Constantino Suárez Gallardo tiene toda una vida siendo mariachi. Hace 59 años comenzó su camino por la música tradicional mexicana, que incluso lo llevó a tocar en una ocasión con Juan Gabriel y conocer a otros grandes íconos musicales de México. Líder del mariachi Santa Rosa, recuerda con exactitud la fecha en la que inició su carrera en este mundo: 9 de agosto de 1957, a las 9:15 horas, a los 19 años de edad.

Constantino explica que aprendió a tocar música en Santa Rosa Jáuregui, de donde es oriundo, pues existía una persona que les enseñaba solfeo. Narra que empezaron muchos alumnos y poco a poco se fueron yendo, por lo que quedaron muy pocos.

En un inicio no pensaba incursionar en un mariachi, ya que su “tirada” era aprender un poco de solfeo y luego entrar a la banda, pero fue poco tiempo el que estuvo con esta organización musical.

Luego surgió la propuesta de formar un mariachi, lo invitaron a participar, aunque reconoce que no tenía mucha experiencia y ni repertorio para comenzar las presentaciones.

“El 9 de agosto se festejaba el Día del Párroco, en ese tiempo, y para esto hacían una velada en el atrio de la iglesia principal de Santa Rosa Jáuregui, para celebrarlo; pero sólo tenían en su repertorio tres canciones y trabajan cada ocho días. Cuando salía una chamba empezábamos a las 10 de mañana y terminaban hasta las 10 de la noche. Ya después me dio por irme a México”, indica.

En la Ciudad de México estuvo poco más de 10 años; llegó, como era lógico, a Plaza Garibaldi, aunque luego salió la oportunidad de trabajar en otros sitios. El mariachi en el que estaba fue contratado para tocar dos días en un restaurante de Tlalpan y dos días en otro local, por el rumbo de la Glorieta de Insurgentes.

Recuerda que en su trayectoria tuvo la oportunidad de tocar con Juan Gabriel, ya que el mariachi donde estaba, el América, fue seleccionado para presentarse con el Divo de Juárez en la ciudad de Iguala, Guerrero.

“Nos dieron los números del disco, los que íbamos a estudiar. Los estudiamos bien. Y cuando dijeron que tocáramos lo que llevábamos, lo hicimos, y sí, le latió [a Juan Gabriel]”, apunta Constantino.

Agrega que tuvo oportunidad de acompañar en diferentes sitios a José Alfredo Jiménez, Amalia Mendoza La Tariacuri, Amalia Macías y Eulalio González El Piporro, entre otros; aunque era de manera ocasional, se repetía en el restaurante de Tlalpan.

Señala que su profesión lo llevó a lugares como Texas, Estados Unidos, donde tocó con José Alfredo Jiménez, así como a otros estados del país. Dice que al restaurante del sur de la ciudad llegaban muchos artistas, quienes les hablaban para que los acompañaban con una canción.

El regreso a Querétaro fue por solidaridad con sus compañeros del mariachi Santa Rosa, a quien le hacía falta una trompeta. Fue un cambio muy drástico para su trabajo y rutina; pasar de la Ciudad de México a la paz y tranquilidad de el estado.

Sentado en la sala de su casa, con voz suave y palabras que no se atropellan, Constantino menciona que ya tienen mucho tiempo como el decano de los mariachis.

Subraya que en estas fiestas patrias el trabajo aumenta, tocan en las noches mexicanas de restaurantes y hoteles, además de que acudir a la Plaza Santa Cecilia, en donde se reúnen los mariachis de la capital queretana.

“Nosotros trabajamos de miércoles a sábado. Estudiamos un ratito, jueves y viernes. Luego salimos a la plaza [Santa Cecilia] y ahí esperamos al cliente que llegue y regresamos a la una o una y media, dependiendo si hay clientes o no”, asevera. En el mariachi Santa Rosa, cuatro de los integrantes son de la misma familia.

Recuerda que hasta las serenatas han cambiado; antes era más complicado que “la muchacha” saliera, pero ahora salen todas a recibir su serenata.

Pero, no sólo los hombres son quienes llevan “gallo” a sus novias; también las mujeres llevan serenata a sus novios, ya sea por cumpleaños o aniversario, “aunque se ve un poco raro, pero les llevan sus serenatas y salen los novios”.

Constantino es optimista sobre el futuro de la música ranchera tradicional de México, pues a pesar de la modernidad, los jóvenes siguen escuchando “los clásicos” mexicanos.

“Hay muchas canciones de José Alfredo, en la actualidad de Juan Gabriel, de distintos compositores. Siempre ha habido personas que nos piden canciones de otros compositores, muy viejitas, bueno, cuando uno las tiene en mente, hay que sacarlas, para eso está uno”, afirma.

Dice que hay canciones que siempre, sin distinción, tocan donde los contratan, como Cielo rojo y Novia mía. “Son de las que nunca pierden. No sé porqué siempre que vamos a una serenata se piden Gema, Tres regalos, también Hermoso cariño. Salen nuevas canciones, pero esas se quedaron para siempre, y que bueno que sigan prefiriendo esas canciones”.

En la familia de don Constantino ya va la tercera generación de mariachis; ahora también los nietos incursionan en esta actividad.

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