Peligran por saqueo murales teotihuacanos en El Rosario

Personas entran y causan daños irreversibles a la zona, denuncian autoridades
Los cuatro murales de la zona son semejantes a las representaciones iconográficas plasmadas en Teotihuacán, convirtiéndose en los único fuera de la zona que se ubica en el Estado de México. (FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
31/10/2016
01:44
Martha Romero
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Los murales Teotihuacanos que se ubican en la comunidad de El Rosario, en San Juan del Río, se encuentran en riesgo de ser dañados por saqueos y las condiciones climáticas, debido a que se están en un terreno ejidal y autoridades locales requieren la aprobación de los propietarios para su protección, advirtió el presidente del Patronato del Centro Histórico, Francisco Pájaro Anaya.

En días recientes, personas ingresaron a la zona y causaron daños a piezas de madera que formaban parte del hallazgo arqueológico de 1958.

Los murales son los únicos en su tipo encontrados fuera de Teotihuacán y en 2009 inició la conservación de los mismos, por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con la anuencia de los propietarios del terreno en el que se encuentran.

Pájaro Anaya alertó que, además de la conservación del sitio por especialistas del INAH, es conveniente que el predio en el que se ubican sea protegido para impedir el acceso de personas que pudieran causar más daños, pero se requiere el apoyo de los ejidatarios y de las autoridades.

Especialistas del instituto informaron que en El Rosario se hallaron elementos arquitectónicos, cerámica y textiles de características teotihuacana; lo que indica que el sitio fue construido hace más de mil 800 años por aquella civilización, convirtiéndose en el único fuera de la zona que se ubica en el Estado de México.

Las imágenes hechas en los cuatro murales son semejantes a las representaciones iconográficas plasmadas en Teotihuacán. Se encuentran incompletos, ya que para esta cultura las estructuras y sus diseños tenían un lapso de vida útil, al finalizar ese lapso los muros eran cortados parcialmente y parte de ellos reutilizados como relleno para la siguiente etapa constructiva, de acuerdo con el INAH.

Cuchillos de obsidiana, fragmentos de cerámica y de textiles quemados como parte de rituales, son algunos de los materiales recuperados en El Rosario desde 2009, cuando inició la protección de estos vestigios.

Los murales que se ubican a desnivel fueron cubiertos por especialistas del INAH, aunque de nueva cuenta fueron afectados en recientes días por personas que ingresaron y dañaron piezas de madera.

El secretario de Gobierno ,Fernando Ferrusca, alertó que el sitio arqueológico puede ser víctima de nuevos actos vandálicos por parte de personas que esperan encontrar objetos de valor, debido a que con anterioridad era común encontrar restos de vasijas y otros artefactos prehispánicos.

“A los habitantes de la zona se les ha advertido que no van a encontrar tesoros o algún objeto de valor, más que el histórico, porque saquear esta zona y comercializar fragmentos de lo que se halle es un delito federal, ahí no van a encontrar monedas u objetos de metales preciosos, sólo se van a causar daños irreversibles si se interfiere en este lugar”, indicó.

La delegada de la localidad, Florinda Mondragón, coincidió en que algunos lugareños buscan “tesoros”, haciendo caso omiso de las advertencias sobre la importancia del lugar.

La autoridad auxiliar reconoció que en por lo menos tres ocasiones,personas han ingresado a la zona arqueológica y, aunque el mural fue protegido, esto no ha sido impedimento para que los curiosos intenten ingresar al área.

Desde 2009, autoridades municipales manifestaron el interés de comprar el terreno para proteger el área, pero el proyecto no se concretó.

Francisco Pájaro agregó que aún falta realizar un estudio completo de la zona por parte de personal del INAH, pero la falta de recursos económicos del instituto ha impedido dar seguimiento a la investigación del sitio.

El Patronato del Centro Histrico recomendó a las autoridades municipales buscar el acercamiento con los ejidatarios de El Rosario para llegar a acuerdos y delimitar el terreno en el que se encuentra la zona arqueológica, con el objetivo de impedir más saqueos o actos vandálicos.

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