Una delicia artesanal para regalar en toda ocasión

En Bon’ys Sweet, Claudia Zapata combina sus dotes artísticos y culinarios; crea gran variedad de chocolates
Una delicia artesanal para regalar en toda ocasión
Entre la variedad de chocolates que Claudia Zapata vende en tianguis, bazares y a través de las redes sociales, se encuentran fichas de dominó, juegos de ajedrez, motocicletas, zapatillas con tacón de aguja y varios diseños más.
08/04/2018
03:46
Alma Gómez
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En Bony’s Sweet no venden sólo chocolate, venden arte, diseño y amor, dice Claudia Zapata, creadora de la marca de repostería en donde no sólo se preparan deliciosos chocolates con figuras creativas, sino también pasteles, cupcakes y más.

Claudia es diseñadora gráfica, cuando creó Bony’s Sweet hace dos años encontró la forma de mezclar sus conocimientos en diseño y su gusto por la repostería. Al principio se dedicaba a hornear y decorar panes caseros, pero desde hace un año se especializa en la creación de figuras de chocolate, casi todas en miniatura y con distintas temáticas.

“Trabajábamos antes cupcakes, pasteles y galletas, pero ahora estamos manejando e impulsando el chocolate aunque seguimos haciendo lo que hacíamos antes, pasteles, galletas, etcétera. Mi esposo y yo somos de la Ciudad de México, cuando llegamos a vivir a Querétaro, hace un año, notamos que no se vendían figuras como las que ya habíamos visto antes en la capital, así que tratamos de aplicar nuestras técnicas aquí en Querétaro para que la gente pueda comprar chocolates en figuras que no van a poder encontrar en cualquier lado”, relata.

Una de las especialidades de Claudia, son las figuras de chocolate en forma de pequeños niños, éstos se venden en su mayoría para darlos como recuerdo en los bautizos. Los bebés de chocolate blanco u oscuro están hechos con moldes que Claudia trae de la Ciudad de México, pero todo el detalle del cabello, las orejas, las marcas en la piel, se hace a mano.

“Los niños los hacemos con moldes, el cuerpo en general, pero están completamente detallados a mano, se pinta a mano, todo es producto comestible, dependiendo del número de piezas que hago, puedo tardar desde unas tres horas hasta trabajar en ellos todo un día. Es un proceso que inicia desde que le damos el tono al chocolate, manejamos en tono blanco, medio y oscuro para el gusto de cualquier persona. Todos los detalles son pintados a mano y se detallan dependiendo de lo que nos pida el cliente, porque casi siempre los quieren para darlos como souvenirs.

“Han llamado mucho la atención las figuras de bebés, como no se conocen aquí en Querétaro, las [piden] mucho para alguna fiesta para recibir a un bebé, también se vende mucho el ajedrez, es ideal para regalarlo, por ejemplo, a los hombres”, dice.

Entre la variedad de chocolates que Claudia Zapata vende en tianguis o bazares culturales y a través de las redes sociales, se encuentran fichas de dominó, juegos de ajedrez, motocicletas, zapatillas con tacón de aguja y muchos diseños más. Todos están hechos a base de chocolate blanco, de leche o semiamargo.

Sin embargo, ninguno tiene tanto éxito como las tazas temáticas. Claudia también vende tazas para tomar café, con diseños de personajes de cómics, películas o series de televisión. Por ejemplo en un pequeño mostrador Claudia vende una taza blanca con un diseño de Los Simpson, dentro de la taza una bolsa de celofán protege piezas de chocolate con la forma de los cinco integrantes de la famosa familia amarilla.

Regalo ideal

Ofrecer tanta variedad de diseños y temáticas, hace que los clientes terminen llevándose una u otra pieza. Claudia comenta con orgullo que no hay temporadas de ventas malas en su negocio, pues cualquier época del año es buena para regalar un detalle de chocolate, ya sea en cumpleaños, los día de la Madre, del Padre, del Maestro, del Amor, del Niño, un aniversario de novios o bodas.

“Un chocolate es ideal para regalar en cualquier ocasión. Todo el año se tienen temporadas buenas, cualquier día es bueno para regalar un detalle lindo, poco común y económico. Los chocolates más económicos son paletas de 5 pesos y los más caros son las tazas de 120 pesos”, comenta.

Desde hace dos años, cuando Claudia inició su actividad como emprendedora, primero con la elaboración de pasteles y ahora con figuras de chocolate, se ha enfrentado a un obstáculo casi imposible de superar, la variación en los precios de los materiales. En su pequeña empresa ofrece productos 100% locales, por eso elige comprar el chocolate en Querétaro aunque sea más caro que en la Ciudad de México.

Ella sola se encarga de preparar, cocinar y vender cada una de sus piezas y se auxilia de trabajadores para entregar los pedidos, pues vende chocolates principalmente a través de su página de Facebook y los distribuyen a distintas partes de la ciudad.

“La variación de precios nos afecta mucho, en México el producto es mucho más económico, el chocolate que usamos lo compramos aquí en Querétaro, es más caro, pero no podemos elevar de la noche a la mañana los precios. Elegimos el chocolate queretano porque es de buena calidad, buscamos que el producto no sea muy caro pero que sí tenga buena calidad.

“La gente lo busca mucho incluso desde México porque es chocolate, y allá se usan otros materiales para hacer estas figuras, lo vendemos principalmente en Querétaro, pero en temporadas altas como el Día de la Madre o el Día del Maestro recibimos pedidos también de la Ciudad de México, nos preparamos con tazas temáticas y con chocolates en forma de plumas, cuadernos y libros”, explica.

Proyectos

Entre sus planes a futuro se encuentra adentrarse más en la realización de eventos sociales; es decir, preparar chocolates para bautizos, primeras comuniones, bodas o despedidas de solteras, pues dice que de esa forma puede sacarle más provecho a su trabajo.

También se ha planteado como objetivo perfeccionar sus técnicas y buscar nuevas formas de innovar en el manejo del chocolate, pues dice, preparar estos productos más que un negocio es su pasión.

“Siempre me ha gustado el diseño y aquí encontré una forma de aplicar lo que sé hacer, crear figuras que hacen feliz a los demás y que además son poco comunes de encontrar. La mayoría de mis clientes dice que mis chocolates son tan bonitos que no se los quieren comer”, comparte la emprendedora.

Claudia Invita a la sociedad queretana a reforzar el consumo local, pues el trabajo de los productores que radican en la ciudad es muy bueno, incluso mejor que el de las grandes marcas de postres o comida.

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