María Katzarava alza la voz contra la burocracia

28/06/2016
01:58
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A la soprano internacional mexicana María Katzarava la pueden invitar a cantar Plácido Domingo, Zubin Mehta, Juan Diego Flórez, Andrea Bocelli o teatros como el Covent Garden o Alla Scala de Milán, pero hasta ahora no ha sido invitada a participar en alguna posible producción nacional en la Ópera de Bellas Artes, por lo menos para 2016 y 2017. La ganadora de Operalia 2008 acaba de volver a México con un proyecto escénico independiente que “le ha sacado canas verdes” y con el que alzará su voz humana en el Palacio de Bellas Artes, donde no le permitieron ensayar en el escenario en el que presentará por única vez La voix humaine (La voz humana), de Francis Poulenc, con el pianista Abdiel Vázquez.

La cantante mexicana con mayor proyección mundial de los últimos años señala con tristeza en entrevista que cada vez que viene al país se topa con la burocracia y el desinterés oficial por “dar cultura al pueblo”.

Destaca su conexión con las heroínas de la ópera que últimamente ha interpretado o está por interpretar, por ser “todas ellas mujeres muy fuertes, como yo, no débiles”, y señala que “no está desesperada” por cantar en la Ópera Metropolitana de Nueva York (MetOpera) —considerada como la mejor del mundo—, pero que si en su momento llega al escenario del Lincoln Center “se emocionará”.

“No es que esté desesperada por llegar a la MetOpera, es una cosa que llega con el tiempo. Primero debes hacer mucha carrera en Europa y ya después te llaman a Nueva York, o tal vez no. No es una manda. Tengo muchos más teatros europeos y asiáticos en los que me ha gustado debutar. Pero por supuesto que cuando llegue a la MetOpera va a ser más que bienvenido para mí y me emociona, claro, la idea de tener también un debut justo, no en cualquier rol”, señala la discípula de Mirella Freni.

La entrevista con Katzarava, quien llegó la madrugada del domingo a la capital desde Barcelona, se llevó a cabo en un departamento en la Condesa, alquilado sólo para que la soprano pueda ensayar en su papel de Elle (Ella), la protagonista de la “tragedia lírica” de Poulenc —estrenada en 1959 basada en libreto y obra previa de Jean Cocteau de 1930—, que tendrá una función el 4 de julio en Bellas Artes y dos más en el teatro Pablo Villavicencio, de Culiacán, Sinaloa, el 7 y el 9 de ese mes.

La cantante comparte las dificultades del monólogo en el que una mujer habla durante casi una hora con su amante invisible por teléfono, para al final suicidarse, y de su montaje en México con la dirección de escena, iluminación y escenografía de Paolo Giani Cei.

“Aprender el papel de La voix humaine es muy difícil, esta ópera requiere de mucho tiempo para poder interiorizarla, musicalmente no es sencilla, no es la típica obra como las de Puccini, Verdi, Massenet o Gounod, que son más fáciles para el oído, para aprenderlas y memorizarlas”, refiere la joven soprano, quien viene de dar este año un salto con su voz a papeles más dramáticos en óperas como Otello, Carmen, Fausto o Turandot, a la par de recitales en Asia y Europa con Metha, Bocelli y Flórez, y que después de su paso por México debutará como la Cio-Cio San de Madama Butterfly, volverá a brindar como Violeta Valéry en La Traviata y para el año próximo también será su primera vez como Tosca.

La soprano también está planeando para 2017 otro salto como la protagonista de Il trovatore, Leonora.

La voix humaine, añade, tiene saltos armónicos muy difíciles, que se vuelven doblemente difíciles si se hacen en su versión al piano. “La orquesta siempre te deja la reverberancia de la armonía y la soprano se puede cachar de ahí, en este caso con el piano es más difícil”, añade la cantante, quien se sumó a este proyecto que intenta concretarse desde hace cuatro años, producido por María Inés Olmedo, Ingrid Novoa y Claudio Sodi, y que gracias a la intervención de Irma Caire, directora general del Centro Cultural Helénico, podrá llevarse a cabo en Bellas Artes, como una iniciativa independiente.

 

—¿Qué nivel de dificultad implica para usted la obra de Poulenc, respecto a anteriores roles?

—Se sale totalmente de mi estilo y repertorio, aunque esto me ha abierto las puertas a uno nuevo que es la música contemporánea; es una gran experiencia porque una está acostumbrada a cantar Verdi o Puccini y te los aprendes facilísimo, los tienes ya en el chip. Pero La voix humaine realmente me ha sacado canas verdes, es dificilísima, debes tener muy clara la armonía, es importante la ayuda de conocimientos de música, no sólo irte por las notas sin saber en qué tonalidad estás. Tocar el piano y autoacompañarte te ayuda. Es un gran reto para mí, un tour de force en mi carrera.

