Estrenan en México ópera de Philip Glass

Vida Q 11/11/2012 16:21 Actualizada 16:21

En la entrada a la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes hay un letrero insual: “El público podrá, de manera silenciosa, salir y entrar libremente de la sala”. Así es la bienvenida a un mundo sin igual, electrizante, incomprensible y hermoso, el mundo del compositor Philip Glass y el director y escenógrafo Robert Wilson.

La ópera “Einstein on the Beach”, estrena en Francia en 1976, se presenta en México como parte de los festejos por el 75 aniversario de vida del músico nacido en Baltimore, quien ha compuesto música para ópera, danza, teatro, ensamble de cámara, orquesta y cine, un genio del siglo XX.

La libertad que hay para el espectador de salir y entrar a voluntad se debe a que se trara de una ópera de poco más de cuatro horas que corren sin interrupción, pero quizá también porque es una obra escrita también en libertad, en la que, ha dicho el propio Glass, Einstein no desaparece nunca, aunque te vayas o si permaneces en la sala.

Miles de análisis y críticas se han hecho de esta obra creada hace 36 años, algunas han aventurado teorías sociales y estéticas. Glass sólo ha dicho que se trataba de un trabajo en el que sólo quería experimentar y trabajar con Wilson, catalogado por The New York Times como una figura gigantesca en el mundo experimental.

Al final, ha declarado el compositor, no supieron ni por qué la consideraron una ópera, lo que sí sabían es que es un género mayor, la reina de la escena.

Así, esta reina concebida por Glass que se encuentra en México para ofrecer hoy una última función de esta ópera, y el 14 de noviembre un espectáculo con el artista James Turrell en Yucatán, y el 19 de diciembre un concierto en Real de Catorce, San Luis Potosí, donde compartirá cartel con Laurie Anderson; seduce y domina con los teclados eléctricos y sintetizadores de la Philip Glass Ensemble.

El canto son murmullos sin sin sentido, números al azar, textos recitados sin aparente lógica, mantras que producen sosiego y tensión. Danza que dibuja las notas vibrantes y repetitivas. Un solo de violín estremecedor. En el cierre, una prolongada ovación de pie.