Una película hecha para el naco de todos

Vida Q 17/06/2014 00:17 Actualizada 09:37

El término kitsch se refiere ahora a cualquier arte que se piensa es pretencioso, pasado de moda o de muy mal gusto; pero en los años 80 los grandes peinados de fleco, los cinturones de hebilla gigante y los trajes dorados en cantantes que también llegaban al cine eran sin duda la moda.

A Juan Orol se le conoce como el cineasta más kitsch de todos los tiempos, por sus películas Charros contra gangsters y también El sindicato del crimen.

“Dicen que eran malas, pero eran taquilleras”, dijo el realizador cuando se le acusaba de ser de los destructores del cine.

Mario Almada con sus Siete en la mira, donde un solo hombre acababa con todos los villanos o la “India María” que incluso llegaba a la política, arrastraban a miles de personas a las salas de cine, generando incluso vueltas a la manzana para comprar boletos.

En música, Rigo Tovar y su “saltito p’arriba” y Chico Ché con su overol y playera rayada eran ídolos y aún hoy, los videos de los gruperos con autos de lujos, bellas chicas y hasta malos encuadres, son seguidos en todos lados.

Y si no, basta ver las tres temporadas de Los Héroes del Norte, que ciertamente es una caricatura del género, pero que aborda el tipo grupero y del que ya hasta se prepara una película con ellos

“México es kitsch, somos un cultura así, está el universo del mariachi con su pin... sombrerote o basta ver a los hombres más malos del país como novios de Elton John, o ver como decoramos nuestras casas y nuestros coches, que se vea el color ¡qué brille la cosa!, pero pocas veces lo vemos en el cine”, dice Beto Gómez.

El que habla es director e influenciado por todo ello, decidió hacer Volando bajo, película que llega este jueves a salas.

Lo nuevo

Gira en torno a Los Jilgueros de Rosarito, un hipotético dueto estilo Los Temerarios (Gerardo Taracena y Rodrigo Oviedo) que se convierten en estrellas de la música y hasta son invitados a participar en filmes clase B como Jauria judicial, cuyas escenas se ven en la historia. “Es una película para ese naco que todo mundo llevamos adentro, nos sabemos las canciones de Los Bukis, de Bronco, pero que muchas veces negamos”.

“Está la esencia de actores como Rafael Inclán y Alfonso Zayas que formaron parte nuestra no sólo en películas, sino en serie como La criada bien criada o La carabina de ambrosio”, expresa Gómez, también realizador de la taquillera Salvando al soldado Pérez.

A sus protagonistas, llamados Chuyin Venegas (Taracena) y Cornelio Barraza (Oviedo) los hace interpretar canciones originales y hasta sacarán un disco, cuyo sencillo “Te siento bien lejos”, ya se escucha en radio.

“Me dejé crecer el cabello por año y medio y me lo pinté de güero”, dice Oviedo, entre risas.

Como parte de la promoción de Volando Bajo se colocaron cuatro videoclips de Los Jilgueros de Rosarito en Youtube, que promediaban cerca de 3 mil vistas en tan sólo dos semanas.

“Todos cantamos, aunque neguemos que lo hacemos, en mi caso mi hermana nos ponía a hacerlo desde chiquitos, así que ahora, poder hacerlo, fue como un sueño”, expresa divertido Taracena.

El álbum de Los Jilgueros de Rosarito saldrá también en vinil, como era en los 80, que están más vivos que nunca.