cuanto a la decoración nos gusta que todo quede perfectamente por lo que le imprimimos un estilo propio con detalles especiales, como flores naturales y muchos colores”, refiere la chef.

La cobertura de sus pasteles o cupcakes es a base de crema batida o fondant, principalmente, diseño que está de moda. La fabricación de sus productos depende del número de personas, por lo que ha llegado a elaborar hasta 600 cupcakes.

Experiencia y éxito

Cristina reconoce que su éxito se debe a su colaboración con restaurantes de renombre nacionales y extranjeros, además haber impartido clases de gastronomía.

“El trabajar en reconocidos restaurantes, la verdad, me ha ayudado mucho, gracias a eso la gente me ubica, ha sido la mejor forma de darme a conocer, también me han invitado a impartir cursos a diferentes escuelas. Anteriormente organizaba un concurso a nivel nacional estudiantil gastronómico en Querétaro y eso me ayudó mucho para codearme con excelentes chefs y que los estudiantes de gastronomía y distintas personas me ubicaran un poco más”, asegura.

Actualmente, se enfoca en la repostería y, desde hace dos meses, en su negocio de food fast truck en donde ofrece comida tipo gourmet.

“El proyecto del camión nace de la necesidad de transportar las cosas que nos pedían como servicio de pastelería, es algo que está en boga en Estados Unidos y Canadá y somos el segundo camión que se abre aquí en Querétaro, lo que implicó buscar el camión y definir un concepto que fuera diferente, gastronómicamente hablando, que fuera propositivo”, comenta.

El concepto de su cocina lo define como comida confortable pero gourmet, con recetas originales como la hamburguesa de carne de sirloin con jitomate confitado y mermelada de cebolla, la hamburguesa con mezcla de tres quesos, mermelada de jalapeño y carne de sirloin, además de jamón y tocino, ingredientes que las hacen únicas.

Entre la variedad de chapatas destaca la de pulpo a las brazas con una crema de aguacate y jalapeño acompañada de chimichurri, además de la de camarones zarandeados. "No es como la típica torta y ya, todo está bien pensado”, dice.

“También ofrecemos malteadas de pastel de queso con zarzamora y de palomitas de caramelo con vainilla, para las que horneamos el pastel de queso, se elabora la base de helado; para la de palomitas, por ejemplo, éstas son elaboradas y pulverizamos para ofrecer un mejor producto a nuestros comensales”.

Sus principales clientes son personas que trabajan en oficinas. Por ello, cuentan con servicio a domicilio siempre que el lugar esté cerca de su negocio, ya que su medio de transporte es una bicicleta.

En teoría, el beneficio de un food fast truck sería “el que te pudieras mover de lado a lado pero eso es imposible, lamentablemente en México este tipo de negocio lo ven como ambulantaje, por lo que te pueden multar y hasta quitar el camión. Debes permanecer en un lugar fijo”.

Cristina siempre soñó con tener un negocio propio, pero nunca se imaginó un carrito; sin embrgo, le gustaría expandirlo por el interior de la ciudad.

“Tengo el apoyo de toda mi familia, realmente la cocina me la regaló mi papá, el camión me lo regaló mi hermana y mi mamá también me ha regalado muchas cosas que están dentro del camión, ninguno de ellos se dedica a esto, simplemente lo hacen como apoyo porque les gusta mucho lo que hago. En cuanto a mis metas, una de ellas es abrir otro camioncito, aunque si lo veo un poco difícil por la cuestión de no poderme mover, ahora pago una renta para que me permitan estar en este lugar de fijo y tener luz, que es básicamente lo que necesito”, finaliza.