La Consagración de la Primavera: danza 3D

Vida Q 19/10/2012 09:38 Actualizada 11:15

GUANAJUATO.— El público recibe en la entrada unos lentes de cartón, de esos que se repartían en aquellos años cuando el 3D era un suceso a la vista y a las emociones. La obra a la que ha acudido fue anunciada como La Consagración de la Primavera, de Igor Stravinski, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, bajo la batuta de Juan Trigos; la propuesta coreográfica del austriaco Klaus Obermaier, la ejecución de la bailarina Julia Mach y la tecnología de Ars Electronica Futurelab.

La expectativa de observar danza en tercera dimensión, escuchando una de las obras más poderosas del repertorio clásico de principios del siglo XX, es mayúscula. Sobre todo cuando la última y hasta ahora la única referencia de llevar el arte de Terpsícore a la pantalla en 3D es lo hecho por Wim Wenders, con el documental Pina, que logró una hazaña inimaginable: contemplar la danza como nunca antes. (La cinta inicia con esta misma obra de Stravinski, a cargo de la coreógrafa alemana, acaso su obra cumbre.)

En el escenario está la orquesta, de lado izquierdo la bailarina dentro de una caja negra sin dos de sus lados, y al centro, sobre los músicos, una pantalla. Los atrillistas comienzan a dar vida a la obra que rompió con los conceptos románticos de lo “bello”; Julia Mach, reconocida como la bailarina joven con más potencial por la revista de danza Ballet Tanz International, pinta con el movimiento de sus manos el mundo digital que habrá de acompañarla.

Ella, como creadora, la pantalla como lienzo, Mach dibuja ondas en tono rojizo que se acercan al rostro del público a través de los lentes.

La bailarina sigue ahí, en la caja, viva, real, moviéndose con delicadeza mientras sus trazos merodean la cabeza de la gente.

De pronto, su figura está también en la pantalla, rodeada de su propio alfabeto coloreado en rojo. Todo está ahí, la virtualidad y la realidad, la música no acompaña, crea; la bailarina no es sólo un instrumento, es quien construye el espacio, gesticula y evoca la furia de esta primavera.

La expectativa se cumple. Obermaier da un paso distintito al de Wenders en el uso de la tercera dimensión, su propuesta es hacer que el público sea testigo de una obra digital que sea crea ahí mismo, frente a sus ojos.

El cuerpo de la bailarina se transforma y se multiplica, su danza es tan hipnótica desde la caja como desde la pantalla. En el fondo oscuro de la caja, su blanca figura se conmociona, se desdobla; mientras que en su ser digital sobrevive al oleaje de las líneas virtuales.

Después su cuerpo se desdobla, se fragmenta, antebrazos y piernas llenan la pantalla. En seguida, la sala se llena de una tormenta de nieve, Mach sigue ahí, en piso, acurrucada, mueve sus pies y parece tocar a la audiencia. Su aparente fragilidad se rompe cuando es posible ver tan cerca la fuerza de sus músculos, sus pies venosos, los dedos contraídos, todo en ella parece poderoso. Sus manos traspasan la pantalla, toca, acaricia, provoca a la audiencia.

Tras el asombro de lo conseguido por Obermaier, la noche del miércoles en el Auditorio del Estado de esta ciudad deviene un cierto cansancio.

La propuesta se agota, la repetición absorbe de a poco la genialidad.

¿La tecnología, al final, es una limitante?, ¿La creatividad sigue en el camino de la explotación de todos los avances con los que hoy cuenta nuestra sociedad?

¿Un arte vivo como la danza puede comulgar con los lenguajes que hasta ahora habían sido propios de la cinematografía? Hasta ahora sí, aunque quizá el recorrido se antoja todavía largo.

Noche de piano

La gran técnica, virtuosismo y talento del pianista estadounidense Murray Perahia quedó de manifiesto la noche del miércoles en el escenario del Teatro Juárez, donde se escucharon piezas de Franz Joseph Haydn, Beethoven y Robert Schumann con motivo del 40 Festival Internacional Cervantino (FIC), que se realiza del 3 al 21 de octubre.

El maestro Perahia, quien tiene una trayectoria de más de 35 años, brindó un emotivo y memorable concierto ante un lleno que registró el recinto cultural que fue testigo de la cátedra que impartió el pianista.

Con versatilidad, experiencia y mucha técnica, Perahia mostró su gran profesionalismo y pasión al tocar el piano y dejar claro por qué es considerado uno de los más renombrados a nivel internacional.

El programa incluyó las obras Sonata 39 en re mayor, de Franz Joseph Haydn; Moments musicaux D. 780, Op. 94, de Franz Schubert; Sonata No. 14 en do sostenido menor, de Ludwig van Beethoven; Faschingschwan aus Wien, Op. 26, de Robert Schumann, y Impromptu No. 2 en fa sostenido mayor, Op. 36, de Frédéric Chopin.

Perahia tiene una trayectoria musical de más de 35 años, comenzó a tocar el piano a los cuatro años. Ahora es uno de los músicos más renombrados y se ha presentado en las principales salas de concierto y con las más prestigiosas orquestas del mundo. (Con información de Notimex)