La ruta gastronómica de Tlaxcala

Vida Q 14/03/2013 00:22 Actualizada 08:48

El estado más pequeño de la República Mexicana tiene una sorprendente oferta gastronómica, que unida a sus maravillosos paisajes de agave y a una población orgullosa de sus orígenes, ofrece una opción variada y original para los amantes del buen comer y de los interesantes viajes.

El recorrido propuesto por Irad Santacruz, delegado de la Cocina Tlaxcalteca y líder de Slow Food Tlaxcala Malintzi, inicia con una visita por el centro histórico en la capital del estado, donde se puede visitar el Zócalo, los murales del Palacio de Gobierno, el ex Convento de San Francisco, la Capilla del Cristo del Buen Vecino, La Capilla Abierta, la Plaza de Toros y el Palacio Legislativo, también se puede degustar buen café en cualquiera de los pequeños establecimientos que están en los portales y que hacen del anochecer un momento único.

El interesante recorrido contempla visitas a diversas poblaciones, restaurantes y proyectos productivos que tradicionalmente no formarían parte de una ruta gastronómica, pero al final las distintas opciones permiten conocer al estado desde una perspectiva propiamente local con olores y sabores de extraordinaria originalidad.

COCINA DE ABOLENGO TLAXCALTECO

El joven chef Marco Mellado, cocinero del restaurante Michelandia, sorprende con una propuesta gastronómica llena de ingredientes locales. El menú que ofrece es resultado de las compras diarias en el mercado, que dan sorpresas de temporada al paladar.

Desde un agua de menta con piña, hierbabuena con sandía y canela con pera, las infusiones que se sirven en el lugar son únicas. Al centro de la mesa, panes de distinta índole como roles de mole ranchero rojo con mantequilla de hoja de aguacate abren boca a un menú original con ingredientes tradicionales.

El sorprendente menú consta de tres tiempos, al estilo de la comida corrida y se sirve en platos que pueden ser piedras, bambú, barro y peltre, que hacen del menú un deleite también para la vista y para el bolsillo porque el costo es tan sólo de 65 pesos. Claro, estos precios sólo se logran utilizando productos de temporada y locales.

“La atractiva propuesta gastronómica es una cocina mexicana con toques de vanguardia porque hago espumas, aire y manejo también antiguas técnicas mexicanas con tintes de mar por la naturaleza de la empresa”, comenta el convincente y entusiasta cocinero. El menú consta de una entrada de tacos de jícama, ensaladas de quelites y consomé de setas con cecina, una preparación que se sirve a la mesa y se cocina con piedras de río calientes.