Tecnología y sedentarismo

Vida Q 25/05/2015 03:28 Actualizada 08:40

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 El sedentarismo y los malos hábitos alimenticios heredados de padres a hijos son los principales factores que han detonado la obesidad infantil en el estado. Las instituciones educativas  contribuyen también a una mala alimentación al ofrecer productos con   pobre valor  nutricional, opinó la nutrióloga Joana García Salvador.

La nutrióloga  explicó que las nuevas generaciones  practican menos actividades  físicas y que los juegos que implican movimiento han sido desplazados por  el uso de la tecnología.

“Actualmente, los niños salen poco a jugar, a correr; mientras que en la escuela se la pasan sentados la mayor parte de la jornada escolar, en casa dedican su tiempo libre a los  videojuegos y  a las redes sociales, se tiene que aumentar la actividad física de niños y evitar su sedentarismo”, dijo.

Los malos  hábitos alimenticios también se heredan,  ello contribuye a generar  sobrepeso a más corta edad.

La especialista aseguró que las medidas implementadas para retirar alimentos chatarra de las escuelas no dieron resultados positivos, debido a que fue poco el tiempo en que las instituciones educativas acataron las disposiciones; a la fecha, dijo, el sector escolar no ofrece alimentos suficientemente nutritivos para estudiantes. 

Esta situación se agrava con el ritmo de vida que actualmente llevan los padres, quienes,  imposibilitados por compromisos laborales para proporcionar alimentos nutritivos a sus hijos,  optan por ofrecerles dinero para que  consuman productos de tiendas escolares, advirtió la  nutrióloga.

“Las bebidas azucaradas son las que más se consumen en las escuelas, los niños van a preferir comprar un refresco que algo más sano y si a eso le sumamos que tienen una pobre actividad física  es seguro que la obesidad siga incrementando”, alertó.

Para la nutrióloga, los menores requieren de alimentación mayormente  balanceada, por lo que el consumo de frutas y verduras es imprescindible en una  buena alimentación. 

Recomendó que los padres hagan un cambio en sus hábitos alimenticios, ya que sólo cuando los adultos decidan comer sanamente podrán transmitir  una vida saludable a sus hijos .

También es importante que los padres exijan mejores alternativas de  alimentación en las escuelas, a la hora del recreo ver que es lo que se vende en las tiendas  escolares; las instituciones iniciaron introduciendo más fruta, pero esto duró muy poco y se continuó vendiendo  bebidas azucaradas y alimentos chatarra, los padres pueden pedir que se ofrezcan otros alimentos.

Joana García explicó que los  buenos  hábitos alimenticios se adquieren paulatinamente, de ahí   la importancia de que los padres generen este cambio y lo transmitan  a sus  hijos.

“Los hábitos alimenticios y la actividad física son asuntos que van en cadena, paulatinamente se deben cambiar y entender que no modificarlos perjudica a los hijos porque ellos aprenden  de los  padres”,  finalizó.

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