“Me enamoré de esa bruja”, Sergio Pérez

13/11/2014
01:47
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Este 13 de noviembre se cumplen 94 años del nacimiento de Guillermina Bravo (13 de noviembre 1920 – 6 de noviembre 2013) , ‘bruja y madre’ de la danza contemporánea en México, creadora del Centro Nacional de Danza Contemporánea (CENADAC) y el Colegio Nacional de Danza Contemporánea (CONADACO), que tienen sede en Querétaro.

En Chacaltianguis, Veracruz, el 13 de noviembre de 1920, nació Guillermina Nicolasa Bravo Canales. Nacionalmente se le conoce como Guillermina Bravo, pero ella decidió usar su segundo nombre: Nicolasa, para crear el pseudónimo Serge Nicole, con el cual dieron crédito a muchos de los diseños de vestuario del Ballet Nacional de México, fundado también por la maestra Bravo.

Nicole hace referencia al nombre de Nicolasa y Serge corresponde al nombre del bailarín y docente del CONADACO, Sergio Pérez Morales, quien platicó con EL UNIVERSAL Querétaro su historia a lado de la mujer que revolucionó la danza contemporánea en México.

Sergio es originario de Guanajuato, en donde comenzó su acercamiento con la danza contemporánea, pero su vida dio un vuelco total al conocer a Guillermina Bravo, en una presentación que el Ballet Nacional de México realizó en León.

“Ahí fue donde la conocí, para mí fue muy impresionante porque oía que le decían la ‘bruja’ y al terminar la función, fui a buscar a los bailarines para felicitarlos y me topé con Guillermina, sentada y fumando en uno de los baúles donde transportaban la iluminación y vestuario; en ese tiempo le estaban quemando un cáncer que tenía justo en la curva de su nariz, porque era de nariz aguileña, y justo se veía como una bruja, ahí la conocí y me enamoré de esa bruja”.

DEBUT EN EL BALLET

Después de haberla conocido en esa presentación, Sergio viajó a la ciudad de México para estar en un curso del Ballet Nacional de México, y luego de cumplir con unas presentaciones en Guanajuato, regresó para quedarse en el Ballet.

Para Sergito, como le llamaba la maestra Guillermina, su debut en el Ballet Nacional llegó en el año de 1981, con la coreografía Lamento por un suceso trágico, obra de Guillermina Bravo. A lado de la maestra Bravo, Sergio vivió la descentralización del Ballet y la creación en Querétaro del CENADAC.

Además de ser bailarín en el Ballet, comenzó a diseñar los vestuarios para el mismo, todo con la supervisión de la maestra y ella misma fue quien creó el pseudónimo de Serge Nicole, para darle crédito al arte del vestuario.

Pero trabajar con Guillermina no era algo sencillo, “nunca le daba uno gusto, siempre decía: quedó bien, pero podría haber quedado mejor”, recuerda entre risas.

El cierre del Ballet Nacional fue una situación compleja para Sergio, “porque fue un momento en el que yo estaba en mi mejor momento, como artista ya había alcanzado una madurez, ya había alcanzado papeles de solista y ya empezaba a despuntar como un artista”.

Guillermina lo invitó a quedarse en el Colegio, “para seguir haciendo la labor que ella ya no pudo seguir, que es la de seguir enseñando danza a los nuevos bailarines”. Y a la fecha Sergio Pérez Morales es docente del área de licenciatura en el CONADACO, además de ser el coordinador del Área del Cuidado, Preservación y Uso del Vestuario, en donde se resguarda todo el vestuario del Ballet Nacional de México.

Su relación con la maestra Guillermina, llena de amor y a la vez pleitos, Sergio la describe con mucho humor, como la relación con una suegra, “porque era como mi suegra, de todo me regañaba y con nada quedaba bien, de todo, de todo te regañaba, era una mujer muy exigente, pero a la vez muy sabia, fue mi maestra, mi colega y al final fuimos amigos”.

Pero también fue para él como una madre, una madre que siempre le aconsejaba y su último consejo que le dio fue: no dejes nunca de entrenar. Y la propia maestra predicaba con el ejemplo, porque hasta los 85 años la maestra seguía tomando su clase de entrenamiento y su clase de yoga, rememora Sergio Pérez Morales, el Serge de Nicole.

La entereza y carácter fuerte de la maestra, se mantuvieron hasta sus últimos días. Guillermina Bravo falleció el 6 de noviembre del 2013 en Querétaro, días antes de cumplir 93 años.