“Faltan más recursos para zona El Cerrito”

Denuncia el investigador falta de personal para atender la cantidad de visitantes que reciben
Daniel Valencia Cruz, arqueólogo del INAH, destaca que la zona tolteca de El Cerrito es uno de los sitios más importantes en todo Mesoamérica, equiparable con Chichén Itzá y Tula (VÍCTOR PICHARDO. EL UNIVERSAL)
29/09/2016
01:36
Rocío G. Benítez
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El Cerrito, que se ubica en el municipio de Corregidora, a siete kilómetros de la ciudad de Querétaro, fue el centro ceremonial tolteca más importante de la zona norte de Mesoamérica, equiparable a Chichén Itzá y Tula.

Es el sitio turístico más atractivo del ayuntamiento, pero se carece de recursos para mantenimiento. Desde hace cuatro años no se cambia la señalética y ya luce carcomida e ilegible. No tiene personal suficiente para atender la demanda de turistas nacionales y extranjeros, que va en aumento; sólo tienen una guía permanente.

Un museo, publicaciones sobre las investigaciones en la zona arqueológica y hasta una tienda de souvenirs, así como el cambio de señalética y mantenimiento, son las principales peticiones que los visitantes escriben en el libro de comentarios.

Daniel Valencia, arqueólogo del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia en el estado, explica a EL UNIVERSAL Querétaro que el avance de exploración en la zona arqueológica llega sólo al 5.6% y la última excavación fue en 2006.

Afirma que lo más urgente es tener mayor personal y concretar la construcción del museo, en donde resguardarán y exhibirán de forma permanente las piezas localizadas, que por ahora guardan en bodega.

Cuando llega por primera vez a El Cerrito, ¿cómo estaba?

Nosotros asumimos el proyecto en el 95 y era un espacio completamente abandonado. Era un espacio que el gobierno de Querétaro había recibido de los propietarios de la hacienda El Cerrito, un área de cinco hectáreas para ser considerada zona arqueológica, eso fue desde el año del 86. En el 95, cuando llegamos, nos vimos en la necesidad de generar el expediente, instrumento previo para la declaratoria de Zona de Monumentos Arqueológicos, nos tardamos del 95 al 2000 en que se aprobará, en el 2000 es publicado en el Diario Oficial de la Federación el decreto de Zona de Monumentos Arqueológico, junto con Ranas y Toluquilla, los tres sitios más importantes hasta ese momento en Querétaro.

¿En qué porcentaje van de la exploración en la zona?

Es un sitio que todavía falta por explorar, es un sitio que falta por dar información. De acuerdo a nuestros cálculos, hemos avanzado 5.6% y eso que hicimos una exploración extensiva, gigantesca y ardua. Nosotros quisiéramos haber avanzado menos pero más constante, a lo mejor a estas fechas ya llevaríamos 20%. No era que tuviéramos 10 millones de pesos un año, como nos ocurrió en aquel entonces, sino que tuviéramos 500 mil pesos todos los años, para que nuestro avance fuera constante; así, la información sería más completa, porque una vez que terminas una exploración, al empezar a analizar todos los materiales se generan nuevas hipótesis de trabajo.

¿Cuál es la hipótesis actual?

Que es un sitio tolteca de los más importantes en todo Mesoamérica, equiparable con Chichén Itzá y Tula. Pero, obviamente, nos va costar trabajo obtener el reconocimiento, porque hay que a darlo a conocer con publicaciones, información de los materiales, para que el público lo reconozca y visite. Del público que viene sus preguntas básicas son: qué culturas estuvieron aquí, en qué fechas se ocupó, cuál fue función. Nosotros estamos viendo un sitio arquitectónico, ¿y las piezas?, por eso se pensó en el museo. Yo no apostaría a seguir excavando más, yo apostaría a hacer el museo, porque si excavamos más nos va a salir más material y ya nuestra bodega la vamos a tener saturada y no tenemos el museo.

¿Cómo va lo del museo?

Mal, tenemos todos los permisos y ahora no hay dinero. En 2014 se hizo el proyecto, empezamos a hacer los trámites y hubo una negativa de la dirección general del INAH de que se hiciera el museo, porque no se tenía el terreno escriturado a nombre del INAH. El 2015 fue un año echado a perder, campañas, elecciones. Este año, a partir del mes de enero, con la colaboración del municipio de Corregidora, se resolvió ese detalle de la escrituración del terreno y volvimos a reactivar los permisos del INAH, del Consejo de Arqueología, lo tenemos actualizado y ya que teníamos todo, y dice el municipio que no tiene dinero, porque ellos estaban apostando a que fueran recursos federales, a través de Secretaría de Turismo, y creo que no les asignaron ningún recurso, yo también ya lo veo difícil de que lo podamos hacer, pues ya perdimos nueve meses, estamos nueve meses en trámites y no hay recursos para hacer el museo.

