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Caín Torres da vida a la madera

Dice que no sabe dibujar, que nunca aprendió, pero lo que sí sabe hacer Caín Torres es darle vida a la madera
A partir del próximo jueves, el público podrá apreciar las obras creadas por Caín Torres en la exposición Lo primitivo (FOTOS: DEMIAN CHÁVEZ. EL UNIVERSAL)
13/12/2016
02:04
Rocío G. Benítez
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Dice que no sabe dibujar, que nunca aprendió, pero lo que sí sabe hacer Caín Torres es darle vida a la madera. De hecho, entre Caín y la madera hay un lenguaje especial. Él talla con delicadeza los bordes, ensambla y da forma según lo que ella le pide, ella: la madera. Escuchar la voz del material, explica el escultor, es un acto primitivo, y justo ahí es donde empieza la magia de la creación.

El próximo 15 de diciembre, a las 19:00 horas, en Galería Libertad, Caín Torres presenta esa esencia primitiva en la exposición titulada Lo Primitivo, escultura en madera. Son 13 piezas las que forman la serie, la mayoría hechas con sobrantes o algunos pedacitos de pino rojo que fueron rescatados de la última remodelación hecha al Museo de la Ciudad, madera original de las vigas con que fue construido el antiguo convento de Capuchinas, recinto que hoy ocupa el Museo.

“Lo primitivo me remite a mis primeros dibujos, de hecho no son dibujos, son trazos con los que trato de bocetar, cuando hago un boceto soy como un niño de primaria, pero a veces es necesario hacerlos, generalmente siempre me voy sobre la madera y hago lo que me va dando y hago lo que va pidiendo la madera, eso también es muy primitivo, hacerlo por instinto”, platica Caín Torres a EL UNIVERSAL Querétaro.

La madera es su material principal para crear y para ella tiene un lenguaje propio. “Para los tiempos en que vivimos todo eso se oye medio cursi e ilegible para los más jóvenes, pero la verdad es que cuando te encierras en tu taller sí hay un diálogo con lo que vas a hacer. La madera es mi lenguaje y en ella impregno la manera en que hablo, que vivo, y yo siempre estoy trabajando con madera, porque es mi lenguaje primario, primitivo, ahí está, de hecho las formas de mis obras pueden ser muy agresivas, muy sinuosas o muy cachondas, pero bueno eso es también la lectura de cada quien”.

Las piezas Lo Primitivo fueron talladas con movimientos inmediatos e instintivos. “La madera me fue llevando a eso, en varias ocasiones he dicho que a la mejor hago escultura porque no sé dibujar pero también hago un poquito de escultura para obtener la satisfacción de ver en forma lo que no puedo dibujar, se puede oír medio absurdo, pero como dibujando nunca pude lograr profundidad o planos, la escultura me lo dio inmediatamente”.

El principio fue primitivo. Caín Torres es el encargado del taller del Museo de la Ciudad, cada montaje, cada cuadro y hasta clavo de toda exposición que ahí se presentan están bajo su supervisión, pero no se dice museógrafo sino “un simple cuelga cuadros”.

De los restos de madera que quedan en el taller del Museo hace sus esculturas. Con el pino rojo que rescató de las vigas del recinto creó varias piezas de Lo Primitivo. “Me pareció un crimen que las tiraran pero también obviamente las que rescaté son las que sirven, la gran mayoría estaban mal, pero en muy mal estado, ya no servían porque estaban consumidas por la polilla, estamos hablando de maderas con más de 200 años de vida, yo no sé si servían para seguir haciendo su función, sin embargo para escultura son oro molido”.

Caín soñaba con ser actor de teatro, pero destino lo fue llegó a especializarse en la escenografía. “Yo en realidad me digo que soy más escenógrafo o un cuelga cuadros, pero un artista, un artista no sé…”.

Inició rotulando, junto a su padre, y desde ahí comenzó a notar un talento especial para crear; después formó parte del equipo del Patronato de las Fiestas de Querétaro, en donde hacían los carros del famoso desfile decembrino de Querétaro: La Cabalgata.

Aquí convivió y aprendió de artistas como Gerardo Esquivel y Julio Castillo. Después surgió el proyecto de lo que hoy es el Museo de la Ciudad. Caín tenía apenas 22 años de edad, cuando surgió el Museo, y el próximo febrero del 2017 cumplirá 20 años ahí.

“Lo primero que me sucedió cuando empecé a hacer mis piezas es que empecé a creérmela, creer que podía hacer o que hacía cosas que gustaban a los demás, porque toda la vida he hecho cosas, desde que rotulaba con mi padre, rotulábamos de otra manera, poníamos sombrita, otras formas, el oficio daba para hacer muchas cosas, luego en el Patronato me tocó estar cerca de gente creativa, también he podido vivir eso en el Museo”.

Exponer es una responsabilidad para Caín y seguir creando es tan bien una responsabilidad, que seguirá cumpliendo con la misma madera.

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