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Entre la realidad y el delirio

Vida Q 10/10/2012 00:40 Actualizada 16:06

El actor Mario Iván Martínez se adentra en los intrincados caminos de la mente de un hombre con trastornos mentales, para hacer una reflexión acerca de una sociedad opresiva y desigual, a través de la obra del dramaturgo Nikolai Gógol, Diario de un loco, que inició temporada en el Teatro Helénico.

“Es una deliciosa combinación de denuncia, de sátira social, satiriza al sistema burócrata corrupto que prevalecía en la Rusia del siglo XIX, y que lamentablemente en muchísimos aspectos prevalece en el México de hoy”, dijo Mario Iván.

Para entrar en la piel de Aksenti Ivanovich, un funcionario hundido en una asfixiante rutina laboral llena de humillaciones, lo que provoca que su salud mental se quiebre, el actor se puso cara a cara con un enfermo de esquizofrenia paranoide, trastorno que sufre el personaje, para no caer en el cliché del loquito.

“Ha sido muy interesante, porque me ha proporcionado actitudes, manierismos muy de la vida real, yo estoy trabajando con mi propio personaje, lo he tenido en frente”.

Mario Iván aseguró que para este personaje ha dejado salir sus propias patologías, pero moderadamente. “Es tan fuerte, tan apasionado, tan delirante, que yo me siento como un jinete, y el loco, el caballo al que hay que jalarle la rienda; si yo cruzo la línea de la locura entonces ya no hay obra, me dedico a hablar y a la ofuscación total”.

En honor a un grande Esta nuevo proyecto también servirá a Mario Iván para rendir homenaje a Carlos Ancira, a los 25 años de su fallecimiento, y quien interpretó el personaje de Aksenti Ivanovich, protagonista de la obra, durante 26 años.

A pesar del antecedente de Carlos Ancira, Mario Iván asegura que el montaje que presenta no tiene coincidencias escénicas con esa adaptación, porque jamás tuvo la oportunidad de verla hace más de dos décadas “Cuando el maestro Ancira estaba en cartelera a mediados de los 80, yo estaba estudiando en Inglaterra y Luly Rede (quien adaptó y dirige la obra) estaba en Rusia, entonces ninguno de los dos vimos el trabajo, ahora sí que nadie me puede acusar de plagio”, bromeó.