Antigüedades. Objetos con gran valor histórico

Una vez al mes, los anticuarios exhiben diversos artículos y otras curiosidades en la explanada del Jardín Corregidora
Antigüedades. Objetos con gran valor histórico
Foto: Demian Chávez
01/08/2019
06:14
Alma Gómez
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Una enorme cámara fotográfica del año 1920 roba la atención de los asistentes a la Exposición de Antigüedades que se instala por lo menos una vez al mes en el Jardín Corregidora de la capital queretana.

El artefacto se alza imponente entre los curiosos, el precio son 17 mil pesos; la mayoría de las personas no puede evitar el magnetismo y se acercan a curiosear cada una de sus piezas, Carlos Mendoza, el vendedor, explica a los asistentes lo valioso de la cámara y cómo es su funcionamiento.

Las personas toman fotografías con sus teléfonos celulares, pero se van del lugar sin preguntar siquiera por el precio.

“Es muy difícil que se venda una antigüedad como esta, sobre todo porque el precio es muy elevado, pero no me gusta mal vender las antigüedades, prefiero esperar a que llegue el cliente indicado, que reconozca el valor y se decida a comprarlo”.

Son alrededor de 25 vendedores de antigüedades los que integran la feria, y todos, sin excepción tienen un objeto exótico en sus pequeños locales.

Para Miguel Gutiérrez su objeto más valioso es una pequeña cámara de cine, de principios del siglo 20, la presume a sus posibles clientes esperando que alguno reconozca su valor, pues el artefacto funciona al 100%, varios son los interesados pero se van sin comprar.

Miguel es tal vez de los vendedores de antigüedades más recientes de Querétaro, comenzó a vender reliquias hace apenas 10 años, aunque asegura que conoció de la pasión por los objetos antiguos gracias a su padre y su abuelo, quienes siempre fueron aficionados a coleccionar artículos antiguos y exóticos.

“En mi casa yo tenía una habitación llena de antigüedades, porque siempre me ha gustado coleccionar, pero en una época difícil económicamente fui vendiendo poco a poco cada uno de mis tesoros, entonces para retomar eso fue que comencé con la compra y venta de objetos antiguos, voy recorriendo los municipios y pueblos buscando nuevas cosas que puedan despertar el interés de los clientes”.

“A mi padre y mi abuelo siempre les gustó coleccionar objetos antiguos, yo soy pensionado y cuando ya no tuve que trabajar me dediqué a esto”.

Por otro lado, Alberto Guerrero tiene más de 30 años comprando y vendiendo objetos antiguos, participa en cada feria y exposición de antigüedades realizada en Querétaro. En esta ocasión, su antigüedad más valiosa es un bordado de flores enmarcado con cristal original de la época victoriana.

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El llamativo cuadro enamora a los visitantes con sus llamativos colores y el marco en tonos dorados, pero también los asusta la pequeña etiqueta que marca el precio de 10 mil pesos.

Como cualquier coleccionista, Alberto se desvive por explicar a detalle la historia de dicha antigüedad; detalla que es un bordado hecho a mano, con cristal y marco original, detalla que la pieza fue bordada por jovencitas de familias importantes, de clase bien acomodada, pues en ese tiempo el bordado era la actividad preferida para el entrenamiento de las doncellas.

“En esta pieza yo vendo historia, antigüedad, el cristal y el marco son los originales y te hablan de los gustos de una época distinta a la que vivimos ahora, por eso no puede disminuir su precio, es algo valioso y además llama mucho la atención entre esta expo”.

“La gente se sorprende por el precio de la pieza, pero es lo que realmente cuesta. Como dicen otros anticuarios, es difícil vender piezas con este precio pero yo tengo paciencia, llevo más de 30 años en esto y prefiero tardar en vender un artículo antes que malvender o bajarlo de precio. Porque sí es común que quieran bajar el precio y yo podría bajarlo con tal de que se vaya, pero no me gusta hacer eso, prefiero conservarlo el tiempo que sea necesario hasta que llegue la persona indicada”.

Todos los vendedores de antigüedades son miembros de la Asociación de Anticuarios de Querétaro, quienes año con año se enfrentan a nuevos retos, pues aseguran que cada vez se tienen menos compradores.

Francisco Rabel, presidente de dicha organización se dice contento porque los vendedores de antigüedades puedan acceder a espacios públicos como el Jardín Corregidora.

Asegura que en colaboración con el gobierno capitalino busca catapultar la actividad de los anticuarios, es decir, fomentar la compraventa de objetos antiguos. Reitera las grandes ventajas que ofrece la ciudad de querétaro para dicho gremio, pues las ciudades del bajío, por su carácter colonial, son las que más antigüedades ofrecen a los interesados.

“La principal amenaza de los anticuarios es que no siempre tenemos acceso a los espacios públicos, la gente debe vernos para que pueda comprarnos, todas son piezas muy llamativas y atraen a muchos turistas. Afortunadamente ya tenemos varias actividades en puerta con el gobierno de Querétaro, planeamos tener un día a la semana para poder salir a alguna plaza o jardín y mostrar nuestros productos”.

“Querétaro tiene muchas riquezas en la compra y venta de antigüedades, eso es algo que no tienen las demás ciudades y creo que debemos aprovechar esa enorme ventaja”, comenta el anticuario.

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