Adultos mayores se ponen a “mover el bote”

DIF estatal reconoce experiencia, ejemplo y cariño de los viejitos
Adultos mayores se ponen a “mover el bote”
Demian Chávez
02/09/2018
04:27
Domingo Valdez
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Apenas suenan las primeras notas de la cumbia “Carmen”, aquella que “perdió la cadenita que le regaló con su imagen y la del Nazareno”, interpretada por la Sonora Dinamita, los mayores e invitados al Baile de Gala del Adulto Mayor, llenan la pista de baile, que se ubica en el Querétaro Centro de Congresos.

El Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) festeja el Día del Adulto Mayor en ese lugar con una cena, donde los viejitos lucen sus mejores galas. Llegan emocionados, algunos tarde, aceleran el paso, no quieren perderse ningún detalles. Aunque muchos se perdieron el acto protocolario encabezado por la presidenta del Patronato del DIF estatal, Karina Castro.

Los adultos mayores llegan vestidos con sus mejores prendas. Ellas, con vestidos largos para la ocasión. Ellos de traje, algunos lo combinan con elegantes sombreros. Los más casuales portan camisas estampadas que combinan con pantalones de vestir o jeans.

A muchos los acompañan sus familiares. Otros llegan con sus parejas, o en grupos de amigos que ocupan sus lugares en las mesas, previa entrega de los boletos.

“Este evento es para reconocerles todo lo que son, la voz de la experiencia, el verdadero significado del cariño, las insuperables historias y anécdotas, pero, sobre todo, son esos consejos incondicionales que están llenos de inteligencia, veracidad y amor”, dice Karina Castro.

Destaca que los abuelos tienen la responsabilidad de compartir su sabiduría, amor y actitud positiva ante la vida.

“A ustedes mis queridos abuelitos se les ha confiado una gran tarea, el transmitir sus conocimientos por medio de su experiencia; ustedes resguardan en su ser la historia de una familia, de una comunidad, un municipio y, sobre todo, del Estado de Querétaro”, señala.

La bienvenida. Posteriormente, la coordinadora del Programa Estatal del Adulto Mayor, Yolanda Escobar Castillo, da la bienvenida a los asistentes, y asegura que para el DIF estatal los abuelitos y abuelitas son una prioridad y ejemplo para muchos.

“Envejecer es el valor supremo irrenunciable del que gozan todos los adultos mayores, hoy concluimos las actividades del mes dedicado a ustedes, porque son mayores en experiencia, en memoria y trabajo dedicado a los demás”, agrega.

La cena, consistente en una crema, pechuga rellena y pastel de postre, así como café, es servida por los meseros que corren de mesa en mesa, sirviendo, recogiendo y poniendo los platos. Ofrecen refresco a los invitados, en algunos casos agua, por aquello del azúcar alta, no vaya siendo.

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La cena. Apenas se termina de servir el postre y el sonido local anuncia al primer grupo de la noche. Se trata de la Sonora Dinamita, grupo encargado de “prender” a los presentes. Lo logran con sus éxitos con más de 40 años.

Muchos de los adultos mayores quizá bailaron esas canciones o las cantaron en otros tiempos, cuando el cuerpo era vigoroso y se podía bailar toda la noche.

Ahora, los movimientos son lentos, lo que no es distinto es la alegría y las ganas de pasarla bien.

Algo que casi no se ve durante la noche son los teléfonos celulares y las selfies. Los mayores atesoran sus recuerdos en la memoria, no en un chip. Están muy ocupados coreando la canción “Mil Horas” que la Sonora Dinamita “covereó” de un grupo de rock argentino llamado Los Abuelos de la Nada. Los presentes corean la letra, al igual que otra canción de esa banda sudamericana, “Si Vos te Vas”.

Las parejas o grupos de bailarines no dejan la pista. Disfrutan la presencia de la agrupación, que entre canción y canción comentan algo, o felicitan a los adultos mayores.

Incluso dan el resultado del partido de futbol: Gallos 4, Morelia 1. Se escucha un aplauso para el equipo de futbol del estado y de la ciudad, pero de inmediato se pide más música. “Hay que seguir moviendo el bote”, dicen.

María de Luz Álvarez Olguín, originaria de Tequisquiapan, tiene 83 años, dos tataranietos, además de sus bisnietos y nietos, se levanta por unos minutos de su silla de ruedas para dar unos pasos de baile. Después regresa a la silla donde sigue moviendo los brazos al ritmo de la canción “El Ladrón”. Disfruta del momento acompañada de sus amigas, quienes también la pasan bien durante la velada.

Algunos abuelos descansan unos momentos. Aprovechan para beber algo, platicar con sus acompañantes, comentan la actuación de los músicos, el sabor de la comida, lo bien que se lo están pasando.

La Sensacional Sonora Santanera hace su aparición en el escenario y los presentes siguen mostrando sus mejores pasos de baile, como en otros tiempos, cuando la piel no estaba cruzada por las arrugas, los pasos eran firmes y se tenía la figura erguida.

Eso no importa esta noche. Se olvidan achaques, dolores o cansancio. Es momento de celebrar la vida, de reír, bailar, cantar.

La Sensacional Sonora Santanera sigue con su actuación, deleitan a los viejitos, que al final de cuentas, dicen, la edad es sólo un estado de ánimo, y lo que se arruga es el cuero, el alma, no.

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