”Soy el primer músico de la familia”: Eduardo Resendiz

Eduardo Reséndiz viaja diario de Colón a Querétaro para estudiar percusiones, y fue elegido para participar en la OSIM
”Soy el primer músico de la familia”
FOTO: MITZI OLVERA
03/07/2018
05:59
Rocío G. Benítez
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Tiene 16 años y cada día Eduardo viaja desde su casa, ubicada en la comunidad de la Esperanza, Colón, para estudiar percusiones en el Conservatorio de Música “José Guadalupe Velázquez”.

“Él solito hace el mismo recorrido todos los días; sale de la prepa, toma su camioncito, ni siquiera sé si come o no, pero él está aquí todos los días, porque diario tiene clase. Yo admiro su esfuerzo y el esfuerzo de la familia porque no sólo es él, me imagino la angustia de mamá al no saber cómo llegó el niño a la ciudad, es un gran esfuerzo que hacen y eso demuestra su gran pasión por la música”, platica Nallely Vergara, la orgullosa maestra de Eduardo, e integrante de la Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro (OFEQ).

Eduardo Reséndiz Luna es uno de los tres queretanos que participarán en el campamento y gira de la Orquesta Sinfónica Infantil de México (OSIM), 2018, que se realizará a finales de julio, nuevamente en tierras queretanas y con la presencia de más de 100 niños de todo México.

En entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro, maestra y alumno, hablan de la importancia de ser seleccionado de la OSIM, de la especialidad de las percusiones y del futuro de este joven músico.

Hace tres años, aconsejado por su madre, Eduardo llegó al Conservatorio con la idea de estudiar batería. Pero lo más cercano que encontró fueron las percusiones.

Eso mismo le pasó a su maestra Nallely cuando inició su carrera. “Yo también quería estudiar batería y lo primero que te dicen cuando llegas a la escuela de música es: aquí lo que hay son percusiones, y tú piensas, bueno son tambores, ¿no? Pero nadie le dijo a Eduardo que tenía que tocar marimba y recuerdo su primer acercamiento con el instrumento, se desesperaba, no le gustaba, pero ese tipo de frustración es lo que te impulsa a seguir, ahora ya está trabajando con cuatro baquetas, todo lo que veo en Lalo es la prueba más grande de que el amor a la música existe porque él lo refleja y me siento muy orgullosa”.

En el Conservatorio “José Guadalupe Velázquez”, Eduardo es el único alumno de percusiones, pero para ser un verdadero experto no sólo tiene que aprender a tocar los “tamborcitos”, un percusionista debe dominar una serie de instrumentos: marimba, timbales, pandero, triángulo, bongos y demás.

Todos los días, después de salir de la preparatoria, Eduardo regresa rápido a casa y se prepara para tomar el autobús que lo traerá hasta Querétaro, si no hay tráfico en una hora llega a la ciudad, de lo contrario se puede tardar hora y media o hasta dos. Sus clases inician a las cinco de la tarde y concluyen a las siete de la noche.

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¿De verdad te gusta tanto la música, como para hacer diario ese recorrido?

Sí, contesta sin titubeos, mientras tamborilea los dedos en la mesa donde se apoya. “Me gusta bastante, me relaja, para mí la música es todo, aunque ahorita no toco muy chido”, responde y de inmediato su maestra voltea a mirarlo y le dice: “Lalo, es que apenas vas empezando; pero dime algo, si no tocas chido, ¿cómo ganaste, por qué te seleccionaron en la OSIM?”.

Ser seleccionado de la OSIM es un paso contundente para su futuro, se trata de una primera experiencia con una orquesta y una gira de conciertos. Y sí, el futuro de Eduardo está decidido, quiere dedicar su vida por completo a la música; y ese sueño solamente lo puede lograr con el apoyo de su familia, su padre, de oficio plomero y su madre, mujer dedicada al hogar, le dicen constantemente que las oportunidades en la vida sólo se presentan una vez y hay que aprovecharlas.

“Estoy muy feliz, todo esto se lo debo a mis papás, porque ellos hacen el esfuerzo de mandarme aquí, ellos son los que ponen el dinero, yo solamente las ganas. Al principio mi papá no quería que estudiara percusiones, él quería guitarra, pero poco a poco lo fue asimilando, ahorita ya me dice que está bien, que le eche ganas, y mi mamá desde un principio me apoyó, ahora me repite que está muy orgullosa de mí”, cuenta Eduardo.

Ser músico, asegura la experta, no es fácil, la carrera del percusionista aún es más compleja, son años de estudio, pero asegura que hay un buen campo laboral, incluso puede enfocarse a varios géneros musicales; orgullosa de su alumno, Nallely lo alienta a estudiar, a tomar la disciplina y la constancia como sus principales bases.

“Yo soy su maestra ahora, pero va a llegar el momento en que se tenga que ir a otra escuela, a otro país, porque así es la vida del músico, tiene que seguir buscando su camino. El ser percusionista está muy satanizado por los mismos músicos, hay muchos dichos, hasta cierto bullying dentro de ellos, pero todo eso queda de lado cuando amas algo y no importa qué se te ponga en el camino, si lo quieres, lo logras, por eso lo admiro mucho a él y su familia”, agrega Vergara.

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