El efímero encuentro de Stan Lee con los fotógrafos queretanos

Larga fue la espera de los fotógrafos queretanos para que sus lentes captaran la imagen de Stan Lee, estrella de la Conque 2017. Sin preguntas, mucho menos respuestas el estadounidense posó durante cinco minutos, ni más ni menos.
El efímero encuentro de Stan Lee con los fotógrafos queretanos
Foto: Demian Chávez
06/05/2017
07:22
Lorena Alcalá
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Comenzó con un susurro, casi al oído, entre dientes, como se entrega una misión secreta, de película: esperarían a al fotógrafo a las 13:30 en punto –ni un minuto antes, ni un minuto después- en el área de prensa para llevarlo a tomar “una foto muy importante”. “Les conviene”, dijeron.

¿De “alguien importante”? En la Conque 2017 sólo hay una persona “importante” en la mente de los 20 mil asistentes que este sábado abarrotaron el Querétaro Centro de Congresos: Stan Lee.

Su nombre se susurra, pero como con todas las leyendas, se sabe que está aquí aunque nadie lo ha visto. Obvio, nadie que no haya pagado cerca de mil 500 pesos por una foto o un autógrafo.

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A las 13:30, ni un minuto antes ni un minuto después, ocho fotógrafos ansiosos esperaban en el punto indicado, con sus cámaras en mano. No se permitiría dijeron, que hubiera intercambio de palabras, sólo fotos y ya.

Pero pasó una hora…después, dos. Por momentos parecía que la sesión iba a suspenderse. Una llamada en falso, solo para avisar que en cuanto terminara su firma de autógrafos atendería a los medios de comunicación. Cerca de las tres horas de espera, por fin, condujeron al pull de fotoreporteros al lugar designado para la sesión.

Un pasillo blanco, doblar a la derecha, bajar escaleras, otro pasillo y otro más. En el camino, les salió al paso Luis Gantús, director de contenido de la Conque. Parecía sorprendido de la presencia de las cámaras. “Es prensa, vienen con Stan” le informa un asistente, y les franquea el paso.

Y de pronto, ahí viene. A través de los ventanales del QCC, usando un suéter amarillo pastel y sus clásicos anteojos. Entra en la sala y se acomoda frente a las cámaras, que de inmediato comienzan a disparar. En el lugar no se oye más que clicks de los disparos. Cambia de posición, les regala una mirada a los fotógrafos. Se acabaron los cinco minutos;  “una foto más”, avisa el asistente.

Stan Lee “les tira” unas cuantas telarañas. Mira a las cámaras que no dejan de disparar:

“I feel like a movie star”, afirma sonriendo, tranquilo.

A pesar de la prohibición, un fotógrafo alcanza a responder “Sir, you´re a movie star”.

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