 

 

—¿Qué fue más difícil, aprender el papel de Elle o montar la obra en Bellas Artes?

 

—Por supuesto, también fue difícil llevarla a Bellas Artes porque es una obra que no se pone mucho y que es muy corta, no había facilidades para que Bellas Artes nos abriera las puertas con un proyecto así, a pesar de que sí se monta en otras casas en Europa.

 

 

—¿Por qué no se pudo ensayar en Bellas Artes?

 

—Porque no somos parte de la programación oficial de la Ópera de Bellas Artes, entonces no me prestan el escenario para ensayar, hay una burocracia enorme para que te lo presten. Sinceramente no me esperaba que fuese tan complicado pedir un lugar para ensayar, la burocracia la veo igual de difícil que hace 10 años cuando debuté en Bellas Artes.

La cantante agrega que el proyecto se frustró antes de presentarse en las salas de teatro de la UNAM, que les retiró apoyo económico.

 

Katzarava define la obra de Poulenc como el “grito desesperado de una mujer que no quiere aceptar la realidad” cuando su amante la abandona. Subraya que el monólogo tienen muchos colores y matices, que pasa de la tranquilidad a la locura, o de la angustia a la calma. Dice conectarse perfectamente con el personaje. “Para interpretarla ya tienes que haber experimentado decepciones amorosas muy fuertes e igual las alegrías más fuertes que te puede brindar una persona, un amor en concreto, los extremos. Es lo que Cocteau plantea con claridad perfecta, y musicalmente Poulenc lo supo hacer inteligentísimo”.

 

—¿Para usted qué significa la voz humana literalmente?

—Una de las mayores expresiones interiores de un humano, donde tú puedes leer y ver, a través de la entonación de las palabras, de un susurro, todo lo que hay dentro de una persona: si es leal, mentirosa o emotiva, qué da o qué no da. Yo, a través de la voz humana, puedo hacer una radiografía de cómo es una persona.

Afirma que una obra tan compleja sólo la puede comprender el público si antes la comprendió el cantante. “Es una conexión siempre, en cualquier ópera, si yo no entiendo ni sé expresar lo que canto, no lo sabré llevar al corazón del público”.

 

Katzarava sólo tendrá esta única participación en Bellas Artes en 2016 y hasta el momento no hay invitación para que se sume a alguna posible producción de la ópera estatal para 2017, lo que atribuye a que hay demasiada burocracia y tantos cambios en el sector cultural, al que le han retirado mucho los recursos. La consecuencia, dice, es que no se planea un programa operístico con anticipación y los cantantes en el extranjero no pueden venir a México a una ópera de último momento.

“Y por eso no tuve una invitación este año y ni para el próximo. Ni siquiera estoy enterada de qué es lo que se va a montar este año, no tienen la temporada como cualquier otro teatro que la sube con anticipación a Internet”, lamenta la joven que debutó en Bellas Artes con Anna Netrebko y Rolando Villazón en 2006, en el papel de Stéphano de Roméo et Juliette, de Charles Gounod. Agrega que le gustaría protagonizar en Bellas Artes óperas “fuera de las de siempre”, como Les pécheurs de perles, de Georges Bizet, o mexicanas como Florencia en el Amazonas o Il Postino, de Daniel Catán. También, dice, montar La voix humaine con orquesta.

Sobre por qué sí llegaron solistas internacionales como Reneé Flemming, Philippe Jaroussky o Joyce DiDonato, explica que a cantantes así sólo se les puede traer con patrocinios externos a Bellas Artes. En ese sentido plantea como modelo a seguir los teatros suizos o estadounidenses, cuyas producciones están financiadas con los patrocinios de empresas privadas, como los bancos, a diferencia de México.

“Sólo así se puede hacer la ópera, que es muy costosa, no se puede esperar el dinero del gobierno, porque no se sabe cuándo va a caer ni si el gobierno tiene interés en la cultura. En México no hay interés (estatal) en dar cultura a nuestro pueblo, está en la última lista de sus prioridades”, señala Katzarava, quien admite no saber para qué sirve la nueva Secretaría de Cultura.

 

—Usted tuvo como mentor a Ramón Vargas, pero a él le fue muy mal como director de la Ópera de Bellas Artes.

—Ramón Vargas hizo lo mejor que pudo, pero es muy difícil ir contra la corriente, contra las instituciones que llevan años sin querer moverse, tanta burocracia que existe, por más que quieras conseguir apoyos, no se puede ni siquiera planificar una temporada de ópera seria. Le tengo fe a Lourdes Ambriz, es muy capacitada. Si estás ahí te puedes dar cuenta que no puedes mover las cosas como creías.