Prevén crisis por desechos

Portada 20/08/2012 00:36 Actualizada 00:36

Con 16 años de operación y 4 millones de toneladas de residuos en su interior, hoy al relleno sanitario del municipio de Querétaro sólo le queda 6 por ciento de cupo para llegar al límite de su capacidad. Está a un metro de alcanzar la marca que establece “celda de emergencia”.

A pesar de esto las autoridades municipales no vislumbran que el relleno se convierta en un problema de salud o similar al que se presentó en el Distrito Federal con la basura.

Ubicado en la comunidad de Mompaní, el relleno, que se extiende en una superficie de 20 hectáreas, se construyó en 1996 bajo la administración del presidente municipal de extracción priista Jesús Rodríguez Hernández. Cuando inició operaciones, escasamente recibía 6 mil toneladas de basura mensuales; 16 años después, recibe 25 mil toneladas al mes, 4 veces más de su inicio. Las causas de que se disparara tan importante aumento fue el explosivo crecimiento poblacional que reporta el municipio.

Al relleno y de acuerdo a la propia empresa concesionaria de los residuos Proactiva, su tiempo está por agotarse: en julio del 2013, quizá unos meses más si se lleva a cabo un plan de compactación en la celda 2, que es la que tiene esa posibilidad; a la tercera le restan escasos meses de actividad, informó el secretario de Servicios Públicos Municipales, José de la Garza Pedraza.

“Todos los rellenos se rigen en base a la norma 083 donde manejan ciertos parámetros tanto de compactación como de acomodo de residuos. Suponiendo todos estos lineamientos, estamos pensando que a mediados del año que entra estaría a su capacidad. Quizá se podría extender, en caso de tomar algunas alternativas de mayor compactación o de reacomodo de las áreas con residuos, y alargarle un poquito algunos meses más la posibilidad de recepción de materiales”.

Futuro del relleno

La disyuntiva a corto plazo es tener ubicado qué va a suceder con el crecimiento del propio relleno o en su defecto si el Cabildo considera su reacomodo o reubicación en otro punto de la ciudad. De ser este el caso, y es lo menos recomendable, al municipio le implicaría un gasto por 20 millones de pesos al año en transportación y horas hombre y un nuevo espacio sin contar las adecuaciones de la nueva infraestructura y caminos.

Al relleno arriban al día entre 850 y 900 toneladas de residuos, 60 de las cuales entran bajo el programa “Separa tu basura”, en el que participan 367 colonias capitalinas. En la planta de separado, a diferencia del exterior que es más tolerable, el olor a basura es penetrante. Ahí un equipo de 14 empleadas con cubre bocas laboran 6 días de la semana. Ellas se encargan de separar los desechos que pueden llegar a reciclarse como pet, vidrio, plástico blanco, aluminio, cartón y periódico, lo que representa sólo el 1 por ciento del total de la basura que ingresa. La basura reciclada deja una ganancia de un millón de pesos anuales tanto al municipio como a Proactiva.

Por el manejo de los residuos el municipio debe de pagar entre 2.5 a 3 millones de pesos a Proactiva al mes, con lo cual la empresa está obligada a darle el tratamiento que establece la NORM083 que regula la Semarnap.

Una vez que el relleno llegue a su límite, no se tiene vislumbrado un plan B o C. Su futuro está en manos de Proactiva, quien tendrá que responder al convenio o, en su defecto, del Cabildo, si es que no hay respuesta de la empresa.

“Si ellos no cumplieran estaríamos hablando de un incumplimiento de contrato, por lo que puede darse la revocación del contrato”.

Mientras, los días pasan, el tiempo se agota y los 140 camiones que acuden durante 6 días de la semana al relleno siguen dejando la basura. Proactiva sigue sin dar una respuesta ante la problemática de la crisis de basura en el bordo. Sin embargo, De la Garza Pedraza descarta que se llegue a presentar un problema mayor, confía en que la empresa responda ante la situación.

“Ellos en la actualidad sienten que pueden responder a la situación en caso que estuviéramos en el límite total, que estuviéramos en enero o febrero del año que entra y que no se hubiera hecho nada. Creo que ahí sí sería como que el tiempo límite para tomar acciones preventivas y hacer algo al respecto. Sería impensable que la empresa lo dejará correr tanto, entiendo que tienen alternativas diferentes”, aunque no mencionó cuáles.