La Compañía Nacional de Danza estrena El Mesías

Vida Q 09/11/2012 11:33 Actualizada 11:35

Cuando el coreógrafo argentino Mauricio Wainrot, director artístico del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, en Argentina, creó su versión en 1999 de El Mesías, del compositor alemán Georg Friedrich Haendel, dijo que la música representaba una mirada a nuevas y viejas utopías, y una solidaridad tal vez inédita entre nosotros.

“El Mesías es también una mirada hacia nuestro interior, una necesidad de volver a escuchar nuestros más íntimos y profundos silencios”, declaró el artista. Después, la obra fue estrenada con éxito en Argentina, Canadá, Francia y Suecia.

Ahora, la Compañía Nacional de Danza (CND) estrenará en México este ballet los días 18, 25, 27 y 29 de noviembre en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

“Se trata de una obra dancística contemporánea en la que participarán más de 30 bailarines en escena, quienes a su vez ejecutaran más de 20 danzas entre tríos, duetos, solos, cuartetos y quintetos”, explicó la bailarina Tihui Gutiérrez, maestra de ensayo de la obra.

La CND estará acompañada por la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Juan Carlos Lomónaco y Xavier Ribes. Gutiérrez comentó que el montaje no cuenta una historia, sino que se trata de una celebración a la vida, una comunión de esperanza a la comunidad.

“La compañía busca con esta obra una experiencia de comunión con su público” , agregó.

A pesar de que la CND presenta cada año en diciembre el ballet El Cascanueces, la bailarina indicó que esta coreografía es un previo a las fiestas de fin de año.

En la obra destaca la participación de las voces de Conchita Julián (soprano); Encarnación Vázquez (mezzosoprano); Alan Pingarrón (tenor) y Guillermo Ruiz (barítono).

Wainrot creó en 1996 la primera versión de El Mesías para el Ballet Real de Bélgica y fue presentado en Holanda, Alemania, Polonia, Turquía y China.

La segunda versión es la que se presenta ahora bajo la supervisión del propio coreógrafo. “Mi obra esta inspirada en el maravilloso Oratorio de Haendel y en la espiritualidad de su música. No lleva ni persigue una línea argumental, y en mi versión que es abstracta, he valorizado a través de los sucesivos movimientos y escenas, el misticismo y la emoción que la obra conlleva”, declaró alguna vez el artista.

Debido a que la pieza fue hecha en el final del siglo XX, Wainrot consideró que esta generación fue protagonista de una fecha y evento de gran magnitud, por lo que él debía dejar una evidencia emotiva.

“Es una obra con escenografía y vestuario creados por Carlos Gallardo, y todo en el escenario es de color blanco, y se desarrolla en esa atmósfera particular.

Es allí, desde ese lugar donde siento que mi mística de artista se llena de una emoción especial que me impulsa a compartir con todos”, explicó. (Con información de Notimex)