¿Dónde se ubicaría?

Es la continuidad de las instalaciones que tenemos aquí. En la actualidad tenemos el Centro de Atención al Turista, en donde tenemos guardarropa, sanitarios, caseta de vigilancia, oficina de los guías; junto a esta unidad está el Centro de Interpretación, con una sala donde podemos pasar a los turistas un vídeo con información del sitio, pueden observar una maqueta y una serie de gráficos. El museo tendrá una construcción de planta arquitectónica de forma cuadrada, que tiene un área de exhibición como de 300 o 320 metros cuadrados, se integra a esas estructuras que ya tenemos y se une visualmente por un muro de piedra en forma de una serpiente reptando, al interior va a tener un jardín etnobotánico.

¿Ahí entraría todo lo que se han encontrado en estos años de investigación en El Cerrito?

Estamos hablando de varias colecciones, piezas que estuvieron en el Museo Regional de Querétaro, por muchos años amontonadas. Desde el año 1940, consideramos que empezaron a llegar al Museo Regional piezas arqueológicas de El Cerrito. Otro caso son las colecciones que hemos formado con los rescates adyacentes, tenemos un grupo de 10 piezas que recuperamos cuando se revienta una tubería del puente de Santa Bárbara, hace algunos años. Una tercera es la colección del señor Esteban López, de El Pueblito, quien después de 15 o 20 años se decidió entregar su colección al Instituto, esta colección la estamos restaurando porque estaba muy deteriorada. Otro grupo son las piezas que hemos recuperado de las excavaciones controladas del proyecto, son en su mayoría piezas restauradas, extrañamente encontramos una pieza completa.

Hablando del discurso museográfico estaríamos pensando en hacer la reproducción de unas dos o tres esculturas que están en el Museo Regional, son importantes porque las integraremos en un discurso de lo que sería la expresión del sitio tolteca más importante del norte de Mesoamérica.

¿Cuál es el costo del museo?

El costo hace dos años era de aproximadamente 13 millones de pesos, se hizo una actualización a principios de este año y se elevó como un millón. Lo único que no considera este costo son las instalaciones especiales, yo estaría hablando de instalaciones de seguridad, un sistema de circuito cerrado, un sistema de alarmas; aparte el montaje museográfico, eso si no está considerado, pero esto derivaría en un inicio de un proyecto de esta índole.

¿Ahorita qué es lo más urgente para la zona arqueológica?

Más personal, si en el año 2000 estimábamos 5 mil visitantes por año y el año pasado tuvimos casi 46 mil, tenemos que pensar que no podemos atenderlos con la misma cantidad de personal, necesitamos más guías, más custodios. Un detalle: nuestra sala de interpretación, que propiamente no es un museo sino un espacio de información, en ocasiones es tal la cantidad de visitantes y tan escaso el personal de atención al público que no la abrimos porque no la podemos atender, en más de un 50 %, en el horario de visitas, la sala está cerrada porque nos falta personal. No tenemos presupuesto para mantenimiento, pero esta es una carencia que tenemos de hace años.

¿Cuántos guías y custodios hay?

En la actualidad tenemos dos custodios, por parte del INAH, una guía y un policía municipal las 24 horas. Es todo el personal.

¿Cuál es el presupuesto?

Ninguno.

¿Debería de tener uno?

Estoy en el entendido de que hay un presupuesto de zonas arqueológicas, pero se divide entre Tancama, Ranas, Toluquilla y El Cerrito.

¿Hay mucho por investigar?

Muchísimo, ahorita estamos haciendo el análisis de los materiales arqueológicos de la última exploración, que se hizo en 2006-2007, y en ese año hicimos un balance del área explotada y hablábamos de 3 mil 600 metros cuadrados de excavación sistemática y restauración, suenan pocos, si estamos hablando de 160 mil metros cuadrados de área decretada como zona de monumentos es un porcentaje bajísimo. ¿Qué falta? Falta mucho. En ese entonces se nos acabó el tiempo y presupuesto, no terminamos de consolidar y restaurar la cara oriente y sur del basamento piramidal, que era el proyecto, en la cara oriente nos falta 15% para retinar la parte superior, en la sur yo creo que 50% nos falta de trabajarlo.

¿A quién hay que convencer para reunir los recursos?

A todos. Las dos ocasiones que hemos trabajado en El Cerrito, lo hemos logrado convenciendo a los tres niveles de gobierno, porque hemos trabajo con municipio, gobierno estatal, con el INAH y otras instituciones federales, como Secretaría de Turismo federal o Sedesol, cuando existió el proyecto de Empleo Temporal en apoyo a Monumentos Históricos y Zonas Arqueológicas; pero, en otras ocasiones, por más que hable no sé si no los convenza uno, o no existe la voluntad de colaborar en el proyecto.

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