“Discos de vinil guardan historias, el CD sólo datos”: Rodrigo Santillán

En su tienda Rodrigo Santillán ayuda a los clientes en su elección
El joven empresario reconoce que algunas de las ediciones suelen ser costosas pero garantiza que vale la pena, considera que el panorama es favorable para este tipo de discos en México, que cada día tienen más demanda. / Foto: Guillermo González
El joven empresario reconoce que algunas de las ediciones suelen ser costosas pero garantiza que vale la pena, considera que el panorama es favorable para este tipo de discos en México, que cada día tienen más demanda. / Foto: Guillermo González
24/05/2018
03:24
Alma Gómez
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Bajar música de internet es sencillo y barato, pero nada se compara con estrenar un disco de vinil, sacarlo de su estuche de cartón, colocarlo en la tornamesa y disfrutar de una copa de vino, comparte Rodrigo Santillán, uno de los dueños de la tienda Vinil Azul en donde se compran y venden discos de acetato.

El joven amante de la música cuenta con orgullo que el amor por los viniles está de regreso, si es que alguna vez se fue.

“A la tienda llegan personas de todas las edades, muchos jóvenes que quieren comprar el primer disco de acetato en su vida. Escuchar uno de estos discos es muy satisfactorio, no necesitas ser experto para disfrutar de la música en vinil, es para todos los gustos.

“Los coleccionistas a nivel mundial prefieren estos discos porque pueden disfrutar de un álbum, completo, abrirlo y disfrutar de un póster, de las portadas, cosa que el CD no tiene. Los discos de vinil guardan historias y los CD’s guardan solamente datos, con uno de estos discos puedes disfrutar en tu tornamesas, abrir un par de cervezas, un vino y a disfrutar”, dice.

Primer amor

Para cualquier amante de la música, los discos de vinil son casi como el primer amor. A pesar de la tecnología, de vivir en la era digital y el mundo de las compras por internet, los millennials comienzan a refugiarse en este tipo de discos, comenta.

¿Por qué? Rodrigo considera que con cada vinil se crea una relación especial. Un CD por ejemplo, es un disco frío lleno de datos, pero uno de acetato no es así —comparte—, de entrada representa una inversión importante, compras algo que te gusta, que te llena y vas creando poco a poco tu colección.

Aunque el acetato más económico en la tienda puede costar 10 pesos, también existen los de 4 mil pesos, como una primera edición japonesa de Pink Floyd que Rodrigo exhibe en la tienda.

Los amantes del vinil suelen ser variados. En la tienda igual compra un coleccionista empedernido o un joven inexperto.

“La tienda se abrió para el coleccionismo, vendemos más rock en ingles y español, aunque también tenemos jazz y algunos de remix. En realidad ahora vienen de todo tipo de clientes, desde el coleccionista fuerte y serio, hasta el chavito de 15 años que trae 300 pesos que le dieron sus papás y quieren comprar algunos discos. Es común que llega alguien con 500 pesos y me dice que le gusta el rock en español, entonces le damos la opción de llevarse dos o tres discos o un sólo discos de 500 pesos.

“El vinil nunca ha desaparecido, en Estados Unidos, Japón, Europa nunca dejó de hacerse el disco de vinil; en México sí se dejó de prensar a principios de los noventa por la entrada del CD que nos lo vendieron como la octava maravilla. Ahora México está retomando el gusto por el disco de vinil”, agrega.

Añoranzas

Los clientes entran y salen de la tienda sorprendidos de los tesoros escondidos entre las paredes. Algunos recuerdan el disco Thriller de Michael Jackson que sus padres guardaban en el sótano, otros se sorprenden por descubrir ediciones limitadas que ni siquiera encuentran en internet.

“Mi papá tenía este disco de Michael Jackson, cuando lo abrías tenía unas fotos de Jackson abrazando un pequeño tigre, lo cuidaba mucho”, comenta uno de los visitantes en el local. Otro más exclama: “¡Ah mira me encontré un tesoro! Este disco de Lindsey Buckingham no lo he podido comprar ni siquiera por internet”.

Rodrigo se acerca a cada cliente, los asesora en cuanto a precios y discografía, les explica si el disco que tienen en sus manos es edición limitada o no, en qué año se grabó y en colaboración con cuáles artistas.

“Es imposible vender discos de vinil y no ser un experto en música, comenta Rodrigo, este no lo considero mi trabajo, es mi pasión”.

Él es el encargado de la tienda junto con Robin Salazar, ambos originarios de la Ciudad de México; cuando abrieron el negocio, hace tres años, jamás dudaron en que la venta de acetatos funcionaría.

Rodrigo tuvo la influencia de los discos de vinil desde que era un niño, a su padre le encantaba escuchar música en su tornamesa favorita; avergonzado recuerda que de niño usó los acetatos como si fueran platillos voladores.

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Sugerencias

A los que aún son novatos en el mundo de los discos de acetato, Rodrigo recomienda comenzar con el pie derecho y en primer lugar comprar una buena tornamesa, hacerse de un buen equipo de sonido como bocinas y amplificadores para después formar poco a poco su colección de discos.

Reconoce que algunas de las ediciones suelen ser costosas, pero garantiza que vale la pena. Presiente que el panorama es favorable para los discos de vinil en México, pues cada día las disqueras le apuestan más a este formato.

“Hay muchos discos que se están reeditando, las empresas están apostando por este tipo de discos, los nuevos lamentablemente no son tan baratos, lo bueno es que están relanzando muchos álbumes que no existían en vinil.

En Vinil Azul, cada tercer semana de abril, durante la celebración del Día Mundial del Disco, Robin y Rodrigo organizan un evento especial en donde conmemoran la fecha con ofertas especiales.

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