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Un científico que piensa como poeta

04/05/2016
01:22
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Tres empleadas del Centro Académico Cultural de la UNAM en Juriquilla, se enfrascaron en una de las discusiones más interesantes que se han dado en le mundo del arte.

Discutían sobre la obra incluida en la serie El filo de la fragilidad de Iván Santamaría-Holek y de por qué a los museos, a los cuadros se les llaman cuadros, cuando no siempre son cuadrados.

Incluso que algunos son rectángulos y otros pueden incluso ser redondos.

Los protagonistas se está atípica reflexión eran dos damas y un caballero y hablaban también de porqué todo lo que cuelga de una pared en un museo debe, por regla, ser considerado como una obra de arte.

Después llegó la hora de salida y cada quien agarró los recipientes con sus almuerzos ya vacíos y cada quien hizo camino a su casa.

Jamás, que este reportero sepa, se había enfrentado a semejante reflexión geométrica sobre el arte.

Si se piensa bien, tales cuestionamientos ontológicos son para quitarle el sueño a cualquiera.

El mismo Iván Santamaría-Holek, doctor en física y poeta de clóset, se hubiera asombra de estar presente en un debate de tal nivel.

Porque, ya en conversación en corto, el mismo artista-científico, dijo que el arte y la ciencias exactas se relacionan, que tiene que ver mucho, según él.

“La poesía y la fotografía te enriquecen muchos como científico, te permiten ver tu trabajo científico desde perspectivas distintas, te permite innovar y crear”, dijo.

“Para resolver un problema físico se requiere mucha creatividad”, dijo.

De tal forma que el hecho de ser un artista “me ayuda a ser mejor científico”, aclaró Iván Santamaría-Holek.

Aunque reconoció que es más fácil que un físico quiera hace arte, que un artista pueda ser físicomatemático. “Eso sí, por los estudios que requiere”.

En la exposición son 20 fotografías en blanco y negro, de mediano formato las que conforman El filo de la fragilidad y 10 más de fotos a color de los paisajes de una zona de la Sierra Gorda titulada “De la luna al paraíso”.

Las imágenes de El filo de la fragilidad son detalles de troncos y hojas, fragmentos de un paisaje que queda fuera del cuadro, en el imaginario. “De la luna al paraíso” es belleza pura y natural. Nada de complejidades.