#NuestrasHistorias De medallista a fisioterapeuta

La vida de Isaac cambió cuando sufrió una lesión durante una competencia en salto de altura; ahora atiende a deportistas de alto rendimiento
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Isaac trabaja con otros 12 fisioterapeutas en el Instituto del Deporte y la Recreación del Estado de Querétaro. (Foto: CÉSAR GÓMEZ)
13/01/2018
02:56
Danaý Martínez
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Isaac Carrillo Treviño mejor conocido como Borre tiene la fortuna de contar la historia de su vida a través del deporte. A los 14 años comenzó la travesía en el salto de altura y nunca se imaginó que sería esta prueba del atletismo la que le daría las herramientas para convertirse en lo que hoy es profesionalmente, el fisioterapeuta de las selecciones estatales de Querétaro y con participación a nivel nacional.

“El atletismo es todo para mí, el deporte me ha dado todo. Creo que es el deporte que por excelencia se lleva mis mejores momentos y ahora como fisioterapeuta se los sigue llevando”, expresó.

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Inicios

Isaac describió que en su niñez fue alguien muy hiperactivo, gracias al papá de un amigo conoció el atletismo. Borre aprendió muy rápido la técnica para la prueba de salto de altura, a las tres semanas de empezar a entrenar ya estaba compitiendo en los circuitos municipales y ese primer año llegó hasta la etapa regional. La parte académica fue complicada para él, pasó por tres escuelas antes de llegar a Talentos Deportivos y fue ahí donde le cambió la vida.

“Fue la mejor cosa que me pudo pasar porque tenía muchos problemas en las demás escuelas, mi problema era que tenía mucha energía y hasta que entré a Talentos fue cuando empecé a dar resultados; incluso subió mi promedio, mi rendimiento deportivo, mi personalidad se volvió más tranquila, creo que Talentos fue la base de lo que soy ahora”, mencionó.

La constancia le dio muchas alegrías, la primera fue participar en la Olimpiada Nacional en Zacatecas en 2003, fue el inicio de algo por lo que trabajó siempre, y donde descubrió un nuevo amor: competir. Isaac recuerda esa primera olimpiada con mucha emoción, lo que más le dejó marcado fue el miedo que sintió al competir contra los mejores del país.

“Era un miedo peculiar porque estaba lleno de emoción, no cualquiera va, cuando pruebas algo y te gusta quieres comerlo siempre; aquel pastel que yo probé quería comerlo siempre. En mi última Olimpiada Nacional quería seguir compitiendo, es de las cosas más emocionantes que una persona, a esa edad, puede experimentar como deportista, el conocer a personas de otros estados, competir contra los mejores, que te consideren el mejor no tiene precio”, comentó.

Para 2006 ya era considerado de los mejores del país, en la Olimpiada Nacional de ese año consiguió la medalla de plata, y quedó en cuarto lugar dentro de la categoría de Primera Fuerza. Representó a México en el campeonato centroamericano en República Mexicana, en la categoría Sub 23. Hasta que logró lo que ningún queretano en esa época había conseguido, tampoco ningún saltador de altura de la región: dar la marca de 2 metros durante un regional en Toluca. Su mejor marca como atleta fue de 2.05 metros.

“La primera vez que salté 2 metros nunca se me va a olvidar, la manera en cómo lo viví, porque nadie lo había logrado en la región, era de los pocos que lo pudo lograr porque tenía una marca muy inferior y en una sola competencia di una marca muy superior y después de eso no bajaba de 2 metros, el festejo de ese momento fue muy memorable”, expresó.

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Lesión fatal

Borre habla de su paso por el atletismo como de alguien que sigue enamorado de esa persona que le cambió la vida, pero con quien no pudo continuar en el mismo camino.

En el 2010 sufrió una lesión durante una competencia en la prueba de salto de longitud, tal fue la gravedad que no volvió a ser el de antes. Isaac estaba estudiando odontología en ese momento, pero tanto fue el impacto de quedar lesionado que buscó una carrera que le ayudara a entender que le pasaba a su cuerpo.

“Sufrí una lesión que cambió completamente mi vida. Fue un año de llevar a cabo la recuperación, pero nunca quedé bien de esa lesión. Me salí de la universidad donde estudiaba y busqué un camino diferente, en este caso dar la terapia, ya que empecé a estudiar fisioterapia y comencé a darle seguimiento a mi caso, volví a competir, pero no al nivel y decidí cerrar este capítulo en mi vida y buscar la recuperación”, dijo.

Después de mucho tiempo de tratar de encontrar un diagnóstico certero, porque ningún médico se lo lograba dar, fue en una clase dentro de la licenciatura en fisioterapia, que un profesor logró diagnosticar su caso: Isaac tenía roto el ligamento cruzado anterior.

Después de 2 años de buscar respuestas por fin encontró lo que tenía. A la fecha sigue siendo una molestia, pues necesita de operación.

“El dolor no era sólo físico sino también emocional, no quería perder lo que por años tuve. Aprendí a conocer la fisioterapia en el estado de paciente y fue cuando me propuse recuperarme. Me tocó ser de la primera generación de la UAQ”, explicó.

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Un nuevo motivo

Hay un Borre antes y uno después de la lesión, los tropiezos nos hacen fuertes y en Borre no fue la excepción.

“Ya he aceptado que hasta que no me opere no podré hacer deporte al nivel que a mí me gusta, espero en el futuro regresar a saltar, no por ganar sino por el gusto de hacerlo, poder terminar mi ciclo por mí gusto. El Isaac de ahora es alguien que ve la capacidad de cada persona, pero las consecuencias de no llevar a cabo una buena planeación”, expresó.

Isaac admite que no tuvo los cuidados adecuados para evitar que la lesión llegara a ser grave, su entrenador en ese entonces le dio las herramientas, pero fue la juventud y la inexperiencia lo que hicieron que omitiera detalles para prevenir su salida.

Ahora con la licenciatura en fisioterapia por la UAQ y una maestría en fisioterapia deportiva por la Universidad del Futbol y Ciencias del Deporte, ayuda a que atletas queretanos y nacionales tengan más cuidado y prevengan las lesiones.

Desarrolla su trabajo dentro del Instituto del Deporte y la Recreación del Estado de Querétaro (Indereq) donde con un equipo de 12 fisioterapeutas y médicos, atienden a los atletas de alto rendimiento. Isaac ya tuvo oportunidad de viajar al Panamericano de campo traviesa el año pasado, con la selección de atletismo; a principios de diciembre estuvo en La Etapa México de El Tour de France desempeñando su labor.

“Cuando entré a trabajar aquí les propuse llevar la fisioterapia a las competencias y afortunadamente las cosas salieron como se tenían planeadas, he tenido la fortuna de poder participar con los atletas y teniendo en cuenta de que existe el riesgo, pero podemos minimizarlo y cuando logran sus objetivos es reconfortante saber que pusiste tu granito de arena en el trabajo que desempeñaron”, explicó.

A la pregunta sobre ¿qué le diría al atletismo si fuera una persona? Borre contestó con una sonrisa:

“No le diría nada, la abrazaría!

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