Afinan detalles para Viacrucis en La Cañada

Diversas personas, motivadas por su fe, trabajan tras bambalinas en la escenografía que servirá para representar la Pasión de Cristo, evento que ya es una tradición en La Cañada
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Entre los ayudantes para la escenificación de la Pasión, se encuentra un niño de 10 años de edad, quien ayuda a pintar los cascos de los centuriones romanos que habrán de apresar a Jesús la noche del jueves (LUIS SÁNCHEZ)
09/04/2017
01:59
Domingo Valdez
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El terreno trasero de la Iglesia Chiquita, en La Cañada, se convierte en estos días previos a la Semana Santa en una bodega-taller, donde integrantes de los Tribunales de Jesús ultiman detalles en la escenografía, utilería y vestuario para la representación de la Pasión de Cristo. Nancy Patricia Cristóbal Ramírez pinta parte de la escenografía que será montada para la representación del Viacrucis. Brocha en mano, da los detalles en color blanco a una fachada de un palacio.

A unos metros de ella, se ubican cuatro columnas, con detalles en dorado, unas águilas romanas. Más cerca de ella, una réplica de un pozo de agua, donde Jesús hablará con la mujer samaritana.

Se cuidan hasta los últimos detalles. Incluso, un niño, de unos 10 años de edad, ayuda pintando los cascos de los centuriones romanos que habrán de apresar a Jesús la noche del jueves, que lo torturarán el viernes y que se jugarán a los dados sus vestiduras en el Gólgota.

Nancy Patricia explica que lleva tres años participando en la representación de la Pasión de Cristo en La Cañada. Este año no actuará. Los dos anteriores caracterizó a Claudia, la esposa del gobernador romano, Poncio Pilatos, aquel que se lavó las manos por la muerte del nazareno, según el Evangelio.

“Este es mi primer año dentro del comité. Lo quise vivir de otra manera, es más que nada eso. Cada persona lo vivimos de diferente manera, me invitaron a ser parte del comité y dije: vamos a ayudar. Hay quienes querían hacer el papel de Claudia y que lo viva de otra manera, como lo vivo ahora”, precisa.

La joven de 28 años de edad, indica que luego de ver el fervor y la devoción que despierta entre propios y extraños el Viacrucis de La Cañada, se siente muy orgullosa de sus raíces.

Señala que incluso en su trabajo, en una fábrica, le comentan de la fama que tiene la representación marquesina de La Pasión, a pesar de que muchas son personas ajenas a la zona o al estado, pero cuya calidad es reconocida.

“Me enorgullece (participar). Ver el empeño que muestran mis compañeros para salir y representar su papel, es la pasión que ellos también le ponen. Más que nada llevar un mensaje a las personas que vienen a ver las representaciones, de esta manera evangelizamos, tal y como lo hicieron los apóstoles, ayudamos a llevar un mensaje”, abunda.

José Ascención Martínez Márquez, es otro de los artesanos que labora y dedica parte de su tiempo a preparar los detalles para la representación de La Pasión. Explica que tiene participando desde 1962, año en el cual se comenzó a realizar la representación.

Indica que él participó muchos años como un soldado romano que incitaba a la muchedumbre a pedir la muerte del nazareno. Dice que durante 30 años interpretó al personaje, para después participar en la elaboración de escenografías.

El hombre elaboró las columnas y parte de las fachadas para un nuevo palacio que se estrenará en estos días santos, al tiempo que abunda que actualmente ya no trabaja, sólo hace trabajos especiales que le llegan a pedir, como uno que acaba de hacer de la Virgen de Soriano, que usarán en un Gallo en el municipio de Colón.

José en el pasado fue cantero en La Cañada, y por 13 años fue trabajador de limpia del desaparecido Departamento del Distrito Federal, sitio en donde sus jefes le daban permiso para regresar a El Marqués y participar en La Pasión. Soltero, José dice que dedica en la elaboración de escenografías de las 16:00 hasta las 20:00 horas, incluso más noche en los últimos días, pues el tiempo apremia y faltan algunos detalles.

Dice que cuando ve su obra terminada siente una satisfacción muy grande, “pues mi trabajo se lo dedico a Dios, porque me ha gustado esto, desde que empecé en esto, a pesar de que me retire un tiempo de aquí, me fui a otras comunidades, también de El Marqués”.

Cerca de don José, Sixto Camacho elabora una jaula, que será usada este Domingo de Ramos para enjaular a las palomas que luego serán liberadas cuando Jesús llegué al templo de Jerusalén y molesto por el comercio en ese lugar eche a los vendedores, llamándolos ladrones.

Sixto dice que lleva cinco años apenas en este trabajo artesanal, sin que tenga una participación histriónica en la misma, sólo está dedicado a ese trabajo tras bambalinas, pero que sin el cual no luciría igual la representación.

Señala que mucho del trabajo lo hace con base a su imaginación, labor que hace luego de salir de su trabajo en un fábrica en Hércules. Su familia, dice, está contenta con lo que hace, aunque pasa menos tiempo en estos días. Su esposa, hija y dos nietos saben la razón por la que durante unos meses pasa menos tiempo con ellos.

Su nieto mayor, de 6 años de edad, cuando sale de la escuela, en el turno vespertino, lo pasa a ver todos los días y se está unos momentos con él, antes de irse a su casa, donde a veces lo encuentra dormido y cuando tiene suerte lo ve despierto, aunque es por una buena causa: la fe.

Nancy, José y Sixto son apenas una parte del equipo que hace posible la representación de la Pasión de Cristo, a la cual, sólo el Viernes Santo, estiman los organizadores que acuden 25 mil personas.

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