Se encuentra usted aquí

Un paseo fantástico a la luz

Compartir
29/09/2015
03:05
-A +A

Han pasado tres años desde que Buró Cultural Artesano comenzó con el proyecto de talleres de fotografía para ciegos. ¿Un taller de fotografía para ciegos? Fue la primera interrogante que surgió, incluso en el mente de los mismos participantes al taller, ciegos de nacimiento, personas que perdieron la vista por enfermedad. Pero los resultados han dejado maravillados a muchos que creían ver con toda claridad.

Buró Cultural Artesano, bajo la dirección del promotor cultural Miguel Ángel Herrera Oceguera, inició actividades en agosto del 2012, con la convocatoria al primer Taller de Fotografía para Ciegos en la ciudad de Querétaro, así fue que comenzó esta aventura, una aventura muy parecida a “un paseo fantástico a la luz”, describe en su experiencia Guadalupe Campos, fotógrafa ciega, integrante de los talleres de Artesano.

Todo el trabajo, esencia y espíritu de este proyecto se encuentra en el catálogo “El hilo negro, Taller de Fotografía de Ciegos 2012-2015", que está disponible en la página http://burocultural.org/ El catálogo hace una reseña, desde la etapa de estudio, investigación y producción que Artesano ha dirigido, de agosto de 2012 a agosto de 2015.

Además el catálogo incluye textos: Mi corazón en otro tiempo de Miguel Ángel León, y Un paseo fantástico por la luz de Guadalupe Campos Cabrera, en el que detallan cómo ha cambiado su vida a través de la fotografía y de viva voz compartieron esa experiencia, en la presentación de El hilo negro.

EL MUNDO QUE MIRA

Miguel Ángel León perdió la vista hace más de 15 años, a causa de una enfermedad hereditaria llamada retinosis pigmentaria. Cuando Miguel Ángel veía sí le gustaba tomar fotografías, pero ahora que es ciego, “creo que he sacado más fotografías de cuando veía, increíblemente así es”.

La fotografía para ciegos, dice, no es algo sencillo de entender. “Las  preguntas surgen: ¿Un fotógrafo ciego? La fotografía es un concepto completamente visual, así está establecido por la tiranía del mundo que mira”. 

Pero con ayuda del resto de sus sentidos, dirige la cámara a su objetivo y así ha logrado eternizar bellas imágenes, instantes únicos. Incluso, Miguel, ya ha sido instructor de varios talleres, brindando su experiencia a más personas ciegas interesadas en la fotografía.

EL ARTE NO ME PONE LÍMITES

Guadalupe Campos Cabrera perdió la vista a los 39 años, por un tumor en el cerebelo que le aquejaba desde que tenía 15 años de edad. Más su imaginación, dice, no está ciega, y su imaginación es la que le permite crear imágenes. A pesar de que han pasado tres años promoviendo la fotografía para ciegos, el prejuicio hacia los ciegos sigue latente.

“El arte no me pone límites, el arte me permite liberarme de ese gran prejuicio y me refiero a un prejuicio de gesto, de molestia, de reproche, de una persona vidente diciendo: ¿Tu ciego vas a hacer una fotografía? ¿Qué fotografía vas a hacer? Una fotografía chueca y fea. Y sin embargo esa fotografía me permite a mí ver, puedo ver cuando hago la  fotografía, cuando construyó la imagen, cuando yo elaboró con mi imaginación  lo que quiero mostrar, y más puedo ver en el momento en que me la describen, entonces abajo el prejuicio: los ciegos sí pueden hacer fotografía”, agrega Guadalupe.

En la presentación de El hilo negro, que se realizó en el Museo Regional de Querétaro, asistió: Laura Corvera, directora del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes (IQCA); José Antonio Mac Gregor, director del Instituto de Cultura del Municipio de Querétaro;  Bernardo Sarvide Primo, director del Museo Regional; y Luis Beltrán, director de la Escuela Activa de Fotografía.

Miguel Ángel Herrera Oceguera, director de Buró Cultural Artesano, destacó que el trabajo realizado en los talleres, ha logrado enfocar una mirada crítica al tema de la discapacidad, un cuestionamiento a la normatividad a través de un proyecto creativo e incluyente, que seguirá laborando con esa visión.

El ejercicio consistió en sujetar la punta de un hilo al lente de la cámara y anudar el otro extremo al objetivo a fotografiar, para que el fotógrafo ciego tenga una referencia táctil de dónde dirigir su toma. 

 

Compartir

TAGS