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Cinco minutos con el Papa

14/11/2015
03:05
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Fueron sólo cinco minutos los que Enrique Rabell tuvo la oportunidad de conversar con el Papa Francisco, y esos cinco minutos, inolvidables minutos, sirvieron para que lo invitara a  la ciudad de Querétaro, y en especial al espacio teatral que fundaron sus padres, el  Corral de Comedias.

En octubre, parte de los actores del Corral de Comedias viajó a España a presentar su afamada puesta en escena Se casó Tacho con Tencha la del ocho en Festival Iberoamericano de Teatro Contemporáneo del Corral de Comedias de Almagro.

Y el 12 de octubre  tuvieron una función especial en la Basílica de Sant'Andrea della Valle, en  Roma,  en donde actuaron para los embajadores de Costa Rica y El Salvador, cancilleres, sacerdotes, religiosas y personal de la embajada,  además del Monseñor Girolamo Prigione, quien festejaba su cumpleaños. Y aunque nunca hubo confirmación oficial,  esperaban la presencia del Papa Francisco.

Pero el Santo Padre no llegó a la función. Al día siguiente, el actor Enrique Rabell, ya reconocido en Querétaro por su larga barba y su gran sentido del humor, asistió a una de las audiencias públicas del Papa, y entre miles de personas congregadas tuvo la suerte de platicar con él.

“Le enseñé una foto mía con Prigione, y le dije: Lo estuvimos esperando en la función.  Volteó con mucho interés y me dijo: no pude, tuve terapia y no me dejaron ir.  Me agarró de la mano, me escuchó con atención y me dejó decirle varias cosas, la principal: lamentable que no hay ido a la función, pero considere en su siguiente viaje a México, ir a Querétaro, es un estado que lo va a recibir con los brazos abiertos y que tiene muchas cosas que a usted lo pueden llevar”, platica con detalle el actor.

“Como me tomó de la mano y no me soltaba me dio tiempo de decirle algunas otras cosas, le dije: si va a Querétaro le hacemos la función en donde esté hospedado.  Y ya en el colmo de los descaros le dije: y si va al teatro de nosotros,  pues yo invito el vino. Soltó una sonrisa y me dijo: suena bien”.

Fueron cinco minutos, “cinco minutos y medio”, aclara Rabell,  y agrega que todavía en los últimos segundos le dio tiempo  pedirle una bendición: “Quiero pedir una bendición para México, mi país, para Querétaro mi estado, para mi familia, mis amigos, y para todo el mundo”.

El Papa le dio la bendición y le regaló un rosario. Rabell le entregó uno de los folletos promocionales de la cartelera de funciones del Corral de Comedias. Esa es una  historia que quedará guardada en la memoria de Enrique Rabell y de toda la compañía del Corral de Comedias, quien a su regreso de esta emotiva gira por Europa no ha dejado de trabajar y entre sus nuevos proyectos está el próximo estreno de Fuenteovejuna. Breve tratado sobre las ovejas domésticas, con la dirección de Ricard Soler Mallol.